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Aznar y Botella, solidariamente paseando por Marbella mientras la ciudadanía se queda en casa
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Aznar y Botella, solidariamente paseando por Marbella mientras la ciudadanía se queda en casa

El Covid-19 en Estado de Alarma

domingo 15 de marzo de 2020, 17:31h
Nadie lo sabe. Ni tan siquiera los sabelotodo del concurso Pasapalabra. Nadie lo define, ningún microscopio lo destripa y los expertos en infecciones víricas el único arma que nos dan para defendernos es lavar las manos y aislarnos de la gente. Para ese viaje no hacen falta estas alforjas. Eso llevamos años haciéndolo para defendernos de otras plagas, hijas naturales de la globalización. La falta de higiene y el miedo a los desconocidos que nos rodean. No se entiende muy bien la resistencia de la gente a que los pongan en cuarentena cuando vivimos aislados y salvo hola y adiós no cruzamos más palabras con nuestros vecinos. Pero es posible que dentro del drama o tragedia que significa esta pandemia, el coronavirus o Covid19 sirva para mirarnos en un espejo que nos devuelva nuestra verdadera imagen de ciudadanos insolidarios.

Es posible que el precio a pagar sea demasiado alto pero todas las crisis sirven como revulsivo de una sociedad y para poner a cada uno en su sitio. Por ejemplo, a Donald Trump, un ignorante que tras negar durante semanas la gravedad de la situación ha reconocido que el coronavirus es algo más que una gripe. Y lo ha hecho a su estilo. Haciendo daño. A su país supremacista y a quienes comparten el mundo con ellos. Es el problema de los politicos ultranacionalistas. El espejo solo les sirve para mirarse el ombligo.

Otros, Pablo Casado, Cayetana Álvarez de Toledo, utilizan la crisis sanitaria para hacer oposición mala por oportunista y falaz. Solo así se entiende que tras la marcha feminista del 8-M, no vean más culpables de la pandemia que las mujeres y el señor Sánchez que no prohibió la marcha. No importa que él y sus socios de Ciudadanos hayan acudido a la manifestación sin haber denunciado días antes la inconveniencia de su celebración. Como tampoco dijeron nada del acto realizado en Vistalegre por el grupo de VOX, cuyos patrióticos y nacionalistas anticuerpos se han comportado como auténticos cobardicas. Tras el 8-M, la prensa corifea de la derecha y sus mecenas han decidido que el coronavirus llegó a España con el único objetivo de participar en el movimiento femenino. Parecen olvidar que este virus, descendiente de los murciélagos chinos, según Nostradamus, lleva meses recorriendo Asia, Europa y ahora parece que quiere emigrar a Africa.

Culpan del de la pandemia a las mujeres y a Sánchez. No importa que él y sus socios de Ciudadanos hayan acudido a la manifestación sin haber denunciado días antes la inconveniencia de su celebración

Lo cierto es que entre unos y otros han situado a España, antes a Italia, y al resto de Europa en color naranja cuando no rojo en el mapa de las crisis. Y como no podía ser menos, el señor Casado y sus amigos los periodistas corifeos han vuelto a utilizar el espejo para mirarse el ombligo. Lo importante no fueron las medidas para impedir el contagio, sino la larga duración del Consejo de Ministros en el que se decidió lo que los españoles sabíamos hace tiempo, que vivimos en un estado de Alarma. Nos lo confirmó el presidente Pedro Sánchez en su emotiva y patriótica arenga para levantar la moral de los españoles todos. ¿Todos? No, que a los señores Torra y Urkullu les importa más levantar barreras territoriales donde poder mangonear y ponerse medallas electorales que cerrar al famoso virus el espacio soberano de todos los españoles.

Ahí está la ejemplar familia Aznar-Botella, y viceversa, que tal vez por el estrés que sufre decidió aplaudir desde los salones de su casa marbellí.

Eso parece que solo les importa al pueblo llano y a los profesionales de la sanidad, hartos ya de decirnos que no salgamos de nuestras casas con el comprensivo deseo de que ellos puedan entrar, mas pronto que tarde, en la suya. Pero pese a los aplausos y a los vítores los hay empeñados en vivir al margen de su esfuerzo. Ahí está la ejemplar familia Aznar-Botella, y viceversa, que tal vez por el estrés que sufre decidió aplaudir desde los salones de su casa marbellí, impelidos no se sabe muy bien si por el orgullo patrio o por la necesidad de estirar los músculos. Su próxima aparición estelar será en los balcones para cantar saetas y tocar la guitarra en gira promocional de la Santa Semana que ha suspendido el alcalde de Sevilla, a quien finalmente el virus le ha explicado muy bien por qué tenía que hacerlo. Estrambote final. Ni el señor Casado ni sus periodistas de corte han levantado la voz para decirle al boss que respete a los expertos sanitarios. A este paso el único que les hace caso es el COVID19, en estado de alarma al ver tanta casa vacía y obligado a multiplicarse para atender la demanda callejera.

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