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Torra se convierte en el primer presidente catalán inhabilitado en ejercicio del cargo
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(Foto: E.P.)

Torra se convierte en el primer presidente catalán inhabilitado en ejercicio del cargo

lunes 28 de septiembre de 2020, 14:49h

Finalmente, el Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y ha inhabilitado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, por desobedecer las órdenes de la Junta Electoral Central (JEC) de retirar los lazos amarillos y símbolos independentistas de la fachada del Palau de la Generalitat durante la campaña de las elecciones generales del 2019. El ya ex president, nunca negó esa desobediencia, incluso se ratificó en ella al decir que lo que había hecho era desobedecer una orden que consideraba y considera ilegal.

Quim Torra se ha convertido este lunes en el primer presidente catalán inhabilitado en el ejercicio del cargo de la democracia. Cabe recordar que Artur Mas se enfrentó a la misma situación el 5 de febrero de 2019, cuando ya no ocupaba el cargo.

La Sala II del Tribunal Supremo ha confirmado la condena al presidente de la Generalitat de Catalunya, Joaquim Torra, a 1 año y 6 meses de inhabilitación especial y multa de 30.000 euros por un delito de desobediencia cometido por autoridad o funcionario público, al considerar que desobedeció de forma reiterada y contumaz las órdenes de la Junta Electoral Central para que retirase determinada simbología de edificios públicos dependientes de la Generalitat durante el proceso electoral de las elecciones generales convocadas para el 28 de abril de 2019, al estimar la Junta que vulneraban la neutralidad exigida a las administraciones públicas en esos procesos.

El Supremo, en sentencia dictada por unanimidad, desestima el recurso de Torra y confirma íntegramente la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, de 19 de diciembre de 2019. La sentencia ratificada condenó a 1 año y medio de inhabilitación especial tanto para el ejercicio de cargos públicos electivos, ya sean de ámbito local, autonómico, estatal o europeo, como para el desempeño de funciones de gobierno, en los ámbitos local, autonómico y del Estado.

En el fallo, del que ha sido ponente el magistrado Juan Ramón Berdugo, el Supremo destaca que el ámbito del recurso “no es la exhibición de determinados símbolos o pancartas de una determinada opción política, sino su utilización en periodos electorales desobedeciendo lo dispuesto por la Junta Electoral Central que, en el ejercicio de sus funciones garantiza la transparencia y objetividad de los procesos electorales, prohibió su utilización, con vulneración del principio de neutralidad a que deben sujetarse las administraciones en general, contraviniendo órdenes expresas de aquella Junta Electoral”.

La Sala subraya que los acuerdos de la Junta Electoral Central no vulneraron los derechos a la libertad ideológica y la libertad de expresión de Torra. El alto tribunal insiste en que “el objeto del proceso no es analizar la condena del recurrente desde la perspectiva de la libertad de expresión, pues como ciudadano es libre de realizar manifestaciones o actos que reflejen su identidad política. El objeto es la desobediencia de las órdenes reiteradas de un órgano constitucional cuya función es garantizar la transparencia y limpieza de los procesos electorales que exige la neutralidad de los poderes y Administraciones públicas”.

Una corta y polémica presidencia

Ya han pasado dos años y cuatro meses desde su polémica investidura, en sustitución de Carles Puigdemont, aunque la trayectoria hacia la jefatura de Cataluña fue en ascenso desde que el 21 de diciembre de 2017, en las elecciones posteriores al 1 de octubre y al 155, apareció como independiente y como número 11 por Barcelona en la lista de JxCat.

Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull dieron al traste con sus investiduras, accediendo Torra a la Presidencia finalmente el 14 de mayo de 2018. Sin embargo, el hasta ahora president ya avisó en su primer discurso su lealtad a Puigdemont: "Yo no tendría que estar aquí, no tendría que estar haciendo este discurso ni pedir la confianza de la Cámara".

El que fuera también presidente de Òmnium es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), trabajó en la empresa privada antes de trasladarse a Suiza como ejecutivo de una compañía aseguradora y regresó a Cataluña para dedicarse, como él mismo decía, 'al articulismo y al ensayo político'.

Su prioridad siempre ha sido la independencia de Cataluña, e incluso le costó reunirse con Pedro Sánchez en diciembre de 2018 en el Palau de Pedralbes, ya que suponía el restablecimiento de las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno.

Los intentos de diálogo del presidente del Gobierno le llevaron a acudir a la Generalitat en febrero de este mismo año, pese a las continuas llamadas a la confrontación con el Estado, sobre todo después de la sentencia del 1-O.

El nacionalismo catalán más dividido que nunca

Pese a este periplo, la división entre JxCat y ERC se hizo patente el pasado 29 de enero, cuando Torra perdió el acta de diputado, acusando a ERC de "falta de lealtad". Es la primera vez que se habló de convocar elecciones, "para después de que se aprobasen los Presupuestos de la Generalitat".

Las cuentas se aprobaron en abril, aunque el acuerdo electoral entre los socios de gobierno no ha llegado aún, puesto que ERC pedía convocar elecciones antes de quedar suspendido mientras que JxCat lo rechazaba.

Sobre la sentencia

Torra ya había reconocido los hechos, aunque se escudó en que la orden de la JEC era "ilegal e imposible de cumplir": "No cumplí las órdenes, o lo que es lo mismo la desobedecí, era imposible cumplir una orden ilegal, dictada por un órgano ilegal y no podía hacerla para no vulnerar los derechos de los ciudadanos".

Sin embargo, el pasado 19 de diciembre el Tribunal Superior le condenó a una pena de inhabilitación de año y medio para el ejercicio de cargos electos y a una multa de 30.000 euros por "su contumaz y obstinada resistencia" a cumplir las órdenes.

Tras esto, Torra hizo una declaración institucional afirmando que no tenía ninguna intención de convocar elecciones en Cataluña a pesar de que la decisión del Supremo supusiera su inhabilitación, algo que ha terminado por pasar, dejando un Ejecutivo en funciones en la comunidad y la incertidumbre de si se convocarán elecciones o intentarán mantenerse en el poder pese a la complicada situación.

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