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Caceroladas alentadas por Ayuso y Abascal en el Barrio de Salamanca
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Caceroladas alentadas por Ayuso y Abascal en el Barrio de Salamanca (Foto: EP)

La revolución de los “channeles” y el coro ultra que les acompaña

domingo 17 de mayo de 2020, 19:48h
¡Hasta aquí hemos llegado! Tantos años sufriendo en sus carnes esa pérdida constante de privilegios y prebendas. Se les ha agotado la paciencia, y no solo aquí en España , en el famoso barrio de Salamanca, sino también en Francia, Reino Unido, Italia, Polonia, Estados Unidos etc. El facherío y dentro de él, las élites nostálgicas, se sublevan. Es un movimiento retro-revolucionario a nivel mundial. Las cayetanas, borjamaris y demás personajes que conforman las clases sociales pertenecientes a las élites socioeconómicas internacionales gritan, y sus seguidores del cafrerío inculto con ellos, todos a una, ¡Basta Ya!

Se han traspasado todas las líneas rojas y esto viene de lejos. Desde que los señores feudales , en la Edad Media de la Europa Occidental, poco a poco, empezaron a dejar de exigir la aplicación del derecho de pernada -cierto es que en las Haciendas de muchos países latinoamericanos y en la mayoría de los Cortijos con Señorito (¡milana bonita!) andaluz incluido, esta “tradición” se mantuvo en vigor hasta bien entrado el siglo XX- hasta hoy, monarcas, aristócratas, terratenientes, elites financieras, nuevos ricos, dictadores y hombres de fe han ido transigiendo y perdiendo paulatinamente “derechos”, prebendas y privilegios que en su mayoría les habían sido otorgados por las diferentes deidades que por el universo abundan. No olvidemos la leyenda que figuraba en la moneda de la peseta española: Francisco Franco caudillo por la gracia de Dios. Además de dictador, “enviado de Dios”, como Mahoma, el profeta intransigente y misógino de Alá.

Los señoritos madrileños, de barrio de Salamanca, Moraleja, Pozuelo, Boadilla, Aravaca, Majadahonda, y casa en El Escorial, entre otros barrios de abolengo, acaban de darse cuenta que la pérdida del derecho de pernada, fue el principio del fin. Los vasallos empezaron a ser conscientes de que también ellos eran personas y por lo tanto sujetos de derecho. Hasta entonces, y me temo que aún en muchas culturas se mantiene, la mayoría de los seres humanos eran tratados como objetos sin derechos por estas minorías elitistas. Simplemente eran mercancías que se podían vender y comprar en función de los intereses de sus propietarios. No solo se ha abolido la esclavitud, es que además, ¡malditos sindicatos de clase! exigen que se les pague un sueldo por su trabajo, que se limiten las horas trabajadas en un día, que tengan derecho a las vacaciones pagadas, seguro de enfermedad, y, ¡no os lo vais a creer, no van y exigen también tener derecho a una pensión de jubilación…! Es inaguantable, no se puede permitir ¿Pero no se dan cuenta que desde que el mundo es mundo, y así, creaccionistas dixit, lo hizo Dios, la plebe, el vulgo, a sea los que no pertenecen a este grupo reducido de privilegiados, solo existen, al igual que los animales y las plantas para que los “borjamaris y cayetanas” del universo puedan seguir disfrutando de ese maravilloso mundo que han heredado?

Las castas superiores se han rebelado, y el Estado de Alarma y confinamiento subsiguiente decretado para poder parar la pandemia y domesticar a ese maldito virus que no distingue de clases sociales, ha sido el detonante, la gota que colma el vaso. A qué maldito virus se le ocurre igualar a la baja a todos, ricos, pobres, españoles, extranjeros, los que viven en el barrio rico de rango y abolengo y los de Vallecas, Villaverde, Pan Bendito, La Cañada, o las chavalas de Sao Paulo.

