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“El activismo feminista es un desafío al sistema por el que se paga un precio muy alto”
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“El activismo feminista es un desafío al sistema por el que se paga un precio muy alto”

sábado 19 de diciembre de 2020, 12:31h

María Murnau atesora páginas de vindicación feminista en cada uno de sus libros -y ya van cinco- y de sus ilustraciones. Su trazo, marcado por el violeta radical, pone patas arriba al patriarcado y hace atar cabos ante todo aquello que parece inofensivo, pero ofende y mucho a la mitad del mundo.

La andaluza, radicada en Madrid, tiene claro que en la vida hay que hacer lo que a una le late a pesar de que el resto ponga el grito en el cielo o la emprenda a ataques en sus redes sociales.

Ahora está estudiando psicología y, estampa que te estampa, entregando su tiempo y su alma “a una campaña de sensibilización con camisetas feministas, solidarias, fabricadas de algodón orgánico 100% y veganas y cuyos beneficios serán destinados a la ONG Médicos sin fronteras”.

  • Uno de los mensajes de las camisetas (“lo personal es político”) te lleva a esta acción con la ONG. ¿Lo de que seamos siempre las mujeres que ayudemos a otras mujeres va en el cromosoma que ahora se quiere borrar?

Por suerte no va en ningún cromosoma. Las feministas trabajamos, entre muchas otras cosas, para defender que las diferencias de comportamientos entre hombres y mujeres (en este caso esa voluntad de ayudar) no es nada biológico, sino producto de la socialización y la educación. Ellos y ellas pueden involucrarse en cualquier causa, independientemente de cuál sea el sujeto político.

  • La pandemia machista, esa que no importa a nadie, salvo a las mujeres ¿nos ha hecho más fuertes?

Creo que la pandemia ha marcado la vida de todas las personas, pero sin duda hemos podido comprobar como dos aspectos fundamentales, cuidados y economía, nos han golpeado a nosotras más. La precariedad y la pobreza afectan más a las mujeres normalmente, en un escenario de crisis esto se recrudece.

Por otro lado, debido a la educación machista que recibimos y al funcionamiento de la sociedad patriarcal, las mujeres nos hacemos cargo de los cuidados que son más necesarios en el momento en el que el sistema sanitario se colapsa.

  • ¿Ser activista cómo es de duro? ¿Cuál es el mayor precio que se paga?

El activismo es un desafío al sistema, y cualquier persona que quiera abolir esa jerarquía que hace que este mundo sea tan injusto paga un precio muy alto. Analizar e intentar modificar todos los comportamientos aprendidos es un proceso duro y largo, pero sin duda afecta más a las personas con más exposición mediática, ya que hay millones de personas observando y opinando.

Las feministas siempre hemos sido perseguidas, la diferencia es que ahora esa persecución es anónima y sencilla. En diez segundos se puede lanzar un mensaje de odio y violencia, sin consecuencias para quien lo envía, pero con unas muy graves para quien las recibe, sobre todo cuando se convierten en miles. Nadie es capaz de convivir con un linchamiento masivo.

  • ¿Te arrepientes de algo? ¿Qué harías de diferente con el bagaje que tienes ahora como feminista?

Siempre he sido muy contundente a la hora de decir las cosas, también muy sarcástica y en nuestra sociedad no se fomenta debatir desde el respeto para entendernos. Todo va enfocado al usar y tirar, al individualismo. Ya no queremos informarnos con distintos puntos de vista. Queremos crearnos un universo personal (en redes sociales y en nuestro entorno) donde solo quepa lo que pensamos para sentir que pertenecemos a algo y que tenemos razón.

Teniendo en cuenta esto y que mi altavoz es muy grande, sí he reconocido con el tiempo que tengo parte de responsabilidad en cómo transmito mis mensajes, y que hay que trabajar cada día para afinar y no da lugar a malentendidos.

  • El 2021 será feminista o no será... ¿Qué frentes son los más urgentes de abordar?

Son tantas las violencias que sufrimos las mujeres que es difícil responder a esa pregunta. Creo que uno de los puntos importantes a abordar es la abolición de la prostitución, por la violencia directa que se ejerce contra las mujeres y sus consecuencias a nivel social. La violencia de género no puede pasar a un segundo plano tampoco. El Ministerio de Igualdad tiene muchas asignaturas pendientes, pero más allá de eso, hay que aplicar un enfoque feminista en todas partes. Por muchas medidas legales que se tomen, la mentalidad de la sociedad va a su ritmo y tenemos que cambiarla con educación.

Ahora tenemos la oportunidad de poner el contador a cero de manera simbólica con la llegada del 2021. Por fin dejamos atrás este año tan complicado, pero no se nos puede olvidar todo lo que hemos aprendido. Sabemos que el sistema no funciona, que tenemos que revisarlo y cambiarlo, empezando por cada persona. Quiero pensar que todo lo que hemos pasado ha servido para algo, que traerá algo bueno.


Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante, organizadora de eventos y formadora en comunicación con perspectiva de género. Autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI). @NuriaCSopena

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