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España saldrá de la crisis del Covid-19 con la ayuda plena de la UE sin dejar a nadie atrás
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España saldrá de la crisis del Covid-19 con la ayuda plena de la UE sin dejar a nadie atrás

El Gobierno de Pedro Sánchez, tendrá la responsabilidad de gestionar los más de 140.000 millones de euros que recibiríamos de Europa para reactivar y modernizar la economía tras la devastadora pandemia del Covid-19

jueves 28 de mayo de 2020, 14:03h

La Unión Europea pretende que la salida de la crisis del Covid-19 no se parezca en nada a la que se ejecutó para la depresión de 2008 que llevó a muchos países, entre ellos España, a acometer recortes, pérdida de derechos, costosos rescates y desafección ciudadana a las instituciones europeas. Entonces, nuestro país estaba bajo la dirección de un Gobierno conservador que pidió un rescate de 50.000 millones de euros para salvar a la banca, mientras recortaba en Sanidad o Educación. Ahora, el Gobierno de Pedro Sánchez, tendrá la responsabilidad de gestionar los más de 140.000 millones de euros que recibiríamos de Europa para reactivar y modernizar la economía, recuperar derechos laborales e impulsar una economía verde y sostenible. El denominado “Next Generation EU” debe ser precisamente eso, la oportunidad para que nuestras generaciones futuras consoliden el proyecto europeo.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó este miércoles en el Parlamento Europeo el histórico plan de recuperación pensado para que los 27 países miembros salgan de la crisis sanitaria, económica y social producida por el Covid-19 lo más fortalecidos posible.

Aún queda un largo camino por recorrer, ya que lo que se presentó este miércoles es un documento base que sufrirá, seguramente, importantes retoques. Pero tiene muchos visos de salir adelante, según ha adelantado entre otras, la ministra de Exteriores Arancha González Laya. Ahora, los líderes europeos deben solventar sus diferencias y la lucha entre norte y sur debe resolverse de la manera más ventajosa para todos los ciudadanos europeos.

Los países mediterráneos como España o Italia, que han sido los más golpeados por la pandemia del coronavirus, defienden el plan presentado puesto que supone un verdadero ejercicio de solidaridad europea y fortalece el mercado único del que los países del norte tanto se benefician.

Pero los denominados “frugales” (Austria, Dinamarca, Suecia y Países Bajos) son reacios a conceder subvenciones a los países y apuestan, una vez más, por créditos asociados a duros ajustes económicos. Mientras, ellos seguirán disfrutando de sus prácticas fiscales que son reconocidas como lesivas para buena parte de sus socios europeos.

La presidenta de los Socialistas de Demócratas en el Parlamento Europeo, la española Iratxe García, consideró que el Plan de Reconstrucción presentado es “ambicioso y europeísta” y recuerda que contiene varios elementos que venían reclamando los socialistas. Se trata de medidas que “eran impensables” hace tan solo unos meses, por ello el camino avanzado es muy importante.

En su discurso en la eurocámara este miércoles, García resaltó que “el plan se enmarca en el Fondo de Recuperación dentro del presupuesto comunitario, con un aumento importante de los recursos propios (…) y la mutualización de deuda con la emisión de bonos por parte de la Comisión”.

Lo cierto es que estamos en un punto de inflexión en la Unión Europeo y todos los países, así como sus líderes lo saben. Iratxe García manifestó que “nos jugamos la credibilidad y el futuro de la Unión”. Y afeo la “falta de compromiso” de algunos miembros, en clara alusión a los países del norte, a los que acuso de que “quizás no han comprendido que no estamos aquí para hacer un mercado sino una comunidad política”. “Algunos en el Consejo actúan como si no hubieran muerto 160.000 personas en Europa, como si no estuviera en peligro el puesto de trabajo de 60 millones de europeos y europeas. Como si no supiéramos ya que viene una crisis solo comparable con la Gran Recesión, y que el PIB de la zona euro se va a contraer casi un 8% este año”, aseguró la representante de los socialistas europeos.

En su discurso, recalcó que “el problema no es poner más o menos dinero, el problema es creer en Europa (…) es injusto que 23 países proeuropeos sean rehenes de cuatro que prefieren las respuestas nacionales. El presupuesto multianual de la Unión debería adoptarse por mayoría cualificada y no por unanimidad”.

Las reacciones de la líder socialista están en consonancia con muchos otros líderes europeos. Así, el presidente del Parlamento Europeo, Manfred Weber afirmó que “la solidaridad europea está de vuelta, abrimos un nuevo capítulo para la UE” y propuso que los nuevos fondos se utilicen para los desafíos actuales y no para resolver los problemas del pasado “la solidaridad va de la mano con la responsabilidad”.

