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¿Desde cuándo el feminismo se ha basado en proponer estrategias de supervivencia de las mujeres?
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¿Desde cuándo el feminismo se ha basado en proponer estrategias de supervivencia de las mujeres?

sábado 23 de mayo de 2020, 19:09h

Todavía estoy tragando saliva. Leer que “la prostitución ha sido una estrategia de supervivencia femenina” en el “Documento de Feminismos una transición feminista”, elaborado por el equipo de Pablo Iglesias y aprobado en su tercera asamblea, es el sujeto, verbo y predicado de la desvergüenza machista. Pero ya se sabe, los Feminismos, es lo que tienen, que de tanto poner plurales se olvidan de lo más importante. Que la raíz del feminismo es singular y se basa en derrumbar la opresión.

Escribo desde la rabia, el enfado y la absoluta tristeza por una afirmación que sacada de contexto de la gran Rosa Cobo constata que quien hoy detenta el Ministerio de Igualdad es el peor caballo de Troya que se podía tener. Tanto andado y tanto luchado por los derechos de las mujeres para volver a la casilla de salida duele mucho.

No será porque no lo advertimos. Hace meses, cuando se estaban pactando los Ministerios, muchas feministas radicales pedíamos por activa y por pasiva a Pedro Sánchez, que el de Igualdad no quedase en manos de quien cree que ser puta es un trabajo.

Los zascas que nos metieron fueron muchos. Nos decían que la sororidad brillaba por ausencia en nuestras exigencias y que éramos unas exageradas y unas malas perdedoras. Yo misma tuve que lidiar con una campaña en redes sociales durante dos días por reclamarlo en una reunión que organizó Carmen Calvo con el por entonces presidente en funciones Pedro Sánchez. Me importó poco lo que pensaran de mi porque lo único que han de importar son las hermanas por las que lo decía.

Y es que el asunto de las mujeres siempre es cosa secundaria, -por más que se diga que es transversal y que está en el centro de todo- así que el cambio de cromos nos jugó la peor de las pasadas. María Jesús Montero cedió a Irene, también Montero, lo que tanto importaba.

Asunto de “gran complejidad”

Y ella, la desde entonces ministra de Igualdad, con el alegato de que la prostitución “es un asunto de gran complejidad que lleva tiempo siendo objeto de un profundo debate entre las diferentes corrientes feministas” y de la que dice no tener datos, no hace sino mostrar que no está a la altura ni de las mujeres que son tratadas como meros agujeros para que se desahoguen los puteros, ni tampoco del resto de nosotras.

“La prostitución es una institución que tiene que ver con la desigualdad de género, y es teniendo en cuenta esa desigualdad como hay que afrontarla; es, en realidad, un privilegio masculino que ha sobrevivido a todos los cambios que han vivido las mujeres porque ha sido capaz de adaptarse a ellos”, dice el documento asambleario. “Desde Podemos entendemos que hay que abordarla poniendo en el centro a las mujeres y, sobre todo, atendiendo a las situaciones de vulnerabilidad de las que parten”, añaden.

¡Pues mira no! ¡Querer acabar con el culpable sin criminalizar a los puteros y proxenetas no es posible! Decir una cosa y hacer la contraria es tan sencillo como tener las gafas feministas bien puestas o llevarlas caídas. Es hablar con la boca pequeña de la desnudez de derechos de las prostituidas y por ende a todas las mujeres que somos putificables.

Porque complejidad es otra cosa. Complejidad es superar la vida cuando no vales nada. Complejidad es que las mujeres invisibles tengan que pasar por torturas indescriptibles como los “bautismos” de putas que cuenta la superviviente Sonia Sánchez. “¡Fíjate qué bonito nombre!”, explica.

Ella, como tantas ellas, al cuarto día de ser prostituida fue encerrada en el burdel en el que estaba y se quedó sola. “Le pregunté a Marta, la traficante que regenteaba el lugar, qué pasaba y me dijo: "Ah Sonia, hoy sólo vienen los amigos de la casa". "Esta mujer tenía un perro adiestrado muy grande, siempre llevaba un revólver en la cintura. Yo era, en la jerga, "la carne nueva". "Empezaron a llegar. Eran 25 hombres de todas las edades. Todos pasaron por mí, no una sino 3 veces cada uno, anal vaginal y bucalmente. Eso es un bautismo: una violación masiva y pública. Recuerdo flashes. Recuerdo que yo miraba a esa mujer, le pedía socorro con la mirada, pero ella sólo anotaba cuántas veces eyaculaba cada uno”. ¡Eso es complejidad, coño!

Con todo este despropósito y ya que Podemos, también lleva el Ministerio de Asuntos Sociales, seguro que le va a poner ojitos a lo irónica esclavitud que señala Patricia Sornosa. “La esclavitud fue y es una estrategia de supervivencia de los negros. Y el trabajo infantil, una manera temprana de emprender”.

Con esas también va a pasar lo que señala la gran Ana de Miguel, “el que haya personas que mantienen que trabajar por 300 euros al mes es una estrategia de supervivencia es como decir que se va a mantener el salario mínimo”. La filósofa se pregunta: “ya que hay otras estrategias de supervivencia para las mujeres como casarse por dinero ¿significa que Podemos va a legalizar los matrimonios por dinero que hoy están prohibidos?”. Para de Miguel casarse por dinero, aunque es un delito, “es un mal menor frente a la prostitución donde tienes que chuparle los huevos a un señor por 15 euros”.

Y es que como añade esta gran maestra, “¿desde cuándo el feminismo se ha basado en proponer estrategias de supervivencia de las mujeres? El feminismo es una teoría critica de la sociedad, no conservadora de la sociedad”.

El feminismo no quiere perpetuar la desigualdad sino arrancarla de cuajo. Podemos dice en su documento “apostamos por los derechos humanos, por la transversalidad del feminismo”, pero ha dejado claro que es mentira. Que en lugar de retar y derrotar al patriarcado se ponen de su parte.

Ojalá recapaciten. En ese caso me comeré mis palabras y pediré perdón por ellas. Mientras tanto que nadie espere mi silencio.

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