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Del orgullo gay al imperio trans por la invisibilidad lésbica
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(Foto: CRECUL)

Del orgullo gay al imperio trans por la invisibilidad lésbica

miércoles 24 de junio de 2020, 17:35h
Quiero recordar aquellos años, cuando las asociaciones de gays, lesbianas y transexuales, no reuníamos para organizar una modesta manifestación del Orgullo 28J. Por entonces las reivindicaciones eran indudables, derogación de la ley de peligrosidad y rehabilitación social, y del delito de escándalo público, demanda de leyes antidiscriminatorias, ley de parejas, y ley de cambio de sexo.

Por entonces las lesbianas éramos notorias, y las lesbianas feministas siempre fuimos compañeras de las mujeres transexuales, de pancarta y en la lucha feminista. Se aprobó en 2005 la ley de matrimonio igualitario y todo el arco iris cambió, ya no era necesaria una ley de parejas según el emergente movimiento LGTBI, y las leyes antidiscriminatorias, reliquias del pasado, se transformaron en abundante legislación contra la LGTBifobia (pocas veces lesbofobia), actuales leyes LGTBI. Y tras la aprobación de la ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, las leyes Trans, que parecen cada vez más alejadas de la realidad transexual para integrar la situación transgénero, intergénero, queer, agénero y crossdresses, y se expanden por las distintas Comunidades Autónomas.

Actualmente cuentan con ley LGTBI Baleares, Cataluña, Extremadura, Murcia, Galicia, con Ley Trans Canarias y País Vasco, y con ley Trans más ley LGTBI, Navarra, Aragón, Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid. El colectivo más desfavorecido en los 90 e incluso en el 2000, la letra T, ahora es el más representado, velan por sus derechos leyes tanto LGTBI como leyes específicas, poco se puede acusar a España de transfobia, Pero el interés se centra en el análisis cualitativo, las CCAA que avalan la libre autodeterminación de género son el País Vasco, Navarra, Aragón, Extremadura, Madrid, Andalucía, Murcia, Baleares, Comunidad Valenciana. Y si bien urge una despatologización de la transexualidad (que no se niega), y toda persona tiene derecho a construirse una autodeterminación en el libre desarrollo de su personalidad, el problema surge cuando dicho desarrollo se quiere llevar a la “nueva normalidad” de la conversión social al transgenerismo universal, sin pedir opinión a las mujeres (la mitad del mundo) como de costumbre, y por tanto borrando la realidad lesbiana.

Sin restar valor al acervo asistencial integral, cabe enumerar peculiaridades de estas leyes:

- La recurrente inclusiva “Todas las personas con capacidad gestante tendrán garantizado el acceso a las técnicas de reproducción asistida” (errónea porque los tratamientos de reproducción asistida son empleados para capacitar la gestación, y no al revés), sustituye el termino mujeres por personas, negando por tanto a las lesbianas el libre desarrollo de su personalidad como madres.

- La invisibiilización de la realidad de las familias homomarentales, difuminada en el “grupo familiar LGTBI” o las familias homoparentales (realidad totalmente distinta), cuando lo urgente es el reconocimiento de la doble maternidad por el interés del menor, en una familia con dos progenitoras, dos madres. Pero la palabra madre se cae del vocabulario.

- Luego la Proposición de Ley Trans estatal, decide con orgullo la derogación de la actual Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, en pos de la libre autodeterminación. ¿Se han parado a observar que dicha ley 2007, incluye para las parejas de lesbianas casadas, la posibilidad del registro de la filiación conjunta de sus hijos/as?,¿perderemos las mujeres lesbianas este derecho?

- A pesar de estar expuestas a las violencias machistas tal que mujeres, además de los delitos de odio, no hay medias específicas de protección para las lesbianas, ni para resolver la doble discriminación por sexo y orientación sexual en la desigualdad estructural, y aunque reconocen la situación, pues aquí sí aparece la palabra mujer, en los textos la lesbiana acaba subsumida en la sopa de letras LGTBI sin más particular.

- No se hace mención alguna a la doble discriminación de las Trans lesbianas, realidad distinta de las Trans heterosexuales, a las que parece va dirigido el grueso de las medidas para la integración, claro está, heterosexual, predominando la presencia y discurso que denominan “cishetero”.

- Así mismo la existencia de los hombres transexuales (mujeres en transición a hombre) es imperceptible por su mayor dificultad de acceso a la reasignación al haber nacido mujeres, y queda subsumida su realidad específica en las mujeres Trans.

Y después de tanto que siempre fuimos denunciado desde el movimiento feminista, contra el patriarcado y su LGTBIfobia, por la abolición de los roles de género y a su vez por el derecho a desarrollarse en el género al que se quisiese pertenecer, cabe preguntarse ahora, si tanto empeño por cambiarlo todo no será para que todo siga igual, la culminación de un nuevo orden de género para la reinvención del mismo patriarcado.

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