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Los diputados que vinieron del frío
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Los diputados que vinieron del frío

jueves 23 de abril de 2020, 21:47h
Los errores se pagan. Hay errores que a veces son fortuitos y que no merecerían ser castigados de una manera tan cruel, descarnada e incluso con una gran dosis de vileza. Lo peor es cuando se dice que siempre de los fallos que uno tiene se aprende. No sé. Igual la lección que deja es excesiva.

¿Quién ha cometido el error?: Yo ¿Cuál ha sido el error?: Seguir el debate parlamentario de prórroga del Estado de Alarma y la subsiguiente sesión de control parlamentario al Gobierno.

La verdad es que no sé por qué lo hice. Quizás por aquello de sentirme informado de manera directa de cómo afrontan esta jodida crisis del virus los representantes políticos, en su conjunto (fuera de ruedas de prensa gubernamentales que no da el día para tanto), y sus consecuencias sobre nuestra vida social y económica …y visto lo visto lo convivencial y lo político.

Yo tengo un amigo que ha fijado una serie de principios para evitar cometer errores graves. Da directamente a borrar a los memos memes que le llegan al teléfono, incluidos los desvíos a twittees de gente que ni conoce ni le importa lo que opinan, sin perjuicio de que sean de los de la cáscara amarga o de la carcunda. Aunque él tiene sus creencias. La otra acción es más interactiva, que se diría ahora, pero muy tradicional; llama consecutivamente a dos amigos uno que escora hacia un lado y el otro al otro. Las personas inteligentes no solo son capaces de tener amigos de un lado o de otro, eso es fácil, lo son de escuchar y dialogar con ambos. Él lo hace sin llegar a conclusiones, no lo pretende, solo pretende que su mente quede oxigenada antes de dormitar una película o serie frente al televisor, si es de espías mejor pues en estas el que creíamos era malo, finalmente no lo es tanto y si se enamora, como en “El espía que surgió del frío” es capaz de dejarse matar por salvar a la chica. Pues bien, un amigo de mi amigo pone al gobierno como el pandemónium con rabo incluido, son peores que la izquierda en tiempos de Fraga que solo acertaba cuando corregía, este también se equivoca cuando corrige. El otro amigo le pretende convencer de que el Gobierno hace lo que puede, que evidentemente se equivoca, faltaría menos, los de la cáscara amarga son más de reconocer meteduras de pata, aunque ahora con la historia de ganar el relato, todos son como Rin-tin-tin ese perro benefactor que nunca meaba. Me gustaría, como mi amigo, poder sentarme a ver la tele en equilibrio mental y que los debates parlamentarios no afectaran a mi ya precario sueño producto del confinamiento.

Cuando escucho a los más constructivos, hablan de un mundo nuevo, aunque éste más lleno de incertidumbres que el que había cuando abrimos el año, me inunda la amenaza de vigilia de sueño. “Mundo nuevo”, “incertidumbres” y “política” no sé si combina bien. ¡Si no queda otra! Lo asumo con temor y valeriana. Les otorgaré mi confianza. No me queda mucha alternativa.

Pues cuando oigo desde la tribuna del parlamento a los otros variopintos parlamentarios hablar de “social-comunistas”, “peste china” …; cuando ves a una tipa con pinta folclórica y con la bandera nacional prendidas en distintas partes de su cuerpo, el temor se convierte en miedo. Las cosas comienzan a ser muy preocupantes. Evidente no puedo ni quiero dar a eliminar a estos memes parlamentarios. Y no quiero, pues muy ignorante hay que ser para pensar que en una sociedad como la actual se pueden eliminar “los insultos” u “opiniones” en las redes sociales mediante la conspiración judeo-masónico-comunista-internacional. Y no quiero, pues los eructos dialécticos no hay que juzgarlos por lo que dicen sino por quienes lo dicen y sobre todo, por la razón de por qué lo dice.

Al Gobierno a veces es difícil entenderle, discursos larguísimos, llenos de epítetos grandilocuentes y sobre todo con tantas explicaciones que se pierde uno en las mismas. En una crisis se le pide a un gobierno, al que sea, que actúe y sea operativo, en definitiva, que resuelva.

A la oposición se le pide que sea capaz de mejorar la acción de gobierno, asegurando su continuidad (esencial en la gestión de crisis) y haciendo propuestas que enriquezcan las gubernamentales y ejerza la crítica, obvio; pero que no que sea con la lejía pura y pretendiendo desinfectar nos abrasen.

La verdad es que yo tengo amigos a los que llamar para equilibrar y quizás pueda dormir gracias a ellos pero eso no solventa el problema. El problema de saber si ese nuevo mundo y según se vaya encontrando certeza a las incertidumbres también traerá una política distinta donde puedan existir unos y otros, pero no solo que hablen, sino que escuchen y hasta colaboren sinceramente pues es lo que toca.

Mi amigo me dice que no me desespere y me recomienda la serie The Looming Tower, va de servicios de inteligencia que se hacen la vida imposible entre ellos y en eso por casualidad se les caen sus emblemáticas altas torres, pobres sin saber los motivos…

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