lahoradigital.com

Aseguran que China ha ganado la batalla y se impone en el nuevo orden mundial

Test rápidos en Massachusetts. / Keiko Hiromi (Keiko Hiromi)
Ampliar
Test rápidos en Massachusetts. / Keiko Hiromi (Keiko Hiromi)

Universidad de Comillas: "el nuevo mundo post coronavirus traerá más conciencia ambiental, economías colaborativas y educación libre"

miércoles 15 de abril de 2020, 19:20h

Especialistas de la Universidad Pontificia Comillas aseguran que el “nuevo” mundo post coronavirus será un espacio con más conciencia ambiental, economías colaborativas, educación libre, ciudadanías informadas con una actitud renovada actitud frente a la vida.

La crisis que generó el Coronavirus en el mundo reconfigurará nuestras prácticas, identidades y culturas. La historia está repleta de experiencias similares que han terminado influyendo en la vida cotidiana de las poblaciones. Para alizar cuáles serán las nuevas perspectivas que se impondrán a partir del paso de la pandemia china, el Profesor de finanzas en ICADE Business School de la Universidad Pontificia Comillas, Luis Garvía Vega, realizó un conteo de las “razones por las que el mundo no volverá a ser el mismo”.

“Estos días quedarán marcados en la memoria de los más pequeños”, asegura el académico. En primer término, propone que la concepción que tenemos del colegio y las universidades no será la misma. “La tecnología democratiza el acceso a la educación, es posible seguir formando a distancia y la universidad se transforma así en un puerto seguro al que volver en diferentes etapas de nuestra vida, especialmente si hay tormenta.

Al hablar acerca del escenario que quedará una vez que venzamos el virus, plantea que la “desigualdad social será el siguiente enemigo al que hay que combatir”. Luis Garvía Vega asegura que “el analfabetismo clásico hay que añadir el digital, que en combinación con la apatía pueden llegar a radicalizar la desigualdad social”

Para el profesor la educación, investigación y sanidad dejarán de ser consideradas un gasto público, sino como una inversión. “Las fronteras entre público y privado se difuminarán. El trabajo se flexibilizará por la tecnología. Aumentará la dispersión geográfica de la población y las economías de proximidad, en detrimento de las economías de escala”. Además, propone que el sector del ocio pasará a ser el principal motor de la globalización, dejando atrás a la industria y al consumo sin límite.

En su publicación en el medio The Conversatio, el académico plantea que “China ha ganado la batalla a la pandemia, la guerra comercial y su nueva posición en el orden mundial con trabajo y paciencia, junto con un control magistral de la tecnología y de las redes sociales”.

Asimismo, entiende que gracias a las nuevas tecnologías el ocio convergerá con la salud y la naturaleza. “La carrera hacia el low-cost ha demostrado ser insostenible. Se fabricarán menores tiradas, pero de mayor calidad y polivalencia. La impresión 3-D, el código abierto y las economías realmente colaborativas sentarán nuevas bases de consumo donde el compartir tendrá una importancia mayor que el poseer”. Asevera que los sectores tradicionalmente industriales se tendrán que adaptar a las nuevas relaciones económicas o desaparecerán.

El estudio refleja que, durante el confinamiento las redes sociales han evolucionado. “La relación con nuestros familiares aislados durante estos días paradójicamente ha podido ser mucho más estrecha. Hemos hecho videoconferencias con nuestros mayores. WhatsApp ha mezclado las relaciones laborales con las personales, permitiendo multiplicar la productividad y el acceso a la información”.

Según la publicación nunca se han analizado con más detalle los discursos y acciones políticas. “Nunca hemos estado tan cerca de la verdad, y al mismo tiempo con mayor riesgo de caer en distracciones”.

Haciendo una lectura positiva de la pandemia, el confinamiento y el distanciamiento social, explican que esto nos permitió llegar a la conclusión de que atascos son un gran error. “En la sociedad de la información dejan de tener sentido las economías de escala, yendo todos a la misma hora a trabajar, amontonados en el metro y en perpetuos atascos”. Por esta razón, se propone que el teletrabajo se terminará imponiendo y que la conciencia medioambiental será cada vez más marcada. “Las ciudades son una gran trampa ante crisis globales, y los pequeños conglomerados autogestionados una buena solución. Ha sido necesario pararnos a pensar, a disfrutar”.

Cuando reflexiona sobre el impacto que generó la paralización de empresas, industrias y ciudades la naturaleza, asegura que el planeta “lo agradece”. “Este es uno de los aspectos más esperanzadores de la crisis de la COVID-19. Ha disminuido la contaminación de nuestras ciudades y está mejorando la calidad del aire”.

Entre las enseñanzas más importantes que nos deja el coronavirus explica que de ahora en más tendremos “una renovada actitud frente a la vida”. “Frente al miedo está el optimismo. No podemos dejar de pensar en ningún momento, ni dejarnos llevar por la negatividad. Hay una gran oportunidad para transformar el mundo en un sitio mejor, oportunidad que, si no aprovechamos nosotros, sin duda la aprovecharán las multinacionales para hacer todavía más negocio a nuestra costa, a costa del planeta”, concluye.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios