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La ministra de Defensa, Margarita Robles en La Hora de la 1
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La ministra de Defensa, Margarita Robles en La Hora de la 1 (Foto: TVE)

Robles, con elegancia a Iglesias: “la gente no entiende que se esté en el Gobierno y en la oposición al mismo tiempo”

viernes 20 de noviembre de 2020, 17:23h

La ministra de Defensa, Margarita Robles, es de las que menos se calla con los lapsus de inexperiencia al tiempo que de oportunismo, del socio del Gobierno. En el programa de RTVE, “La hora de la 1”, ha respondido con cierta diplomacia pero con claridad a la pregunta sobre el penúltimo desliz del socio morado a quien sólo se le ocurrió salir en la foto presentando una enmienda a sus propios Presupuestos, que llevan su firma, a espaldas de lo "acordado, firmado y rubricado" con el Gobierno del que forma parte. Deslealtad y oportunismo en estado puro que ven muchos medios, que la ministra no ha querido epitetar pero si insinuar. Se trataba de parar los desahucios, para lo que el Ministro competente en Vivienda, Jose Luis Ábalos, ya tiene acordada con UP una Ley de Vivienda que saldrá en febrero. Pero Iglesias no ha podido resistir la tentación de salir en la foto con Bildu y ERC, y ha firmado con ellos una enmienda contra los desahucios, que por otro lado, no se trata en los presupuestos, sino en los proyectos de Ley que ya están en marcha y con su acuerdo firmado. Jugar a doble banda y que que te salga el tiro por la culata, no le es extraño al líder de UP, incluso casi todos los medios rigurosos se han dado cuenta de la bisoñez del que hoy por hoy tiene nada menos que el rango de vicepresidente del Gobierno, porque así lo exigió el mismo.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, insinuaba en la entrevista en RTVE sobre el lider morado sin citarle que sería bueno que ya vayan asumiendo su “responsabilidad y acciones conjuntas” y pedía lealtad a sus socios, recordando que no pueden actuar como Gobierno y como oposición. Cada semana es algo distinto, esta vez las indiscreciones y las inferencias fuera de lugar, se han visto incrementadas también por la crisis migratoria en Canarias con el conflicto en el Sahara Occidental. Iglesias, a quien no compete ese asunto dentro de sus competencias en el Gobierno, también ha utilizado los medios de comunicación para pedir a su presidente del Gobierno, del que forma parte, que cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas y pida que se celebre un referéndum de auto determinación para el pueblo saharaui. Como es obvio, estos deslices de principiante, pero con el agravante de la deslealtad, causan cierto malestar en cada uno de los ministros en cuyos asuntos se inmiscuye. En este caso, de la ministra de exteriores González Laya, que conoce bien el tema y la situación geopolítica de España en este asunto y señalaba que en España no han abandonado sus responsabilidades con el Sahara.

En cualquier caso, fuentes del Gobierno afirman que en la reunión de los Consejos de Ministros, cada ministro aporta las sugerencias de sus propios negociados y se respetan las competencias de cada uno de ellos. Esto es así desde todos los tiempos, de primero de párvulos político. Algo que aún no ha aprendido el dirigente morado, será por su falta de experiencia en gestión política, que cuanado decidió formar parte del Gobierno, firmó lealtad y una serie de acuerdos entre socios, que el PSOE está cumpliendo a rajatabla, sin darle luz y taquígrafos. Como socios leales. En cualquier caso, fuentes de Moncloa afirman que es precisamente el Presidente, Sánchez quien se ve obligado a sacar las castañas del fuego constantemente a Iglesias, que pretende inmiscuirse en asuntos de otras Carteras, lo que le ha generado fuertes enfrentamientos con varios ministros, sobre todo con las mujeres, con la vicepresidenta primera y Ministra de Presidencia, Carmen Calvo, y ahora con la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, con la Ministra de Defensa, Margarita Robles, casualmente las titulares de los ministerios que él pidió en la investidura para sí mismo. El vicepresidente no controla las vías políticas y reglamentarias para cambiar los hechos en España y no tiene paciencia para seguir los cauces reglamentarios, y según funtes del Consejo, continúa creyendo que es un profesor universitario en una asamblea para estudiantes. En sus indiscretos twuits sigue incendiario, lejos de adoptar la responsabilidad que da gobernar como así lo han hecho de forma inmediata la ministra de Trabajo, Yolanda García o el de Consumo, Alberto Garzón.

