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La historia a revisión: el racismo anclado en las raíces de nuestras sociedades

La historia a revisión: el racismo anclado en las raíces de nuestras sociedades

Colón también es objeto de revisión histórica para el movimiento Black Lives Matters. Entrevistamos a una profesora de historia negra y brasileña que nos cuenta la realidad de la comunidad en el país.

viernes 12 de junio de 2020, 19:33h
Algunas de las estatuas de Colón han sido dañadas y decapitadas por el movimiento antiracista en Estados Unidos. Alguna de ellas se encontraban en Miami, Virginia, Boston y Saint Paul (Minesota).


La historia a revisión: el racismo anclado en las raíces de nuestras sociedades
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Durante las protestas antiracitas, desencadenadas por la muerte de George Floyd, que llevan semanas atizando las calles del país norteamericano se han podido apreciar momentos de alta tensión entre policias y manifestantes que, en algunos casos, mayoritariamente aislados, han llevado a saqueos y vandalismo callejero. Pintadas en monumentos, decapitación de estatuas históricas y su completa eliminación de la vía pública son las imágenes más recientes que nos llegan de Estados Unidos.

Estos hechos, han llevado al movimiento y a la ciudadanía mundial a reconsiderar una “revisión histórica” de las figuras y la narrativa dominante durante siglos. Desde monumentos a Cristobal Colón (que nunca estuvo en norteamérica) a Juan Ponce de León, “descubridor” de Florida para los Europeos han pasado en diversos ataques vandálicos por parte de los manifestantes.

En Miami, la estatua de Cristobal Colón ha sido pintada con spray rojo y marcada con el símbolo del comunismo internacional: la hoz y el martillo. En esta misma ciudad han sido siete los detenidos por perpetrar los ataques al patrimonio de la ciudad. En Boston, la misma representación escultórica ha sido decapitada. En el estado de Virginia, los protestantes del movimiento antiracista echan pintura en el pedestal y empezaron a corear “derribémoslo” que, finalmente, fue arrancada de su base y acabó en un estanque cercado.

“Colón representa el genocidio” fue escrito en el monumento de Virginia, según informa el diario Richmond Times-Dispatch. También en Saint Paul (Minesota), otro grupo de manifestantes arrancó la estatua de 3 metros del conquistador italiano de su base.

Sin duda, el movimiento Black Lives Matters está incendiando y reavivando la conciencia del mundo sobre el racismo. Una realidad que impera en la mayoría de los sistemas sociales de América. Desde Estados Unidos hasta Argentina, pasando por Brasil, la discriminación de personas por cuestiones de raza es la mayor pandemia.

Ser negro en Brasil

Hablamos con Gabriela Vieira, graduada en historia por la Universidad de Salvador de Bahia ( al norte del país) para preguntarle su opinión como mujer negra sobre el movimiento Black Lives Matters y la realidad de la comunidad negra en Brasil.

“Ser negra y brasileña es una especie de declaración de que en algún momento de tu vida serás un blanco fácil del racismo, sea de una manera abierta, micro agresiva o de una manera ‘recreativa’”, empezaba contándonos Gabriela.

Confiesa haber pasado por muchas situaciones de racismo a lo largo de su vida, pero nos cuenta una que la marcó particularmente. Cuando se encontraba realizando una prácticas como docente en una pequeña escuela de Salvador de Bahía, nos relata “tenía el pelo ‘afro black’ muy largo” y un día, cuando paseaba por los pasillos del centro educativo, un empleado administrativo le dijo “es hora de cortarte el pelo porque así vas a asustar a la gente”. También nos cuenta que le espetó un “eres una morena muy bonita para estar con ese cabello”. Gabriela asegura que aquel empleado le confeso “haberse asustado” por “su culpa”.

Gabriela salió de los pasillos y se dirigió al patio con ganas de llorar, preguntándose a cuántas personas y niños negros le había dicho lo mismo y si sabía lo que eso podría suponer para su autoestima.

La ley brasileña considera este tipo de altercados verbales como daño racial, es decir, cuando una persona intenta dañar la moralidad o afectar con sus palabras a la integridad moral de una persona por cuestiones raciales, ya sean indígenas o negros.

Gabriela Vieira confiesa haber sufrido muchas formas de racismo desde pequeña, en persona y a través de las redes sociales en internet: “Vivo en un país donde la equidad racial y el fin del racismo aún están muy lejos de ser una realidad”.

