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La presidenta Isabel Díaz Ayuso y el viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero
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La presidenta Isabel Díaz Ayuso y el viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero (Foto: Europa Press)

Isabel Díaz Ayuso deja a su viceconsejero de Sanidad a los pies de los caballos

jueves 17 de septiembre de 2020, 12:00h
Tras semanas negando las evidencias de los datos de la alarmante situación de la pandemia, el viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, no tuvo más remedio que reconocer que la extensión de la pandemia era preocupante, muy preocupante. Achacaba la proliferación de nuevos casos de Covid-19, entre otros motivos, a la relajación de la ciudadanía en la adopción de las medidas impuestas. Y anunciaba posibles confinamientos selectivos para el próximo fin de semana. Saltaron todas las alarmas. El vicepresidente -de Ciudadanos- Aguado suspendió una rueda de prensa para enterarse de lo que estaba pasando. Y desde la presidencia de Ayuso negaban la mayor, no pensaban en confinar sino en implantar más camas UCI, así como reabrir el hospital de campaña IFEMA. Zapatero quedó inmediatamente desautorizado y a los pies de los caballos.

No hace tanto tiempo que Pablo Casado, presidente del Partido Popular, aseguraba orgulloso que su modelo de gestión de la crisis era la Comunidad de Madrid, para contraponerlo con el desastre que, a su juicio, es lo que hace el Gobierno de la nación, presidido por Pedro Sánchez.

Pero este miércoles, su gran alidada en este modelo "ejemplar", Isabel Díaz Ayuso, dio una muestra más de ineficacia, inacción e incompetencia en su toma de decisiones. Por eso ya no se oye a Casado decir nada sobre la Comunidad de Madrid. Quizás por eso hoy el líder de la oposición ha decidido desplazarse a Barcelona a visitar un bloque de viviendas ocupado por "okupas", valga la redundancia.

La táctica de Ayuso de vender el relato de que su Ejecutivo está siendo atacado continuamente por el resto de grupos políticos, incluído Vox, se ha desvanecido como un azucarillo y las vergüenzas de un Gobierno incapaz son ya imposibles de tapar. La falta de contratación de rastreadores, la falta de contratación de sanitarios, ni siquiera de cubrir las bajas -más de 600 médicos en la Comunidad están de baja y otros tantos sanitarios y personal de atención primaria, están de baja. No se ha contrato ni uno, de los once mil docentes de apoyo necesarios para hacer segura la vuelta al cole. O mejor, dicho, el última día y a marchas forzadas se puso el cartel de "se buscan docentes", lo que da idea de la improvisación e incapacidad del gobierno regional de Díaz Ayuso.

Nadie pretende ensañarse con la mala situación de la Comunidad de Madrid, en lo relativo a contagios, enfermedad y hospitalizaciones de enfermos de Covid19, como se queja victimista la presidenta Ayuso, son los datos, como señaló demasiado elegantemente el portavoz socialista en la Asamblea, Ángel Gabilondo, son los que se ensañan con gestión sanitaria del equipo de Díaz Ayuso. Los residentes madrileños, llevan semanas viendo cómo los datos de nuevos contagiados y de hospitalización, así como de fallecidos, no dejan de crecer y la Comunidad, convirtiéndose en la región de España que más contagio muestra, e incluso de Europa. Y en medio de este contagio descontrolado, el gobierno regional no ha endurecido las medidas como si la cosa no fuera con ellos. Muchos expertos abogan por que Madrid debería estar desde hace semanas en la fase 1 de los planes de la desescalada. Pero cada vez que Díaz Ayuso habla sobre ello prefiere priorizar la actividad económica a la seguridad sanitaria.