"Es un punto de inflexión, sin precedentes en la historia de Europa”, afirmó Dacian Ciolos (Renew, Rumanía). “El marco financiero plurianual y el plan de recuperación deben concentrarse en el futuro”, con el Pacto Verde y la agenda digital como cimientos. “Podemos diferir en algunos detalles, pero aprecio el enfoque”, agregó. Ciolos también recordó a los países que “la UE no es un cajero automático. La solidaridad obliga a respetar unos valores”.

Ska Keller (Verdes/EFA, Alemania) pidió no repetir los grandes errores del pasado, forzando a los países a la austeridad y aplicar ciegas ideologías de mercado. “Tenemos que asegurarnos de que el dinero se invierte en proyectos que ayudarán a largo plazo, crearán empleo y salvarán el planeta”.

En vez de romper drásticamente con los dogmas del pasado”, el plan de recuperación se queda a medias, consideró Manon Aubry (GUE/NGL, Francia). Satisfecha con las propuestas en el ámbito de los recursos propios, Aubry pidió créditos directos perpetuos para los Estados miembers y que se condicione el apoyo público a consideraciones sociales.

También hubo duras críticas de representantes de los ya citados países frugales. Johan van Overtveldt (ECR, Bélgica) subrayó que “si vamos a autorizar créditos y subvenciones, debe haber condiciones claras. El dinero debe ir donde más se necesita, y hay que establecer garantías para las empresas”. En su opinión, los trabajadores y los ahorradores no deben ser los que financien los programas de ayuda.

El Plan podría reportar a España más de 140.000 millones de euros

Si el Plan presentado este miércoles sale adelante, España podría ser uno de los países más beneficiados de las ayudas y créditos comunitarios. Se estima que del total de inversiones, nuestro país podría obtener 77.000 millones de euros en transferencias. Esta cantidad sería en forma de subvenciones, es decir, no habría que devolver. Esta ingente cantidad de dinero sería gestionada por el Gobierno de Pedro Sánchez junto a las autoridades europeas. Se apuesta por invertir en un nuevo Pacto Verde y en la digitalización que den impulso al empleo y al crecimiento, fortaleciendo al mismo tiempo la resiliencia de nuestras sociedades y la salud de nuestro medioambiente.

Se trata de un camino diametralmente opuesto al que tuvo que transitar España tras la crisis del 2008. Las primeras decisiones de la última etapa del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, y la práctica totalidad de los años de gobiernos populares liderados por Mariano Rajoy estuvieron marcadas por los recortes, las reformas y la pérdida de derechos sociales y laborales impuestos por la Unión Europea. En la memoria de todos continúa la petición del rescate bancario de 50.000 millones de euros que repercutió en el bolsillo de toda la ciudadanía. Eso produjo una desafección histórica a las instituciones europeas. Y no fue solo un asunto español, también sucedió en Italia, Francia, Grecia, Portugal…

Ahora, aprendiendo de los errores del pasado, la salida de esta nueva crisis debe ser diferente y apostar por otras soluciones. Así lo entienden todos los líderes de las instituciones europeas.

Además, España tendría a su disposición Otros 63.000 millones de euros en préstamos. Eso eleva la suma de inversiones europeas a los 140.000 millones de euros, lo que supone una cantidad equivalente al 11% del PIB.

Sin embargo, estos datos son solo un proyecto. El siguiente paso tras la presentación del plan debe ser su aceptación por todos los líderes europeos ya que debe ser aprobado por unanimidad. En el camino esperan largas negociaciones que deberán cristalizar en el documento definitivo.

A los 140.000 millones de euros, que superan los 138.0000 millones que el Gobierno ha desbloqueado durante los meses de la pandemia para construir el conocido “escudo social” contra la pandemia, se le deben sumar las ayudas ya aprobadas y puestas en marcha.

El pasado 9 de abril se aprobó el primer paquete de ayudas a corto plazo que implicó la movilización de 540.000 millones de euros para los socios europeos. Este paquete se dividió en tres grandes áreas de ayudas. Por un lado, el MEDE, o fondo de rescate europeo, dotado con 240.000 millones de euros. De ellos, España podría acceder a 24.900 millones de euros. Se trata de créditos a unas condiciones especiales muy superiores a las que ofrece ahora mismo el mercado. Sin embargo, las autoridades españolas han mantenido que, por el momento, no harán uso de estos fondos del MEDE. Otro de los mecanismos es el fondo para costear los ERTE, el llamado SURE, que movilizará 100.000 millones de euros. Y por último, están otros 200.000 millones de euros provenientes del Banco Europeo de Inversiones.

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