La historia de América no se puede contar sin hablar de racismo

Para entender la realidad de países como Brasil que, como Estados Unidos, se creó a partir de una historia de racismo que germinó con el colonialismo portugués. “Nos quitaron muchas cosas: nuestros pueblos nativos (diversos pueblos indígenas) fueron explotados para dar riqueza a Portugal”, asevera Gabriela.

La historia de América no se puede contar sin hablar de dos cosas: esclavitud y la consecuente explotación humana. “La abolición de la esclavitud en Brasil, como la democracia, es algo muy reciente...tenemos solamente 132 años desde la abolición y es un proceso que nunca bedería verse como un acto de bondad por parte de la princesa Izabel de Portugal”, explica. “La abolición se logró gracias a la resistencia negra y a las imposiciones económicas que se configuran a finales del siglo XVIII, nada se hizo por amabilidad”.

Los años post-abolición fueron los más crudos para la población indígena y negra en Brasil. “Nos dieron libertad, pero no nos dieron acceso a nada”. “No nos dieron derecho a estudiar, a trabajar con dignidad ni a vivir con dignidad […] por lo que es evidente que después de 132 años de abolición todavía vivimos en una sociedad marcada por esta desigualdad basada en la raza”, nos explica Gabriela en una entrevista realizada por WhatsApp.

Para alcanzar el mínimo tenemos que ser diez veces mejores para luchar contra un sistema político, social y económico que excluyó a mis antepasado, que todavía me excluye a mí y que vende la imagen al resto del mundo de que vivimos en ‘completa armonía’”, continúa Gabriela.

Hace tan solo tres días, Brasil se despertaba con la noticia más desalentadora de los últimos meses: Joao Pedro, un niño de 14 años había muerto durante un operativo policial en un barrio de favelas de San Paulo. A pesar de que este hecho ocurrió el 18 de mayo, los últimos episodios vividos en Estados Unidos han hecho que recobre protagonismo.

“Los negros siguen siendo los que más mueren debido a la falta de acceso a cosas básicas de calidad y también los que más mueren a manos de policias que son muy similares a los capataces y capitanes de la selva de la época de la esclavitud” nos asegura la profesora Vieira.

El movimiento Black Lives Matters en Brasil

La historia de la muerte de George Floyd no ha dejado indiferente a nadie en Brasil, pero ellos, los brasileños, al igual que los afroamericanos viven con esas noticias a diario: “la indignación fue instantánea, tanto por mi parte como por las personas que conozco que están vinculadas al movimiento negro aquí en Brasil”.


Días antes en Brasil se conocía la noticia del asesinato de un niño de catorce años por un disparo de la policia mientras jugaba, dentro de su casa, con sus primos. Fue sacado de la casa por los agentes de la policia y su cuerpo fue encontrado 24 horas después.


“Estos dos casos – el de George Floyd y el de Joao Pedro- y otros que están sucediendo todos los días hicieron una necesidad salir a las calles”. “El movimiento ‘Las Vidas Negras Importan’ es un movimiento correcto y extremadamente legítimo”, nos confiesa Gabriela.


“El genocidio de la población negra brasileña es una realidad innegable”, nos dice Gabriela.


Gabriela nos cuenta como en 2015, en el estado de Salvador de Bahia- el más negro fuera del continente africano- hubo una matanza en el vecindario en el que vivía, en la que doce jóvenes fueron asesinados por la policía. Cinco años más tarde el caso sigue sin resolverse. “En el momento en el que ocurrió esto, el gobernador del estado comparó lo sucedido con la derrota de un equipo de fútbol”, asegura Gabriela.


“Es triste vivir con esto. Es triste tener que decir lo que es obvio: ¡la vida de los negros importa!”


El movimiento Black Lives Matters en Brasil es más que legítimo, continúa Gabriela y agrega: “necesitamos ganar aún más consciencia de quiénes somos, de nuestras pautas para vivir como personas, para crear estrategias entre nosotros y para que, en el futuro, podamos decir que tenemos una buena vida”.


“Creo que este el momento de organizarnos realmente: leer, hacer que el conocimiento sea accesible para nuestra gente ( especialmente para aquellos que no han tenido acceso a la educación formal) para construir una conciencia racial colectiva y hacernos ver que no podemos crear alianzas que son beneficiosas para todos con un sistema social, político y económico que no fue diseñado para nosotros”, concluye Vieira.
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