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Las enfermeras auténtico sostén del Sistema Sanitario
Las enfermeras auténtico sostén del Sistema Sanitario

También la crisis del coronavirus aumentará la desigualdad entre mujeres y hombres

domingo 12 de abril de 2020, 11:00h
La última crisis, la Gran Recesión que comenzó en 2008, supuso que los más ricos aumentaron su fortuna: en 2008, el 44% de la riqueza en España estaba en sus manos y en el año 2014, tenían el 53%. Simultáneamente, el salario real de las rentas más bajas se hundió el 30%, según el informe La desigualdad de la renta, el consumo y la riqueza en España, publicado por el Banco de España. Esto no puede volver a suceder. El coronavirus ya está afectando especialmente a las mujeres. La mayoría del personal sanitario, médico o de enfermería, son mujeres: 51.1% médicas y 84,2% enfermeras, según el INE para 2018.

Es momento oportuno para pensar cómo queremos, nosotras las mujeres, salir de esta enorme crisis sanitaria, económica y social. Es el momento de replantear las políticas y las prioridades y de impulsar un cambio hacia una sociedad más igualitaria y más sostenible.

Porque, hasta la fecha, las crisis han aumentado la desigualdad entre mujeres y hombres. Es verdad que también han aumentado las desigualdades entre ricos y pobres.

La última crisis, la Gran Recesión que comenzó en 2008, supuso que los más ricos aumentaron su fortuna: en 2008, el 44% de la riqueza en España estaba en sus manos y en el año 2014, tenían el 53%. Simultáneamente, el salario real de las rentas más bajas se hundió el 30%, según el informe La desigualdad de la renta, el consumo y la riqueza en España, publicado por el Banco de España.

Desde el año 2008 hasta el año 2017 las brechas de género se han mantenido cuando no se han incrementado.

Algunas cifras lo demuestran:

  • Tiempo dedicado a la familia 2009-2020: Mujeres 4h7´ Hombres 1h54´
  • Excedencias por cuidado de hijos/as, Mujeres:

*año 2009 95,90%

*año 2017 92.34%

- Excedencias por cuidado de familiares, Mujeres:

*año 2009 85,51%

*año 2017 83,66%

- Contratos de trabajo a tiempo parcial, Mujeres:

*año 2009 77,20%

*año 2018 74,59%

- Tasa de paro Mujeres Hombres

*año 2009 18,13% 17,64%

*año 2018 17.08% 13,72%

Fuente: Instituto de la Mujer

Las cifras prueban que la crisis afectó más a las mujeres que a los hombres; que aún no nos hemos recuperado de sus efectos y ponen, blanco sobre negro, que los cuidados no remunerados recaen casi en exclusiva sobre las mujeres. Ojo, no solo los cuidados de descendientes, también los cuidados de otros familiares dependientes, como son los padres, suegros y cuñados, entre otros. Estas son las causas de los bajos salarios y míseras pensiones de las mujeres y todas ellas son la consecuencia de la ausencia de corresponsabilidad, que eufemísticamente significa el escaqueo de los varones de realizar trabajos que deberían hacer. Y que por la razón de que estos trabajos de cuidados no son hechos en general por varones, están devaluados, al extremo de que son gratuitos.

El coronavirus ya está afectando especialmente a las mujeres. La mayoría del personal sanitario, médico o de enfermería, son mujeres: 51.1% médicas y 84,2% enfermeras, según el INE para 2018.

Pues bien. La salida de esta crisis debe significar un punto final a esta injusta situación. No es fácil. Verán. Durante el mandato socialista, con Zapatero al frente del Gobierno desde el año 2004 hasta el año 2011, se aprobaron leyes que abordaron este problema. No solo se aprobó la importantísima LO 1/2004, de medidas de protección integral contra la violencia de género, sino también, entre otras, la LO 3/2007, para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

La Ley de Igualdad pretendía convertir en real la igualdad formal, fundamentalmente en el ámbito laboral, público y privado. Y, a mi modo de ver, tenía, entre todos, un objetivo muy importante, que era evitar que la maternidad constituyera un obstáculo para el acceso de las mujeres al mundo laboral y/o para la promoción, una vez hubiera accedido al mismo. Y la ley creó un instrumento potente para conseguir ese objetivo, que fue el permiso de paternidad intransferible, pero de reducida duración, con una periodificación para conseguir equipararlo en su duración con el de maternidad.

Ellas, las mujeres, están mayoritariamente cuidando de los enfermos. Pero ellas son también quienes durante el confinamiento cuidan mayoritariamente de los hijos, las hijas y de la casa.