Este ha sido el twitt de contestación de Iglesias:

Al hilo de todo esto, la ministra Robles contestaba a los periodistas sobre este asunto calificandolo de “sorprendente” y explicaba que no es de buen recibo que alguien se despierte un día con una “buena idea” y decida tirar “muchísimas horas de trabajo”. Pedía “humildad” a Pablo Iglesias: “No me gusta que en el ámbito político haya personas que piensen que sirven mejor a los ciudadanos que otro. No hay un catálogo de que es lo mejor y lo peor”. También recordaba a su socio que no podía trabajar como Gobierno y también como oposición. “Formar parte de un Gobierno exige una responsabilidad, y la responsabilidad más importante es que, aunque tengamos opiniones contrarias y distintas, cuando hay una posición que se ha debatido en el seno del Gobierno, hay que defenderla”, declaraba.

Las tensiones en el seno del Ejecutivo no llegan solo por la negociación de los Presupuestos del Estado, sino que durante el último mes se han gestado otras contrariedades, entre ellas la grave crisis migratoria en Canarias junto con el conflicto del referéndum en el Sahara. Iglesias recordaba en una sesión plenaria hace dos días la “responsabilidad histórica y jurídica” que tiene España con el Sahara Occidental y la necesidad de que se cumplan las numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para garantizar un referéndum libre para la determinación del pueblo saharaui. “El Gobierno español debe trabajar en NNUU para que la MINURSO cumpla la Resolución 690 del Consejo de Seguridad de 29 de abril de 1991 que mandata la organización de un referéndum con el establecimiento de un calendario y un censo justo, así como fijar las garantías para su cumplimiento”, dicta la Resolución de Naciones Unidas.

Sin embargo, Sánchez descarta que ahora mismo sea el momento para llevar a cabo esta resolución a pesar de que hace tan solo unos días el Frente Polisario rompió el acuerdo de alto al fuego con Marruecos y esto podría suponer la reapertura de la guerra entre ambos bandos, agravando más la crisis de refugiados. La petición de Iglesias en este caso molestó especialmente al ministro de Exteriores, González Laya, que afirmaba que “el Gobierno apoya los esfuerzos del secretario general de Naciones Unidas para alcanzar una solución pacífica en el marco de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”. De momento, el ministro apuesta por buscar una “vía de diálogo” entre ambas partes del conflicto para evitar la guerra y mantiene que ya está abierta la comunicación con “numerosos contactos”.

A pesar de estos conflictos, Robles no hablaba de una brecha entre socios: “No lo llamaría tensión: es un gobierno de coalición, y hay distintas posiciones”, afirmaba. No obstante, aprovechaba para increpar que algunos miembros del Gobierno se olvidan de que como Gobierno tenemos que gobernar para todos los españoles y no solo para aquellos que nos han podido apoyar con sus votos”.

Estas declaraciones no tardaron en recibir respuesta, en este caso de la secretaria de Estado de Agenda 2030, Ione Belarra, miembro de la vicepresidencia de Iglesias, a través de Twitter. “Efectivamente, tenemos que gobernar para todos, no sólo para los rentistas, la banca o los fondos de inversión. Por eso es urgente prohibir los desahucios, porque, cuando te desahucian, no te preguntan a quién has votado”, escribía. Irene Montero, ministra de Igualdad, también señalaba la “urgencia” de aprobar la enmienda contra los desahucios par EFE.

Por su parte, Pedro Sánchez intentaba apaciguar las tensiones en una carta enviada a sus militantes ante el malestar que han provocado las acciones de Unidas Podemos y, también, los pactos del Gobierno con Bildu, que rechazan parte de las propias filas socialistas. El presidente escribía que el Gobierno de coalición socialista “no excluye a nadie” y que, precisamente en este momento, es necesario contar con “todos los apoyos” posibles.

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