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Si Casado dice que Madrid es el modelo a seguir frente al Covid...

Si Casado dice que Madrid es el modelo a seguir frente al Covid...

sábado 26 de septiembre de 2020, 17:49h

Tristeza e impotencia son las dos emociones que mejor definirían como nos sentimos muchos españoles por lo que está ocurriendo, otra vez en Madrid. A causa de una pésima gestión de la pandemia por parte, tanto de la Comunidad de Madrid, como del ayuntamiento, ambos gobiernos sustentados por acuerdos entre el Partido Popular, Ciudadanos y Vox. Los intereses económicos y la táctica partidista, se han situado por encima de la defensa de la salud y de la vida de los residentes en Madrid. El quid de la cuestión para afrontar esta pandemia, la mayor crisis sanitaria y económica desde principios del siglo XX, consiste en encontrar el equilibrio entre las medidas científicas y sanitarias capaces de construir un muro contra la propagación del virus para evitar el colapso de lo que queda de la Salud Pública y las medidas adoptadas durante las diferentes desescaladas con el objetivo de no colapsar nuestro sistema económico. Lo que vulgarmente se llama: la bolsa o la vida.

Mientras el Gobierno de España siempre se decantó por medidas que priorizaban la salud de las personas, por las que fue muy dura y deslealmente criticado, y obstaculizado, por los partidos de derechas de la oposición, el PP y Vox se dedicaron a bloquear todas y cada una de las decisiones gobernamentales. Incluso forzaron de forma anticipada, la llegada de la desescalada y el fin del confinamiento, al negar su apoyo parlamentario al Gobierno central para prorrogar el Estado de Alarma, y con ello el confinamiento, de los españoles. Una precipitación que ahora, según opinión de un grupo de expertos internacionales, publicado en la revista Lancet, dejaron las puertas abiertas para que esta segunda oleada, que se esperaba para otoño, esté siendo mucho más intensa, como ahora estamos viviendo. Los partidos conservadores y ultra, pusieron piedras en camino dando más importancia a la economía que a la salud de los ciudadanos.

Y como correa de transmisión de los bloqueos ordenados por Pablo Casado, tenemos el gobierno regional de la Comunidad de Madrid, dirigido por la insigne Isabel Díaz Ayuso, que ha llevado a Madrid a convertirse en el epicentro de la pandemia, no solo nacional, sino en toda Europa. Ayuso está en los periódicos de todos nuestros países vecinos, como ejemplo de ineficacia y absurdas a la hora de tomar medidas. Incluso los medios conservadores británicos, entre ellos el Financial Times critica duramente las políticas erráticas de la presidenta madrileña, puesta como ejemplo de gestión por Pablo Casado.

Este prestigioso diario económico británico, analiza la situación de Madrid con relación a la pandemia y la compara con la de Nueva York, concluyendo que en la capital de España se han cometido graves errores por querer priorizar la recuperación económica sin haber controlada antes la pandemia, al revés que en la mega ciudad norteamericana en la que el alcalde y su equipo de gobierno han sido capaces de aplanar la famosa curva de contagios y controlar la propagación de la enfermedad en esta segunda ola. En el artículo se critica que un gobierno de Madrid sobrepasado por el problema, ha impuesto nuevas restricciones a 850.000 personas en las zonas más afectadas por el virus demasiado tarde, de forma parcial y poco eficaz.

Los expertos, según el Financial, temen que esas medidas sean insuficientes para frenar las tasas de infección desenfrenadas, ahora que los niños han vuelto a los colegios y se acercan tiempos más fríos que harán que los ciudadanos se quedan más tiempo en espacios cerrados. Además, añade en este extenso artículo, que los españoles aún estamos socializando y visitando bares y restaurantes donde el riesgo de infección es mucho más importante.

