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La lanzaron en Australia

Imagen de la aplicación desarrollada por el Gobierno austraiano. AAPIMAGE / DPA
Imagen de la aplicación desarrollada por el Gobierno austraiano. AAPIMAGE / DPA

Crean una APP para móviles que informa a sus usuarios si han tenido contacto con contagiados de coronavirus

lunes 18 de mayo de 2020, 17:01h

Es una iniciativa gubernamental. El sistema crea mapas que vincula a los usuarios registrados a partir de tecnología Bluetooth. Quienes den positivo de COVID19 pueden informarlo y compartir su mapa de contactos. Así se identifica y contacta a quienes se cruzaron con él. Los datos se cargan en los servidores de Amazon Australia.

Gobiernos de todo el mundo están experimentando con nuevos sistemas y métodos de vigilancia para identificar y brindar asistencia a posibles infectados de coronavirus. Desde ejércitos de rastreadores a sistemas de monitoreo por GPS.

En sintonía con estas medidas, Australia ha lanzado una aplicación para móviles que informa a sus usuarios si han tenido contacto con personas contagiadas de Coronavirus. Se llama Covidsafe, y avisa a los residentes australianos que la instalan si durante las tres semanas anteriores han tenido contacto con otro usurario que haya dado positivo de coronavirus.

Se puede descargar desde Google Play o desde la App Store de Apple en Australia. Para utilizarla las personas deben registrarse con su nombre o seudónimo, su franja de edad, su código postal y su número de teléfono. El Gobierno recibe esta información, la encripta y almacena en un servidor.

El programa usa la tecnología Bluetooth para detectar a otros móviles con la misma aplicación instalada. Cuando los móviles se encuentran intercambian una identificación anónima que permanece 21 días encriptada en el teléfono del otro. Después, se borra.

Dependiendo del flujo de intercambio que se registren entre los móviles las autoridades deducen con qué frecuencia los móviles, y las personas que los poseen, se cruzan.

Este registro es la clave del sistema. Cuando alguien sea diagnosticado de coronavirus una autoridad sanitaria le enviará un código único por SMS, para que comparta su lista de identificaciones de los últimos 21 días. Con esa información un software creará un mapa de contactos para identificar a las personas con las que frecuentemente se cruzó. Esto se hace en función de la intensidad de la señal de Bluetooth y de otras variables.

Una vez que el usuario da positivo en las pruebas y accede a subirlos desde la aplicación, el Gobierno federal almacena los datos en un servidor de Amazon Web Services ubicado en Australia. Según el primer ministro, solo tendrán acceso a los datos las autoridades estatales de sanidad encargadas de rastrear los contactos.

Los usuarios podrán solicitar su eliminación de los datos. Desde el Gobierno informaron que de lo contrario toda la información se eliminaría una vez que finalice la pandemia.

En mayo se aprobarán leyes para respaldarlo en el Parlamento. El Gobierno ha comunicado que la policía no podrá obtener los datos, ni siquiera con una orden judicial. La orden judicial tampoco servirá para exigir al Gobierno que los entregue, aunque ese punto no ha sido detallado expresamente en el proyecto de ley.

Se espera que millones de personas instalen la aplicación. Es comprensible que el Gobierno haya elegido a la empresa, con la que ya ha trabajado en el pasado, para minimizar posibles caídas en el servicio que reducirían la eficacia de la aplicación. Muchos servicios ya utilizan los servidores de Amazon para guardar los datos de sus usuarios, como bancos, aerolíneas, o Netflix, entre muchos otros.

El coste total de la aplicación para el gobierno es de 1,5 millones de dólares, entre los que se incluyen más de 700.000 dólares a Amazon para que almacene los datos.

El código fuente de la aplicación ya ha sido publicado y en él se puede ver cómo funciona el software, pero están pidiendo al Gobierno que también publique el código fuente del servidor para entender qué hace el Gobierno con los datos.

Los datos no saldrán de Australia. El Gobierno legislará para evitar que la información se traslade al extranjero, incluso ante solicitudes de datos que el Gobierno estadounidense pueda hacer a la empresa amparándose en su Patriot Act de lucha contra el terrorismo. En el proyecto de ley se tipifica como delito el almacenamiento de los datos fuera de Australia, así como la comunicación de los datos al extranjero.

"La información no puede salir del país. Solo la autoridad sanitaria del estado puede acceder a ella. No puede utilizarse para ningún otro propósito que no sea proporcionar los datos para encontrar a las personas con las que se ha estado en estrecho contacto y el castigo previsto para el caso de incumplimiento es la cárcel", dijo el ministro de Salud australiano, Greg Hunt,.

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