La Ley fue y es extraordinaria, pero los gobiernos de la derecha que llegaron para gobernar la crisis, paralizaron su aplicación, quedando en agua de borrajas y sin poder desplegar toda la eficacia prevista. Se congeló la ampliación del permiso de paternidad, que ha tenido que esperar hasta marzo del año 2019 para recuperar una duración que se previó para el año 2013. El argumento que se utilizó en su día para no ampliarlo fue la crisis económica y ello repercutió en el empeoramiento de las condiciones de vida de las mujeres, como hemos visto.

Esto no puede volver a suceder. El coronavirus ya está afectando especialmente a las mujeres. La mayoría del personal sanitario, médico o de enfermería, son mujeres: 51.1% médicas y 84,2% enfermeras, según el INE para 2018. Ellas, las mujeres, están mayoritariamente cuidando de los enfermos. Pero ellas son también quienes durante el confinamiento cuidan mayoritariamente de los hijos, las hijas y de la casa. Ellas, que son quienes desarrollan mayoritariamente el trabajo informal, lo han perdido con la crisis, y, aunque el Gobierno ha arbitrado numerosas ayudas, a muchas de estas mujeres no les alcanzan. Al carecer de ingresos son más vulnerables ante sus parejas, en muchas ocasiones maltratadores; por eso era tan importante hacerles llegar el mensaje, por todos los medios, de que esa situación tiene salida; que no están solas. La destrucción de empleo, que ya ha comenzado, y, a pesar de los grandes recursos públicos que se empleen para impedirlo o mitigar su efecto, va a repercutir muy negativamente sobre las mujeres, porque ahora el sector más afectado no va a ser el de la construcción o el industrial, que ya lo fue anteriormente, sino el sector servicios, fundamentalmente la hostelería. En definitiva, la crisis afecta especialmente a las mujeres en varias dimensiones y de manera muy relevante.

Hemos de ver la salida de la crisis como una oportunidad para construir una sociedad más igualitaria y más respetuosa con el medio ambiente, más verde, de acuerdo con el Pacto Verde propuesto por la Comisión Europea

La igualdad de género es una estrategia necesaria desde la perspectiva de las mujeres, pero también es una buena estrategia desde el punto de vista de la rentabilidad social y de la eficiencia económica. La igualdad de mujeres y hombres es un principio asumido socialmente y forma parte del núcleo del estado de bienestar que defendemos.

Hemos de ver la salida de la crisis como una oportunidad para construir una sociedad más igualitaria y más respetuosa con el medio ambiente, más verde, de acuerdo con el Pacto Verde propuesto por la Comisión Europea, que espero no se caiga de la agenda a consecuencia de la pandemia.

Estoy de acuerdo que de esta crisis se tiene que salir mediante un Gran Acuerdo Social; el daño humano y material sufrido ya es enorme y aún será mayor, y solo una potente unidad de acción de todos los intervinientes sociales impedirá que nadie se quede atrás y podrá hacernos fuertes frente al futuro. Y en este punto, es pertinente advertir que las mujeres somos algo más del 50% de la población y que partimos en desventaja para afrontar las consecuencias de la crisis.

Ello significa que los ámbitos de decisión del Acuerdo, deben ser paritarios; que todas las medidas que se adopten en ese Gran Acuerdo Social han de estar atravesadas por la perspectiva de género, por la igualdad entre mujeres y hombres, obligación impuesta por el Derecho interno y por el Derecho internacional, pero que se olvida con frecuencia.

En este Gran Acuerdo, a modo de ejemplo, se deberá dar a los cuidados el valor que merecen y se cuantificarán en el PIB. Se racionalizarán los horarios y se crearán bancos de tiempo, redes de apoyo, se fomentarán también los cuidados sociales

Porque tenemos que aprovechar esta catarsis para desterrar al obsoleto patriarcado y edificar sobre las cenizas de la vieja sociedad, otra que esté basada en valores de solidaridad, igualdad y ecología.

En este Gran Acuerdo, a modo de ejemplo, se deberá dar a los cuidados el valor que merecen y se cuantificarán en el PIB. Se racionalizarán los horarios y se crearán bancos de tiempo, redes de apoyo, se fomentarán también los cuidados sociales. Las escuelas infantiles 0-3 años serán públicas y universales. Se ratificará el Convenio 189 de la OIT. Los permisos de paternidad, además de iguales e intransferibles, serán obligatorios. Se deberá poner fin a toda clase de violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo, incluida la prostitución, cuya abolición deberá ser un objetivo. La paridad será obligatoria en todos los ámbitos de decisión y se pondrá fin a todas las brechas de género o, mejor dicho, a todas las discriminaciones por razón de sexo.

Porque la igualdad no es solo para los tiempos de bonanza, todo lo contrario, cuando vienen mal dadas, hay que estar más con quienes son desiguales para que la desigualdad no se incremente. Y tenemos delante una oportunidad histórica para avanzar en igualdad real.

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