El Financial Times también lamenta el incumplimiento de los políticos que gobiernan en Madrid de los compromisos asumidos como parte del levantamiento de las restricciones. “En mayo, Madrid prometió contratar a 400 trabajadores de seguimiento y localización; en julio la cifra era todavía de 182, una por cada 36.000 habitantes. El artículo señala que los epidemiólogos se temen lo peor porque el gobierno de Madrid sigue negándose a cerrar la industria hostelera y de ocio. En conclusión, no es solo la opinión de ciudadanos normales que estos días se han echado a la calle protestando contra estas medidas que de lejos se ven, discriminatorias y segregacionistas. Como dice el ministro Salvador Illa, visiblemente enfadado con las autoridades de Madrid, “se esperan semanas muy duras” para la capital española.

Tristeza e impotencia, como decía, es lo que siento, porque los y las madrileñas no se lo merecen,. No se merecen estar gobernados por unos políticos ineptos a la vez que peligrosos -que realmente no ganaron las elecciones pero que con la ayuda de la ultra derecha de Vox consiguieron formar gobierno- Unos políticos que demuestran en cada paso que dan, sólo estar pendientes de los beneficios económicos, para ellos y sus empresas amigas, a las que han repartido la esquilmada Salud Pública madrileña, saqueada y privatizada durante más de una década.

Lloro por ese Madrid con el que desde mi más temprana infancia mantengo lazos afectivos. Con muy pocos años mis hermanos y yo pasábamos largas temporadas de verano en Madrid. Ya que, por temas profesionales, mi madre se tenía que desplazar a la capital, y acudíamos a las clases de verano que se impartían en el pequeño Colegio Anjoros que regentaba mi familia materna. Tiempos felices de infancia con calurosos recuerdos de un Madrid de los 70 en el que, en verano, hasta el asfalto de las calles se derretía.

Siempre he mantenido una relación de amor y odio con Madrid. De amor por estos recuerdos de infancia, y porque algunos miembros de mi familia materna son madrileños de pura cepa. Me caen bien los madrileños, pero no los cayetanos y cayetanas del barrio de Salamanca. Me cae bien, ese madrileño de a píe, esas gentes que cogen el metro, esos que se tiran horas y horas en los atascos de las horas puntas. Son gente desenvuelta, unos supervivientes, y ahora más que nunca tienen que demostrarlo.

Reconozco que este amor por Madrid y su gente, viene aderezado con un poquito de envidia, Madrid posee todo lo que, lo que llamamos “en provincias”, echamos de menos. Sin llegar a decir la perogrullada de la presidenta Ayuso, eso de que Madrid es España dentro de España, Madrid no deja de ser, como otras grandes capitales, un imán para los jóvenes que creen que en las grandes ciudades tienen más oportunidades laborales y existe una gran oferta de eventos culturales y de ocio, de la que en provincias carecemos.

Y sí, también tengo un pequeño sentimiento de odio hacia la villa de Madrid, entiéndaseme bien, no es algo personal, siempre he intentado huir de las grandes aglomeraciones urbanas. Tengo para bien o para mal, una cierta aversión a tener que vivir y trabajar en las mega ciudades, poseo lo que se denomina una mentalidad de “provincias”, en román paladino, me gusta la vida que ofrecen las ciudades pequeñas e incluso los pueblos.

Pero a Madrid también tenemos que desplazarnos miles de españoles de la periferia, por razones laborales, y allí aparte del olor a gran ciudad, hemos tenido que comernos la soledad de los hoteles, el estrés, el ruido la dificultad de los desplazamientos, y las ganas de volver para casa a nuestra vida tranquila. Quiero decir con ello que al final, Madrid, también es nuestro Madrid, el de muchos españoles profesionales. Y ahora me pregunto ¿En qué manos estás?

Solo nos queda la esperanza que el gobierno imponga, de manera democrática, como no puede ser de otra manera, las medidas más restrictivas que la capital de España necesita urgentemente para evitar un desastre sanitario este otoño-invierno. Espero que Antonio Machado no se revuelva en su tumba y me permita esta licencia literaria:

“…Madrileñito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ya te ha helado el corazón…”

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