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Pablo Casado el mejor ejecutivo de Vox
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Pablo Casado el mejor ejecutivo de Vox (Foto: TW)

Casado, el mejor estratega de Vox

miércoles 17 de febrero de 2021, 12:30h

Hay estrategias políticas difíciles de comprender en partidos con estructuras sólidas, dinero, experiencia en el poder o en la oposición y muchos asesores alrededor de sus líderes. Me refiero en concreto al Partido Popular, en adelante PP, y Ciudadanos, ahora Cs. Especialmente grave y preocupante es el caso del PP, rehén de la vacuidad de sus líderes más virales, por usar un lenguaje actual, los conocidos Pablo Casado, Isabel Natividad Díaz Ayuso y José María Aznar, tal vez el político más tóxico de los últimos cuarenta años.

Sólo desde esa vacuidad de ideas puede entenderse que engancharan a su partido en la estrategia de ‘todos contra Illa’, ignorando que sus verdaderos rivales eran VOX y los partidos independentistas catalanes. Cegados por una prensa tan ignorante y sectaria como ellos, convirtieron a Salvador Illa -y de rebote a Pedro Sánchez, la verdadera diana de la derecha española, nacionalista y de las JONS- en el enemigo a quien no había que votar y sí expulsar de Cataluña. Para lograrlo, unos y otros, otros y unos, no tuvieron escrúpulos en recurrir a todos los recursos propios de estos inanes políticos, excepto uno, las ideas y los argumentos.

Mintieron, engañaron, utilizaron de forma falaz a la Justicia y despreciaron e ignoraron a la Ciencia con el espurio objetivo de que nadie depositara su papeleta, la papeleta del PSC, en la aséptica y esterilizada urna libre de virus. El resultado de esta estúpida estrategia es conocido. Los independentistas suman más del 50% de los votos de los catalanes, una cifra jamás alcanzada, mientras que ellos, la derecha que denuesta de los separatistas y son defensores de la unidad de España, que no de los españoles, no llega ni al cuarto y mitad.

Pablo Casado intenta justificar su fracaso en la baja participación ya que los suyos no le votaron. Lógico. Para qué comprar la copia si por el mimo precio tienen el original. Y votaron a VOX. Los demás ‘peperos’, los que ora vagos giren, o párense atentos, o miren exentos, o lánguidos mires o injustos se aíren, como definió Baltasar Gracián a este espectro de la población, aprovecharon la pandemia para no ir a votar con la nariz tapada con la mascarilla.

Cómo votar a un señor tan malo que nos ha infectado a todos con un virus letal y que no se hace la prueba para no descubrir que se ha vacunado el primero quitándole la dosis a un mayor vulnerable. Cómo votar al testaferro de quien ha traído una pandemia que ha dejado al país hecho una ruina con esos estados de alarma que nos impide tomar la cañita del aperitivo, cenar en Nochebuena con la familia, celebrar la Nochevieja con los amigos y hacer ostentación de nuestra devoción patria en Semana Santa. Vade retro dicen los unos para irse de vinos con VOX. Vade retro repiten los otros y se quedan en casa.

Desertan para no votar a un partido inmerso en una corrupción sistémica y sistemática y cuyo pendón es una señora que acusa a los catalanes de robar al resto de los españoles. Por muy españoles que sean también son catalanes y se sienten ofendidos por los ataques trumpistas y sin argumentos de la presidenta IDA. En uno u otro extremo de la cuerda floja donde hace equilibrios la política española, otros y unos, unos y otros, separatistas y ultranacionalistas son lo mismo ya que excluyen a quienes no hablan su idioma, lingüístico o ideológico, tanto monta.

La consecuencia de esta política de tierra quemada no es otra que un posible Govern cuyo único objetivo es la independencia, unilateral o a través de un referéndum. Otra cosa no les interesa ni a Junts ni a la CUP. Es su camino hacia la gloria inmortal. La otra alternativa, un tripartito de izquierdas con una cierta pátina catalanista es ciertamente difícil por la escasa capacidad de maniobra de ERC, encorsetada por una campaña con orejeras. La zanahoria de la presidencia del Govern, la mesa del diálogo, el indulto a los presos del procés y un referéndum no vinculante en el futuro puede funcionar si la Esquerra se ve abocada a un túnel sin salida por las presiones de Puigdemont y de la CUP. Más aún, este tripartito llamado de izquierdas nacería

con una espada de Damocles sobre sus cabezas. Las calles de Cataluña ya no son de Fraga Iribarne, son de los radicales de la CUP, de la ANC y de los RDR, alimentados y jaleados por los que van juntos pero no revueltos, para satisfacción de VOX, que se mueve como pez en el agua en estas alcantarillas callejeras. Es lo que quieren para justificar la existencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado y las mordazas con ley o sin ella.

Y esta situación se la deben los españoles a Pablo Casado, el gran estratega de la ultraderecha, y en menor medida a Inés Arrimadas, que aparentan gobernar en Autonomías y Ayuntamientos cuando en realidad son marionetas rehenes de VOX. No se enteran de que salvo en Galicia -cuándo se va a mudar a Madrid el señor Núñez Feijoo- en el resto de España son cada vez más irrelevantes. Meros ejecutores de los deseos de VOX que ellos convierten en órdenes.

LA PARADOJA DE CIFUENTES

La sentencia de la Audiencia Nacional en el caso Cifuentes resulta paradójica. Absuelve a la ex presidenta de la Comunidad de Madrid por falta de pruebas, pero condena a tres años de cárcel a su asesora en la Comunidad. ¿Alguien lo entiende? ¿Qué interés podría tener la funcionaria Feito en que la Universidad rey Juan Carlos le regalara a su señora un master para enriquecer su escaso curriculum? Ninguno salvo que Cristina Cifuentes se lo pidiera. Es curioso como las presidentas de la Comunidad de Madrid del PP nunca se enteran nada. Esperanza Aguirre no se entera de la Gürtel ni de la Púnica y Cifuentes no sabe que su asesora está cometiendo un delito para que vaya a recibir el diploma de un master del que no se ha examinado y que no sabe que ha aprobado. Más aún. Hay un hecho que define la catadura moral de Cifuentes. Ha permitido que su asesora, su persona de confianza, vaya a la cárcel por hacerle un favor a ella, sin mover un dedo para ayudarla y librarla de la prisión. Sin tener la gallardía de decir no ha sido ella. Afortunadamente, contra esta peculiar sentencia - ¿los jueces no han caído en este hecho contra natura? Qué extraño, verdad- cabe recurso y tal vez otros jueces puedan llegar a descubrir la verdad que esconde esta paradoja.

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