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El post coronavirus afectará a familias sustentadas por mujeres solas
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El post coronavirus afectará a familias sustentadas por mujeres solas

Poscoronavirus con perspectiva de Género

miércoles 13 de mayo de 2020, 15:01h
Desde varias instancias tanto nacionales, Instituto de la Mujer, como internacionales, ONU Mujeres, se están haciendo llamadas de atención alertando sobre la necesidad de que el poscoronavirus se piense y se lleve a cabo con perspectiva de género, es decir, sin olvidarse de las mujeres y de su situación de desigualdad de partida.

Es una obviedad que, al existir numerosas brechas de género, incrementadas algunas de ellas durante la pandemia, la desigualdad entre mujeres y hombres ha aumentado y no puede tratarse a ambos sexos por igual en la recuperación, porque de esa manera, en el mejor de los casos, mantendríamos la desigualdad. Sabemos que la pandemia va a dejar consecuencias económicas y sociales importantes. Sabemos también, por crisis anteriores, que los efectos adversos se ceban con las mujeres. Sería una magnífica ocasión para diseñar las políticas de salida de la crisis sanitaria y económica y social con perspectiva de género, como ya he dicho, sin perder de vista las necesidades y derecho a la igualdad de trato de las mujeres.

Voy a detenerme en el análisis de un grupo amplio de mujeres, las que forman las familias monomarentales, porque sobre ellas y sus descendientes se ciernen los peores augurios de pobreza para el postcoronavirus. Y me gustaría proponer alguna medida que impida el empeoramiento de las condiciones de vida de estas familias, con el fin de que puedan tenerse en consideración cuando se realice el plan de salida.

Según el INE[1] en el año 2019 había en España 1.887.500 hogares monomarentales (los llamo así porque, como veremos, la inmensa mayoría tienen una mujer al frente; por eso no llamo al conjunto monoparentales). De ellos, 1.530.600, son regidos por mujeres. Es decir, las mujeres están al frente del 81,09% de los hogares en los que ellas solas tienen a su cargo hijos e hijas menores de 18 años.

En Europa en el año 2011 el 4,4% de las familias eran monomarentales y en los países en los que eran más numerosas son Noruega e Islandia, seguidos de Dinamarca y reino Unido. Donde menos, en Polonia, Rumanía y Grecia. En España en 2011 el porcentaje era del 2% y en 2016 ya suponía el 10.86%, de los cuales, como actualmente, el 8,2% son regidos por mujeres. ¡Qué crecimiento tan grande en pocos años!

En el año 2016, el 36.4% de las mujeres que regían estas familias a su solo cargo eran separadas o divorciadas; el 35.8% eran viudas y el 13.1% eran solteras.

El 80% son españolas, con una edad media de 43 años.[2]

Vemos que las vías de entrada en estas familias son diferentes y que el grupo de madres solteras, las que han tomado libremente la opción de asumir la maternidad en solitario, que son las más cualificadas profesionalmente y mejor retribuidas, son, sin embargo, el grupo más pequeño, solo el 13%.

Estas familias han ido aumentando como consecuencia del profundo cambio que se viene produciendo en el nuestro y en otros países en las estructuras familiares. Hemos pasado en poco tiempo de una situación en la que la mayoría de las parejas se casaban a otra en la que la mayoría no lo hace.

Hemos visto, también, cómo la mayor parte de estos hogares son monomarentales, se han formado como consecuencia de una ruptura familiar o por fallecimiento del otro progenitor; pero también el encarcelamiento de uno de los progenitores o la emigración, son otras causas que están tras la formación de estas familias. Shave The Children ofrece datos que advierten que la pobreza o la exclusión social afecta al 53.3% de estos hogares monomarentales, fundamentalmente en los que no es escogida la soledad, por lo que en esas situaciones son las que, desde una perspectiva de pobreza y exclusión social, hay más riesgo.