Pero además, aquí en España, se hace más patente que en ningún lugar del mundo la injusticia que está cometiendo con ellos este Gobierno social-comunista liderado por Pedro Sánchez. ¿Quién es él para consultar con los epidemiologos, los científicos, los expertos en pandemia, si ellos, los ricos, deben o no quedarse en casa, sin pedirles permiso?. Habrase visto una violación de sus derechos más flagrante ¿y en nombre de qué? ¿de un virus que si todo va mal, peor que mal, les puede suponer una buena oportunidad para cargarse al Gobierno y volver a recuperar el poder? Aunque esta vez, eso sí, como vulgares bolcheviques en la caída del Zar ruso. Mejor que vaya mal. Frente a los aplausos en los balcones, cacerolas y aglomeraciones para dejar claro que a ellos ningún Gobierno socio-comunista les da órdenes. Y además, últimamente las cifras empiezan a ser buenas y se les acaba la oportunidad. O ahora o después no habrá remedio porque todo el mundo otorgará los méritos al Gobierno de Sánchez que se ha dejado la piel trabajando noche y día contra el virus, y no a ellos, que han hecho lo imposible para que fracasara.

¿Es que el presidente no sabe que a la gente de misa diaria, de peineta y mantilla, de monterías, y de caminar bajo palio no se les puede recortar su libertad de tránsito?¿Está tan ciego este sociata que no ve que la gente con pedigrí es inmune a la pobreza, al paro, al hambre, a las enfermedades y por supuesto, a los coronavirus?

Maldito ilegitimo gobierno de izquierdas, la chusma no debería tener derecho al voto, está clarísimo, ha montado todo este circo para ir a por ellos. Y por si no lo tuvieran suficiemente claro, su musa madrileña, la presidenta dolorosa María Isabel Díaz Ayuso, la del levantamiento de bienes, el alquiler fantasma en la suite más lujosa de Madrid, a costa del erario madrileño, les alienta a salir y cacerolear por todas partes. Porque según ella, “Sánchez con el confinamiento lo que quiere es fastidiar a los madrileños y volverles pobres y arruinados".

Se dirigen, a cacerolazo limpio, a todos los votantes del Partido Popular y de VOX, todos aquellos que viven de las rentas, de las herencias multimillonarias, de la especulación, de las inversiones en paraísos fiscales, de los depósitos en Andorra, en Suiza, en Mónaco, de la ingeniería tributaria, de los negocios en negro, de las adjudicaciones sospechosas, de pagar 500 euros sin declarar al mes a sus sirvientas, sus “filipinas” que no tienen derecho a descansos ni vacaciones. No hay derecho. ¡Y hasta una renta mínima vital van a crear! ¿Pero no son conscientes de que si siguen así esta crisis económica no va a a servir de nada? Cuanto mejor estábamos con Mariano, que supo aprovechar la crisis para que los ricos fuéramos más ricos y los pobres, más tontos, se dicen concentrados en la calle Nuñez de Balboa, y ahora en el rico Pozuelo, o en el barrio elegante de Valencia, Santander, Barcelona, etc.

Estos ministros rojos están impidiendo con las medidas que están implantando, que puedan acudir al club de campo los fines de semana, a jugar al golf entre semana y a comprar los bolsos de Hermés o de Louis Vuitton en los ratos libres, y esto sí que no se puede permitir. Les están recortando su libertad, esa que Dios le otorgó para explotar al prójimo en su propio beneficio.

No hay reivindicación más justa en este mundo, que salgan, después de descubrir que una cazuela es un utensilio para cocinar, a golpearlas con esas finas manos que Dios les dio, en la mayoría de los barrios elitistas de España y el mundo, borjamaris y cayetanas todos a una, pidiendo libertad. Y con ellos los tontos que creen que gracias a toda esta chusma de parásitos mentales, tienen trabajo y que sin ellos España volvería a la pobreza. Cuanta pedagogía y cultura aún nos queda por implantar en nuestro querido territorio nacional.

En 1789 en Francia se gestó la revolución de los “sans-culottes”. A partir del 2020 en España, esta revolución “popular” será recordada en el futuro como la rebelión de los chaneles” y el cafrerío inculto que les acompaña.

¡Paisssss!

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