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Los animales recuperan terreno durante la cuarentena de los ciudadanos por el Covid-19
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Los animales recuperan terreno durante la cuarentena de los ciudadanos por el Covid-19

lunes 30 de marzo de 2020, 13:19h
Con la llegada del coronavirus al mundo, las reglas de la naturaleza han sufrido un cambio de tornas. Los seres humanos son los que permanecen ahora encerrados en sus casas, con el objetivo de frenar la expansión del virus. Los animales aprovechan para salir de sus territorios y han comenzado a hacer "excursiones" en zonas urbanas.

El coronavirus ha provocado que un tercio de la población mundial este pasando una cuarentena obligatoria en sus casas, con el objetivo de frenar la expansión del virus Covid-19. Esto ha provocado imágenes inéditas de zonas urbanas, habitualmente muy concurridas y ahora completamente vacías. Esto ha sido aprovechado por los animales que ahora han decidido explorar el mundo que le hemos "arrebatado".

Uno de los hechos más virales y que más miedo ha producido a los espectadores, ha sido el vídeo de un puma, uno de los felinos más peligrosos del mundo, paseando por las calles de Santiago de Chile que, además, trepó la pared de una de las viviendas de la ciudad. En España, los animales más aventureros son los jabalíes que caminan tranquilamente por Barcelona. Aunque el momento más aterrador se ha vivido en Asturias, donde se ha visto a un oso deambulando por sus calles. Animales marinos como los delfines deciden llegar hasta las costas de Cagliari, en Italia, para ver qué está ocurriendo con los humanos. Y ante la inactividad humana, los patos deciden instalarse en los barrios de París, en Francia. Estos animales han sido los que más se han dejado ver durante la cuarentena por coronavirus. Este hecho muestra el daño que hacemos normalmente los seres humanos a la naturaleza y a los animales. Con la sobreexplotación humana hemos ido reduciendo a grandes zancadas el territorio de los animales.

Un jaguar, una tortuga laúd, hocofaisanes y cocodrilos son algunos de los animales en peligro de extinción que han decidido salir a explorar las ciudades más cercanas a sus hábitats. Los helicópteros de la policía los han localizado caminando por las carreteras desoladas. Ahora mismo, las calles de todas las ciudades se sumergen en un tranquilo silencio, ya no hace falta agudizar el oído para escuchar el cantar de las aves o el susurro del viento. Este virus está fomentando la limpieza del Planeta. Se ha reducido la contaminación en el aire, la contaminación sonora, e incluso la limpieza de las aguas. Por ejemplo, al no haber tráfico de barcos en los canales de Venecia, sus aguas se han quedado mucho más claras y han aparecido nuevas especies de peces.

El director de investigación del Museo Nacional de Historia Natural de París, Romain Julliard, ha señalado a la agencia AFP que la ausencia de la actividad humana en el planeta ha causado que los animales “tengan vía libre para pasear por las ciudades”. Además, ha añadido que “los animales y aves que viven en parques urbanos pueden abandonar sus territorios y, así, liberar espacio para otros animales”.

Miguel Ángel Valladares, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), indicó a la agencia EFE que son “anécdotas que demuestran que, sin influencia humana, la naturaleza va recuperando su lugar”.

Por otro lado, el director regional de la Oficina Francesa de la Biodiversidad, Jean-Noël Rieffel, ha explicado que la no circulación de vehículos concede más posibilidades de supervivencia para algunos animales como el sapo común o la salamandra moteada, debido a que según Rieffel, “suelen ser atropellados cuando cruzan las carreteras”.

Desde los balcones de las casas, las personas observan estos hechos y no dudan en grabarlos y subirlos a las redes sociales. Además, la ciudadanía está empezando a ver la naturaleza con otros ojos, ya saben que es lo que se siente al estar encerrado.

Romain Julliard expresa que “quizás el fenómeno más importante es que nuestra manera de ver a la naturaleza está cambiando: las personas confinadas se están dando cuenta de cuánto extrañan la naturaleza”.

Jean-Noël Rieffel explica que cuando acabe el encierro, “la gente querrá estar cerca de la naturaleza, pero un exceso puede ser desfavorable para la fauna y la flora”.

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