La separación y el divorcio o la ruptura familiar cuando no existe vínculo matrimonial, son causa de pobreza para muchas mujeres y para los hijos e hijas que quedan a su cargo. Frente a las maledicencias de sectores neomachistas, las pensiones nunca han sido elevadas y las mujeres han tenido que cargar con todos los cuidados, renunciando en muchas ocasiones por ello a trabajos, perdiendo no solo al status que tenían durante el matrimonio, sino teniendo que vivir pobremente, a pesar de ponerse a fregar escaleras mujeres que nunca lo habían hecho en su casa. Han pagado muy alto el precio de su libertad y su valor nunca se lo hemos reconocido.

Fregar escaleras, trabajar en la economía irregular fundamentalmente en el trabajo doméstico, los trabajos inestables sobre todo en la hostelería, general inestabilidad y acrecienta el riesgo de pobreza.

Estas mujeres no pueden aceptar empleos normales, caso de que se los ofrecieran, porque no tienen con quien conciliar los cuidados de sus hijos e hijas. Y su situación va a empeorar a la salida de esta crisis sanitaria porque como consecuencia de la misma, la escolarización del curso próximo no va a ser normal, lo que quiere decir que estas mujeres no podrán comprometerse con ningún trabajo.

Estas mujeres se van a enfrentar, además, a impagos de pensiones alimenticias o a reducciones importantes de las mismas como consecuencia de la crisis económica, por lo que creo que deberían arbitrarse al menos estas dos medidas, que tienen como finalidad impedir la pérdida de empleo por parte de estas mujeres y la empleabilidad de otras mujeres, y con todo ello, impedir que la pobreza afecte a más personas, sobre todo a más niñas y niños:

1.- Debe aprobarse ayuda domiciliaria para el cuidado de hijos e hijas menores de edad de familias monomarentales, con la finalidad de que la persona que está al frente de la familia pueda conciliar su vida laboral con su vida familiar. De esta forma no tendrá que renunciar a su trabajo ni aceptar jornadas parciales y así no perderá poder adquisitivo, ni se interrumpirá su carrera de seguro. Simultáneamente, muchas mujeres podrán emplearse en los trabajos de cuidados, que habrán de ser pagados y cotizados por el Estado. Ello es mucho más rentable socialmente que abonar prestaciones por desempleo o subsidios y, además, desde el punto de vista de la valoración social del trabajo de los cuidados, es muy importante.

2.- Debe revisarse la normativa que regula el Fondo de Garantía de Pensiones[3], porque para los casos de impago por parte del obligado al pago, normalmente el padre, el Estado adelanta a la persona acreedora de la pensión de alimentos de los hijos, normalmente la madre y se subroga en el lugar ésta para exigirle el pago de la pensión al obligado al pago. Esta medida fue muy reivindicada por el movimiento feminista porque el volumen de pensiones impagadas era y es alto, y este recurso se utiliza muy poco. Uno de los motivos es que la cantidad que se estableció en el año 2007 por cada hijo menor de 18 años, fue de 100 € al mes, y, dado el tiempo transcurrido, debería elevarse a 200 €/mes/hijo/a, lo que no va a suponer aumento del gasto, porque es un anticipo que el Estado hace a la persona acreedora de la pensión y el Estado, que cuenta con muchos más medios que los particulares para averiguar los medios económicos del deudor, recupera las cantidades adelantadas.

Son dos propuestas sencillas; se pueden pensar muchas más, pero tenemos que conseguir que la salida de esta crisis múltiple se haga con perspectiva de género, que no deje atrás a ninguna mujer, porque es de Justicia y porque las mujeres han luchado como jabatas para salvar muchas vidas durante la pandemia. No les volvamos la cara.

[1] INEbase Encuesta continua de hogares

[2] INE 2016

[3] RD 16181/2007, de 7 de diciembre, de organización y funcionamiento del Fondo de Garantía de Pago de Alimentos.

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