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Descubren la construcción más grande y antigua del imperio Maya y se revelan nuevas verdades sobre la historia de América
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Descubren la construcción más grande y antigua del imperio Maya y se revelan nuevas verdades sobre la historia de América

viernes 05 de junio de 2020, 10:58h

Es una obra megalítica de 563.000 metros cuadrados ubicada en México, en la zona de Tabasco. Fue descubierta por investigadores de la Escuela de Antropología de la Universidad de Arizona. La obra data del 950 antes de cristo y podría marcar el paso del nomadismo al sedentarismo, algo que para la historia moderna había ocurrido recién en el 350 AC. Según los investigadores, no se encontraron indicios que hablen de una sociedad dividida en castas ni jerarquías.

Descubren una construcción que desafía a la historia de América. Un equipo de la Escuela de Antropología de la Universidad de Arizona EEUU descubre en la Aguada Fénix en Tabasco (México) la estructura monumental maya más antigua y más grande conocida hasta ahora. “Nadie sospechaba lo que había debajo”, asegura Takeshi Inomata, el investigador y autor del estudio que fue publicado en la revista especializada Nature.

La obra rompe con la concepción que el mundo posee de las sociedades precolombinas. El estudio podría develar una nueva etapa en la vida de estas sociedades y nuevas características de su organización social, su desarrollo tecnológico y sus formas de vida.

La superficie de la plataforma artificial maya descubierta es de 563.000 metros cuadrados, y según las descripciones del estudio, es la más grande y antigua descubierta hasta ahora. Para los autores la edificación data de 950 antes de cristo, aproximadamente, y podría marcar la transición entre el nomadismo y el sedentarismo. El descubrimiento se realizó gracias al uso de tecnología Lídar, que involucra la utilización de láser para reproducción de mapas en tres dimensiones.

Se cree que son centros ceremoniales, algunos tienen entre 10 y 15 metros de alto y de ellos salen nueve calzadas. “Fue impresionante ver toda esa superficie. Es enorme”, confirma el investigador.

Hasta el momento la comunidad científica entendía que el desarrollo de la civilización maya había progresado paulatinamente, aldea por aldea. Sin embargo, las excavaciones actuales visibilizan que el proceso podría haber sido al revés, partiendo de estructuras masivas, hasta pequeños poblados. “Yo creo que tener esa base tan potente les ayudó luego a organizarse y repartirse en aldeas más pequeñas”, opina en su publicación Inomata.

Según el estudio, antes del 1.200 antes de Cristo, las comunidades del territorio maya eran itinerantes, y no utilizaban cerámicas. “Se dedicaban a cazar, a cultivos, como el maíz y a pescar”, señala. Por esta razón, la nueva edificación pertenecería a un periodo de transición, del nomadismo al sedentarismo.

El paradigma hasta ahora vigente era que los mayas no fueron sedentarios hasta el año 350 antes de Cristo. Hoy esta aseveración se derrumba y traslada este periodo unos 700 años atrás. Al parecer el sedentarismo apareció mucho antes, y los cultivos de maíz y la presencia de vajilla de cerámica podrían ser claves para comprenderlo. “Esto es clave para entender el pasado y cómo se fueron construyendo las civilizaciones”, asegura Inomata. “Seguramente no quisieron moverse de sitio para tener el dominio del maíz y para que nadie les robara”, imagina.

Otro aspecto clave del descubrimiento es que hasta ahora, no se detectaron indicios de que las sociedades que lo habitaban tenían diferencias sociales muy marcadas. Los investigadores creen que regían sistemas de organización más bien horizontales. “Existía una brecha social, pero no tan profunda. No había reyes ni jerarquías como tal. Además, con este descubrimiento vemos que fue un trabajo de comunidad y que se dedicaban a lo mismo. Todo giraba en torno a los cultivos y a la pesca. Había una cierta semejanza entre ellos”, especula Inomata.

Este punto podría ser un indicio para avanzar en la reconstrucción de la historia de toda Mesoamérica. Aguada Fénix ​​es solo uno de los miles de sitios que comunicaban a la mitad meridional de México, con Guatemala, El Salvador, Belice y el occidente de Honduras, Nicaragua y Costa Rica. El continente todavía guarda miles de historias, edificios, y artefactos por descubrir, señales que viajan en el tiempo para dejar en claro lo avanzado, habitado y desarrollado que ya estaba el continente americano miles años del nacimiento de Cristo.

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