Quizá, porque el viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero, no es un político profesional, sino un médico muy experimentado y prestigiado, no ha podido contenerse ante tanta desidia estival y anunciaba que su consejería tenía planes sobre la mesa para endurecer medidas y limitar la movilidad. Dando respuesta a un clamor popular de los madrieños, anunció confinamientos selectivos en aquellas zonas con mayor incidencia de contagios, sobre todo barrios del sur de la capital, Usera, Carabanchel, Villaverde, Vallecas y municipios también de la zona sur, como Parla, Fuenlabrada, Móstoles, Alcorcón, Leganés, y otros como Alcobendas. Todas las alarmas saltaron y los ciudadanos comenzaron a preguntarse si podrán salir de sus casas ya el próximo fin de semana.

A preguntas de la prensa, Zapatero dijo que le había enviado por Whatsapp a la presidenta Ayuso el detalle de estos planes y que seguro que los apoyaría porque siempre lo hace.

Pero desde la Puerta del Sol, sede la la presidenta y su equipo donde manda Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta y ex jefe de gabinete de Aznar, enseguida desautorizaron al viceconsejero. Nada de reconocer la pésima situación y confinar a la población, como mucho, se estaba pensando en ampliar las camas UCI y abrir nuevamente el hospital de IFEMA. Nuevos contratos suculentos y negocio para las empresas satélite en torno a la sanidad privada.

El vicepresidente Ignacio Aguado, (Ciudadanos) pillado entre dos aguas, tampoco daba crédito a lo que estaba ocurriendo, incluso suspendió la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno ante la situación. Hay que tener en cuenta que se trata de una medida que afecta a miles de personas y que debe aprobar el Ejecutivo al completo.

Las cosas se pusieron mucho más tensas dentro de la coalición (PP y Cs) cuando la presidenta y sus asesores, quisieron obligar al doctor Antonio Zapatero, según afirma la Cadena Ser, a grabar otro video matizando sus palabras y descartando los confinamientos. Pero el doctor Zapatero se negó en rotundo.

El plan B, fue entonces que el consejero de Justicia e Interior, Enrique López, matizara las palabras del viceconsejero. El juez López (condenado por conducir bebido como todos recordamos) aclaró como pudo que lo que se estaba pensando era limitar la movilidad al máximo posible, pero que la gente no se preocupara porque podría ir a trabajar y llevar a sus hijos al colegio. Como jurista que es, también explicó que un gobierno regional, de una Comunidad, no puede ordenar un confinamiento domiciliario, eso solo se puede hacer con la activación del Estado de Alarma, herramienta constitucional para estos casos que tanto denostaron tanto Ayuso como Casado, llegando a asegurar que todo lo que sucedía en Madrid era porque el Gobierno Central, pisaba las competencias del gobierno regional, que caso de que les dejaran actuar, ellos sulucionarian enseguida la pandemia.

Y mientras todo este despropósito de declaraciones se sucedía, el viceconsejero de Sanidad estuvo desaparecido todo el día. Tampoco la presidenta Ayuso habló directamente, ni utilizó sus redes sociales en todo el día, algo que extraña por su afición a lanzar mensajes siempre que puede.

Ya por la tarde, la nueva directora general de Salud Pública, Elena Andradas, -recordemos que la anterior tuvo que dimitir precisamente por no poder soportar este caos- tuvo la oportunidad de aclarar los planes del gobierno regional en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid. Pero eludió todas las preguntas. El portavoz socialista, José Manuel Freire, pidió detalles de los planes, cómo se haría, qué incidencia acumulada debería tener una zona para ser confinada, etc. Pero la directora general no contestó a nada. Tampoco lo hizo a preguntas de otros portavoces políticos. Se comportó como si nada de lo que ocurrió por la mañana hubiera pasado.

Y mientras tanto los ciudadanos, desorientados y muy nerviosos, se preguntan qué está pasando, qué medidas se tomarán, cómo será el día a día a partir de este fin de semana. Posiblemente este viernes tengamos algunas respuestas, ya que el viceconsejero Zapatero emplazó a todos a esperar para saber las nuevas novedades.

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