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El PSOE acoge con escepticismo el nuevo rumbo de Casado y espera hechos que refrenden sus palabras
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(Foto: Europa Press)

El PSOE acoge con escepticismo el nuevo rumbo de Casado y espera hechos que refrenden sus palabras

viernes 23 de octubre de 2020, 12:57h

La moción de censura de Vox acabó con Santiago Abascal vapuleado y noqueado y con el líder del PP, Pablo Casado, como el gran triunfador de los dos días de intenso debate. La ruptura de los populares con la ultraderecha se celebra en Madrid y en Bruselas, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez espera a que las palabras se conviertan en hechos. No es la primera vez que el máximo dirigente del PP arremete contra la extrema derecha para después seguir ‘bailando’ al son de los desvaríos populistas de los de Abascal. No habrá que esperar mucho para saber qué hay de cierto de la nueva estrategia, en las próximas semanas socialistas y populares deberían desbloquear la urgente renovación de los órganos constitucionales.

Tras las elecciones generales de abril del 2019, Pablo Casado utilizó por primera vez el término de “extrema derecha” para referirse a Vox. Parecía un alejamiento de los populares con la formación de Santiago Abascal, pero solo se quedó en eso.

Este miércoles, el Congreso de los Diputados vivió con sorpresa, estupor y perplejidad el discurso del líder del PP contra la ultraderecha de Vox. “Hasta aquí hemos llegado”, espetó Pablo Casado que no solo se dedicó a justificar su ‘no’ al voto de censura presentado por Abascal. Aprovechó la oportunidad para romper todos los puentes con una formación que el día antes había expuesto desde la tribuna del Congreso sus ideales plagados de ideas xenófobas, antieuropeístas y negacionistas al mejor estilo político de Trump.

Desde las filas socialistas y de Unidas Podemos también se acogió con sorpresa este importante movimiento en las filas de la derecha. Tras el impacto inicial, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, definió el discurso de Casado como “brillante”, pero también dijo que llega tarde porque el mismo que ayer renegó de Abascal fue el que abrió las puertas de las instituciones a la ultraderecha y sus ideas en Andalucía, Murcia y la Comunidad de Madrid.

Por su parte, en el seno del PSOE se recibió este nuevo cambio de rumbo con cierto escepticismo. Ahora hay que esperar a que las palabras se conviertan en hechos. Por eso, el presidente del Gobierno recogió enseguida el guante y anunció el parón de la reforma legislativa para la elección del Consejo General del Poder Judicial que lleva dos años en funciones y sigue nombrando jueces para importantes salas de altos tribunales.

Esta rápida reacción, permitirá saber muy pronto qué alcance tendrán la nueva estrategia de los populares. Desde las filas socialistas consideran que nadie puede esperar a que el PP se avenga ahora a negociar los presupuestos. Más bien creen que, en parte, el movimiento de Casado se debe a que ya sabe que el Ejecutivo sacará adelante los Presupuestos Generales del Estado lo que significará que esta legislatura será larga. Pero sí esperan que ahora sí se cierre la negociación de la renovación de las instituciones como el CGPJ, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo o la dirección de RTVE.

Abascal: “Estoy tocado, no me lo esperaba”

El líder ultraderechista Santiago Abascal quedó absolutamente ‘perplejo’ por lo que escuchó en el Congreso de los Diputados. Sabía y estaba preparado que los ataques de todos los grupos políticos serían fuertes. PSOE, Unidas Podemos. ERC, Más País, etc todos lanzaron sus andanadas a las ideas que expuso la ultraderecha. Pero en las filas de Vox nadie preveía que Casado se uniría también al resto de formaciones para dejar solo y aislado a su partido. Desde la tribuna, en un primer momento, Abascal no pudo y quiso esconder la perplejidad de lo que acababa de oír. Pablo Casado fue muy duro y atacó al ultraderechista de una manera “inmisericorde” como dijo el propio afectado.

Tras el shock, Santiago Abascal, afirma que le dolió especialmente que le dijera su hasta ayer ‘socio’ que no estaba capacitado para gobernar España y también que era un “desagradecido y desleal” con un partido que durante 15 años le acogió y le dio trabajo.

A pesar de ello, de momento, la relación en las Comunidades Autónomas donde el PP necesita los votos de Vox será como hasta ahora. Aunque algunos afirman que esos votos se han encarecido mucho. Así, por ejemplo, en Andalucía ayer mismo anularon un encuentro con miembros del Gobierno andaluz para negociar su apoyo a los presupuestos.

Pero que nadie espere que esos gobiernos puedan caer. Tendrán muchas dificultades para sacar sus iniciativas, pero no están en peligro inminente. Ciudadanos y PP seguirán gobernando juntos, aunque no logren sacar ninguna ley adelante. De hecho, en la Comunidad de Madrid, en su primer año, solo han aprobado una modificación legislativa, la de la Ley del Suelo. Y así parece que seguirán en los próximos años.

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