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El fracaso en la misión espacial del satélite español Ingenio se debe a “errores humanos” atribuidos a la compañía Arianespace
(Foto: ESA)

El fracaso en la misión espacial del satélite español Ingenio se debe a “errores humanos” atribuidos a la compañía Arianespace

miércoles 18 de noviembre de 2020, 21:05h

El pasado martes el satélite desarrollado en los últimos 13 años por científicos españoles para la Agencia Espacial Europea se estrelló en un punto deshabitado del Ártico tras un fallo en el cohete Vega que lo transportaba. El objetivo del satélite era volar durante 122 minutos en el cohete hasta alcanzar una altura de 670 km, cuando se separaría de Vega comenzaría a orbitar. El lanzamiento fue bien hasta pasados ocho minutos, cuando se detectó un desvío en la trayectoria marcada y el cohete “perdió el control”. Poco después el satélite español junto a otro francés, el Taranis, volvieron a caer a la Tierra. Este era el programa espacial más ambicioso de España con un presupuesto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de 200 millones de euros. Su objetivo era capturar imágenes que permitieran observar el desarrollo urbanístico, el uso del suelo, o avisar de emergencias como incendios forestales. Investigaciones preliminares han detectado que el fallo se debería a un error en la colocación de unos cables que habrían afectado los motores del cohete, y no un fallo en su diseño, por lo que se atribuye a “errores humanos”. La responsabilidad recae en la compañía Arianespace, la encargada del lanzamiento, que ya ha pedido disculpas por el error.

El fallo de la misión española del satélite SEOSAT – Ingenio se ha atribuido en una investigación preliminar a “errores humanos”. El satélite fue lanzado junto a otro francés, Taranis, en el cohete Vega VV17 que funcionó correctamente hasta pasados ocho minutos, cuando se desvió de su trayectoria y acabó estrellándose. Las investigaciones de momento establecen que el cohete no tenía errores en el diseño ni los cálculos, sino que se conectaron unos cables al revés, lo que provocó un fallo en los motores que controlan la trayectoria de la máquina. La compañía Arianespace era la encargada del lanzamiento y a la que se le atribuye el fallo y ya ha pedido sus “más profundas disculpas” a los clientes franceses y españoles.

El satélite Ingenio se lanzó el martes a las 2:52 hora peninsular a bordo del cohete Vega desde Kourou, en la Guayana Francesa. El objetivo era que el satélite volara durante 122 minutos hasta llegar a una altitud de 670 km, cuando se separaría de Vega y comenzaría a orbitar para capturar imágenes de la tierra. Estas imágenes debían empezar a llegar en dos o tres semanas, cuando se comprobaría si en funcionamiento del satélite era correcto. Su principal misión era capturar las imágenes de la Península Ibérica, Europa, América del Sur y el norte de África, se harían 600 fotografías diarias para usos civiles como el desarrollo urbanístico, el uso del suelo o la cartografía.

La misión evolucionaba correctamente hasta que, ocho minutos tras su lanzamiento, se detectó que el satélite se desviaba de la trayectoria marcada y “perdió el control”, según explicaba Roland Lagier, director técnico de Arianespace. Después los satélites cayeron de nuevo a la Tierra en un punto deshabitado del Ártico, según señala la Agencia Espacial Europea (ESA).

Ahora, la compañía Arianespace junto a la ESA ha abierto una investigación sobre lo ocurrido y, de momento, atribuyen lo sucedido al fallo humano. Han detectado un problema “con el sistema de activación de boquillas AVUM de la cuarta etapa del cohete Vega como causa más probable de la pérdida de control del lanzador”, tal y como indican en la investigación preliminar. Este fallo se debería a la colocación errónea de unos cables en el montaje del cohete y no en su diseño, problema que sí tuvo la compañía el pasado 10 de julio con el mismo cohete. En este caso, se perdió un satélite espía de Emiratos Árabes por un problema en el diseño en la segunda etapa del cohete, pero Arianespace asegura que esto ya se resolvió.

La misión española llevaba en desarrollo los últimos 13 años con un presupuesto de 200 millones de euros proporcionados por el Ministerio de Ciencia e Innovación, convirtiéndose en el proyecto espacial más ambicioso del país hasta el momento. La intención de España era demostrar que el país puede desarrollar tecnología espacial de este tipo sin tener que depender de otros. El ministro de este departamento, Pedro Duque, lamentaba este desenlace aunque aplaudía el desarrollo de la tecnología española que ha permitido firmar nuevos contratos con otras misiones aeronáuticas, el último para el programa Copernicus de la ESA, el primer contrato que España cierra con este programa. El mayor problema a parte de la pérdida de la misión es que el satélite no estaba asegurado pero, gracias a estos contratos, se ha logrado una inversión multiplicada al coste del satélite.

Demetrio Zorita, ingeniero de la empresa SENER que trabajó durante ocho años en el satélite sacaba un lado positivo del fracaso de la misión: “El poso que nos queda es el conocimiento y la tecnología acumulados para desarrollar este satélite y la posibilidad de reactivar una misión así en el futuro. En el fondo así es como un país construye sus capacidades en el espacio”. Ahora, como el satélite no estaba asegurado, el programa se pone a disposición del Gobierno de España para explorar otras vías que permitan explotar la tecnología de Ingenio.

De momento, el Ministerio de Ciencia e Innovación está a la espera de un informe final elaborado por los expertos en el proyecto para determinar cuál será el siguiente paso en la misión SEOSAT – Ingenio. También los implicados se encuentran a la espera de las conclusiones finales de la investigación, que todavía están en una fase preliminar, pero que llegarán “en un tiempo breve”.

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