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El virus no se ha ido de vacaciones
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El virus no se ha ido de vacaciones (Foto: DK)

Mejor unas copas y el virus lo dejamos ya para septiembre

sábado 15 de agosto de 2020, 13:12h
Estoy desolado a la par que decepcionado. Decepcionado por nuestro comportamiento grupal. En los diferentes artículos que he publicado en La Hora Digital a lo largo de este año 2020 y desde que empezó la pandemia, siempre me he sentido orgulloso y así lo he trasladado, del excelente, en general, comportamiento de la ciudadanía durante los duros meses de confinamiento y Estado de Alarma. Ahora observo irresponsabilidad e insolidaridad. Bueno, ante esta oleada de rebrotes, propongo que otra vez salgamos a los balcones todos los días a las ocho, para aplaudir a todos los profesionales que siguen trabajado para salvar nuestras vidas… ¿ Ah que no podéis?, ¿Qué a esas horas os viene mal? ¿Qué estáis en el chiringuito? ¿Qué lo dejemos para septiembre?

Hoy no voy a escribir sobre si tenemos que cambiar la forma del Estado español, creo que este tema puede que sea importante pero desde luego no es urgente. Tampoco me voy a dedicar a opinar sobre las presuntas irregularidades financieras de algunos partidos políticos, dejemos trabajar a los jueces. Tocar estos dos temas, es desviar esfuerzos y medios de control sobre un asunto, que creo, ahora, es mucho más urgente, y por supuesto, mucho más importante. Corremos el riesgo de desviar la atención de la opinión pública hacia temas de los que ahora mismo no dependen ni nuestra salud, ni nuestras vidas, y como no, ni la economía de nuestro país.

Estoy desolado, que es la palabra que mejor define mi estado de ánimo. Desolado a la par que decepcionado. Decepcionado por nuestro comportamiento grupal, el de los ciudadanos y ciudadanas de España. En los diferentes artículos que he publicado en este medio de comunicación a lo largo de este año 2020 y desde que empezó la pandemia, siempre me he sentido orgulloso y así lo he trasladado, del excelente, en general, comportamiento de la ciudadanía durante los duros meses de confinamiento y Estado de Alarma.

Parece ser que durante esos 2 o 3 meses nos tomamos al virus y a sus consecuencias en serio. Y salimos a los balcones, todos los días a las 8 de la tarde para reconocer y aplaudir el trabajo desarrollado por los abnegados, sufridos y a veces maltratados sanitarios. Y aplanamos la famosa curva, y ganamos esa batalla. Para así, posteriormente poder seguir adelante con nuestras vidas dentro de lo que entonces se empezó a denominar “la nueva normalidad”. Cierto es que las generalizaciones son injustas, porque seguro que la gran mayoría de los que me estáis leyendo, al igual que yo, habéis cumplido y seguís cumpliendo con todas las indicaciones y las recomendaciones de los responsables de la sanidad pública para evitar el contagio de la covid19.

Pero el caso es que, las circunstancias y los rebrotes, y las conductas irresponsables, me demuestran que hay una parte importante de nuestros compatriotas que parecen ser muy influenciables por las modas y tendecias, las “poses” de cara a la galería, pero una vez que pasan, se les olvida rápidamente cuales han sido y son las consecuencia. Y sobre todo, se les olvida centrar el foco en las cosas importantes de la vida, y que en esta ocasión estamos bailando en la misma cuerda floja, se mueve uno y caen todos los de su alrededor. Es decir, se les olvida la solidaridad. Las muertes, los ataudes, los hospitales saturados, los miles de personas entubados, los turnos interminables y agónicos de los sanitarios. El pudridero tanático en el que se convirtieron las Residencias de Mayores. Cómo el virus mató a nuestros abuelos, sólos, asustados, como una metralleta loca. En un pis pas, pasamos de estar angustiados pensando todos los días en los casi 30 mil muertos por el virus y en el sufrimiento de los enfermos entubados en las UCI, a pensar que el verano ha llegado, y con él las vacaciones, el buen tiempo y las ganas de pasarlo bien. ¡Joder que estuvimos casi 3 meses sin salir a la calle! Que hicimos ese gran sacrificio, que vivimos lo que vivimos y vimos lo que vimos y que todo esto no debe de haber sido para nada. Y en eso andamos, bueno para decir la verdad, en ello andan, puesto que muchos todavía queremos impedir la propagación del maldito virus.

Pero, volviendo a la ironía sarcástica que me da la decepción, para eso somos españoles, y como España es uno de los mejores países para divertirse, pues nada, no entregamos a ello y olvidamos lo demás. Cumplimos las recomendaciones a la hora de trabajar, exigimos que en las empresas y en los servicios públicos se cumplan, a rajatabla, las medidas de seguridad para que luego en nuestra vida privada, nos relajemos, nos vayamos de fiesta y acudamos a celebraciones en las cuales nos olvidamos de las distancia de seguridad, de la higiene de manos y de la famosa mascarilla, y claro, somos el país más divertido a la par que el país con más rebrotes de contagio.

Gracias a que la juventud se divierte, que para eso son jóvenes, el 70% de los nuevos infectados tienen menos de 30 años. Como si el único fin en nuestras vidas fuera salir en grupo para beber y echar risas….¡Joder que estamos atravesando el periodo más crítico como país de los últimos 100 años. ¿No somos capaces ni siquiera de unos pequeños sacrificios? Distancia social, higiene y mascarilla. Que esto no es para siempre, pero ahora toca no hacer estupideces que causen la muerte de nuestros seres más queridos. En fin, todos somos responsables de lo que está pasando, aunque claro para muchos es mucho más fácil echar las culpas al Doctor Simón, que para eso da la cara todos los días, y así tener la conciencia tranquila.

Y qué decir de las autoridades sanitarias regionales. En este momento también son responsables, en diferente medida, las Consejerías de Sanidad de los diversos gobiernos autonómicos. Muchos de las cuales, mientras hubo un mando único a nivel Estatal, no hicieron más que criticar al Gobierno de la nación y solicitar el fin del Estado de Alarma para poder llevar ellos mismos la gestión directa de sus servicios de Sanidad.

Y ¿Qué es lo que observo? Que muchas de esas consejerías, como las de Madrid, la de Cataluña o también la de Euskadi, no han hecho los deberes, los servicios de atención primaria siguen bajo mínimos, siguen sin cubrirse la totalidad de las plantillas de sanitarios, que por ser el periodo vacacional están en cuadro. Siguen sin haberse contratado los famosos rastreadores, que por lo que dicen los expertos, son fundamentales para hacer el seguimiento y evitar la propagación de los llamados rebrotes. En conclusión que la mayoría de los responsables autonómicos solo alzaban la voz para quitarse la responsabilidad de encima. Y ahora no saben que hacer, seguro que volverán a echar la culpa al Presidente Sánchez, al ministro IIla, al doctor Simón y en su defecto siempre les quedará el chachachá..

Bueno propongo que otra vez salgamos a los balcones todos los días a las ocho, para aplaudir a todos los profesionales que siguen trabajado para salvar nuestras vidas… ¿ Ah que no podéis?, ¿Qué a esas horas os viene mal? ¿Qué estáis en el chiringuito? ¿Qué lo dejemes para septiembre?

Pues eso, que España es el mejor país para vivir, si el bicho nos deja, porque él no se ha ido de vacaciones…

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