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Ayuso, ahogada por la pandemia, abre la Puerta del Sol a la ayuda de Sánchez
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Ayuso, ahogada por la pandemia, abre la Puerta del Sol a la ayuda de Sánchez

lunes 21 de septiembre de 2020, 13:18h
El líder de la oposición, Pablo Casado, lleva meses poniendo la gestión del gobierno de la Comunidad de Madrid, de Isabel Díaz Ayuso, como ejemplo de gestión de la pandemia. Estaban tan seguros de que lo que hacían era lo correcto que ha contrapuesto sus medidas con las que ha ido tomando el Gobierno central. Y se han opuesto al Estado de Alarma, y quisieron salir cuanto antes de las fases de la desescalada, incluso contra todo criterio científico. Pero hace un par de semanas, Ayuso se vió ahogada por los datos que sitúan a Madrid como epicentro europeo de la pandemia. Tanto es así, que su vicepresidente no tuvo màs remedio que lanzar una llamada de socorro y afirmó que el gobierno regional no puede por sí solo afrontar la situación. Enfrente, el presidente Sánchez reaccionó con prontitud y ofreció, como lo ha hecho desde el mes de junio, la ayuda del Ejecutivo central. Este mismo lunes acude a la Puerta del Sol a reunirse con Ayuso para ofrecerle toda su colaboración y establecer estrechos lazos de cogobernanza, porque lo que importa, dice Sánchez no son los colores políticos sino "doblegar la curva de rebrotes" en esta segunda oleda.

Este lunes, el gobierno regional de la Comunidad de Madrid estrena los confinamientos selectivos en municipios y barrios del Sur de la región para intentar frenar la expansión de la pandemia, en una segunda ola que comienza a ser tan peligrosa como la primera. Con Madrid convertida en epicentro de la pandemia, no solo a nivel nacional sino también a nivel europeo, el orgullo del líder del PP, Pablo Casado, que criticó ferozmente a Sánchez y su gestión, poniendo a Madrid como ejemplo de gestión de la pandemia, ha caído hecho trizas.

Y en este marco, se reúnen la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La dirigente popular pedirá la implicación del Ejército y de la Policía Nacional para que ayude en el control de las zonas confinadas y para realizar las pruebas serológicas que ha prometido, casi un millón en una semana. Y también se opondrá a pedir un estado de alarma que, según las palabras de su consejero de Sanidad, sería una claudicación.

Por su parte, el jefe del Ejecutivo de España llega a la Comunidad de Madrid para “ayudar, no a tutelar ni a juzgar a nadie". Pero a nadie se le escapa que los objetivos de ambos dirigentes y de los partidos a los que representan no parecen ser los mismos. El socialista lleva meses pidiendo unidad y reforzar la cogobernanza; Ayuso ha sido y es la punta de lanza del ataque continuo que el PP y su líder, Pablo Casado, realizan contra el Gobierno de España. Habrá que esperar, por tanto, si lo de este lunes es el punto de inflexión que abra una nueva etapa de colaboración o si el Gobierno regional lo utilizará como una nueva escena de confrontación.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acude a la sede de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol para mantener una reunión con la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso. Sobre la mesa está la principal urgencia a la que se enfrentan ambos gobiernos: la situación epidemiológica de la Comunidad que vive una segunda ola tan peligrosa ya como la primera, con la atención primaria colapsada y con la presión hospitalaria cercana al 100% de la ocupación de camas.

El viernes pasado, el Ejecutivo madrileño, que lo componen el Partido Popular y Ciudadanos, anunció unos confinamientos selectivos que afectan a municipios y barrios del Sur de la región. Se trata de limitar la movilidad de estos lugares ya que se considera que los índices de contagios son muy altos y la pandemia está fuera de control. Pero las excepciones a la movilidad son tan amplias que muchos consideran que no se conseguirá lo que se persigue.

Isabel Díaz Ayuso y su vicepresidente, Ignacio Aguado, se pasaron todas las semanas de la desescalada para salir del estado de alarma protestando porque consideraban que las decisiones no se tomaban por razones sanitarias. Pedían con gran vehemencia que no se podía mantener Madrid cerrado porque es la región que funciona como motor económico de España. Los partidos a los que representan, PP y Ciudadanos, ponen en muchas ocasiones la economía por delante de la seguridad sanitaria y así lo expresan. También pedían que se les devolvieran las competencias porque ellos conocían mejor la realidad de la región que gobiernan y lo harían mejor. El Gobierno les recomendó reforzar la atención primaria y la estructura hospitalaria. También pidieron rastreadores. Pero nada de eso se ha hecho en Madrid.

Ahora, con las restricciones impuestas, han puesto en pie de guerra a las zonas afectadas porque ven que se les ha limitado la movilidad por cuestiones que no son sanitarias. Así lo ha expresado el alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala, que ha denunciado este mismo lunes que municipios como Torrejón de Ardoz tiene barrios con más incidencia del virus que las tres zonas fuenlabreñas confinadas. Por eso ha dicho que pedirá explicaciones y que quiere saber los datos en los que se han respaldado las excepcionales medidas que se han tomado. Pero también ha ofrecido toda la colaboración para que los vecinos puedan cumplir las normas y para que no se sientan abandonados. Todo el que necesite ayuda la tendrá, ha dicho el regidor del PSOE.

Ayuso pedirá hoy a Sánchez la colaboración del Gobierno de España para que se puedan controlar las zonas que se han cerrado. Quiere que el ejército colabore para que se pueda hacer que la ciudadanía cumpla las normas. La Policía Nacional y las locales no pueden controlar todo. Y también quiere la colaboración del Ejército para que se lleva a cabo la realización masiva de test que ha prometido hacer. En teoría se someterán a esta prueba los cerca de 850.000 ciudadanos que viven dentro de los barrios confinados. Y todo hay que hacerlo en una semana por lo que la labor es ingente.

El presidente ya ha dicho que acude a la cita con la intención de aportar y no quiere oír nada de “tutelas”. Afirma que las decisiones y las competencias son del Gobierno regional, pero ofrece colaboración absoluta. Sin embargo, la derecha y sus medios afines defienden que lo que quiere Sánchez es que Madrid pida el Estado de Alarma. Eso sería, en palabras del consejero de Sanidad “una claudicación”. Declaraciones como esta ponen en contexto las prioridades de un Gobierno que solo está pensado para confrontar con el Ejecutivo de la nación y no en las necesidades de los madrileños y las madrileñas.

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