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Asuntos graves que el coronavirus ha desplazado
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(Foto: Europa Press)

Asuntos graves que el coronavirus ha desplazado

miércoles 11 de marzo de 2020, 20:25h

El mundo se mueve al ritmo de la propagación del Coronavirus y del relato muchas veces alarmista de unos medios abonados al opiáceo del espectáculo catastrófico. El despotismo informativo hace que los asuntos perentorios desplacen a los necesarios análisis de fondo. El interés se centra prioritariamente en los avances del virus y en los esfuerzos por aislar/proteger/tranquilizar a la población. Los Estados tratan de buscar soluciones que refuercen el control de la infección con la preservación de las libertades y el sostenimiento del sistema productivo. Pero se habla mucho menos de las carencias de los sistemas sanitarios, como consecuencia de años y años de recortes.

Entretanto, otros conflictos, potencialmente tan peligrosos o más, quedan fuera o muy marginados en el radar mediático. Intentamos compensarlo con una rápida puesta al día de hechos y claves.

SIRIA: ECOS DEL PULSO RUSO-OTOMANO

La tensión entre el gobierno local y la vecina Turquía por la evolución de los acontecimiento en la región de Idlib, única parte importante del país que todavía escapa al control del gobierno de Damasco, ha obligado a Moscú a un pacto de contención. Las dos figuras autoritarias más notables de la periferia europea, Erdogan y Putin, tuvieron que emplearse a fondo para combinar su doble juego con una engañosa vocación conciliadora.

Tras una tensa cumbre de cuatro horas acordaron un alto el fuego que recordaba al de 2015. Entonces, un caza ruso fue derribado por la defensa antiaérea turca poniendo a las dos potencias al borde de una guerra frontal; en esta ocasión, más de treinta soldados turcos murieron en una emboscada supuestamente perpetrada por el ejército sirio, pero bajo el amparo del dispositivo militar ruso desplegado en Siria.

Estos días se han vuelto a evocar los ecos de la histórica confrontación entre los desaparecidos imperios otomano y zarista. Erdogan y Putin han utilizado parte de su retórica y sus recursos propagandísticos para dorar sus blasones políticos. Un juego peligroso cuyos réditos podrían ser de corto vuelo pero de alto potencial destructivo. Putin corteja a Erdogan con el propósito principal de afianzar la brecha en la OTAN (1).

GRECIA: UNA NUEVA CRISIS DE REFUGIADOS

Derivada del anterior conflicto, se agranda por momentos una nueva crisis de refugiados aunque de dimensión menor a la de 2015. El incremento de los desplazados sirios que las autoridades turcas han permitido dirigirse hacia Grecia, con el consiguiente problema humanitario y político, ha vuelto a agriar las ya ríspidas relaciones entre la UE y Turquía.

De nuevo, Erdogan desafía a la indecisa y asustadiza Europa, que hace piruetas imposibles entre su discurso de conciencia y el miedo a que el asunto se le escape de las manos y propicie otro brote del nacional-populismo xenófobo. La Comisión le ha prometido 700 millones de euros al gobierno del conservador Mitsotakis para salir del paso. Pero tendrá que pactar con el líder turco una revisión de lo acordado en 2016. Entonces, tras el repliegue que siguió a la reacción compasiva la UE, puso en manos del aspirante turco la contención del problema (2). Con Alemania en plena crisis sucesoria de liderazgo y Francia en vísperas de unas elecciones que pueden confirmar la fragilidad del presidente, las respuestas serán esquivas. Italia, otro foco de inestabilidad, es ahora epicentro de la amenaza vírica. El ultra Salvini utiliza sin rubor la crisis para agudizar las contradicciones de la acrobática coalición de gobierno.

AFGANISTÁN: LA PAZ DE LAS PRISAS

El acuerdo de alto el fuego entre norteamericanos y taliban en Afganistán sigue sin convencer al gobierno de Kabul, marginado en las negociaciones y sometido a una división interna en absoluto novedosa, con dos autoproclamados presidentes. La sociedad civil tiembla ante las prisas de Trump por dejar el país antes de noviembre y la más probable reanudación de la guerra. Otro fracaso del proyecto neocon, que Obama no pudo o supo atajar (3).

ISRAEL: LAS VIDAS POLÍTICAS DE NETANHAYU

El bloqueo político en Israel después de tres elecciones en menos de un año. Las correcciones de las urnas han sido mínimas. Netanyahu se mantiene pero no araña los apoyos suficiente para tener la mayoría que le permita formar gobierno. El partido de los generales (Kavol Lahan: Azul y Blanco) fracasa de nuevo en su empeño de poner fuera de circulación al primer ministro aireando sus casos de corrupción, que la Justicia abordará la semana que viene. Los partidos árabes, unidos en una sola lista, alcanzan su mejor resultado histórico y dificultan un acuerdo flexible.

Para evitar unas cuartas elecciones que difícilmente trajeran la solución, se vuelve a plantear un gobierno de unidad nacional, pero los adversarios de Netanyahu, centristas o extremistas, se resisten, para no dar más vida al mayor gato político en la historia del país (4).

INDIA: EL PELIGRO PROYECTO NACIONAL-AUTORITARIO DE MODI

El creciente malestar de la comunidad musulmana y de otras minorías de la India por el empuje del programa nacional-autoritario del primer ministro Modi y sus organizaciones racistas aliadas (5).

Desde la última crisis de Cachemira, a finales del pasado año, la hindutva, una suerte de proyecto de depuración étnico, religioso y político del gobierno está agravando las tensiones sociales. La represión de los focos de protesta, como el de hace un par de semanas en Delhi, agitan un peligroso polvorín y agudiza los factores de fricción con el vecino Pakistán.

USA: LAS DECEPCIONANTES PRIMARIAS DEMÓCRATAS

El triunfo de Biden en Michigan y otros estados del Alto Medio Oeste le pone la nominación al alcance de la mano. El establishment se ha salido con la suya. Podrá manejar sin problemas a un candidato flojo, proclive al gafe y a la confusión, coequipier de Obama pero antagonista en estilo, empuje y sustancia. Las bases demócratas progresistas no ocultan su decepcionadas. El relato de un triunfo más probable frente a Trump en noviembre es más que discutible. La incógnita ahora es si Sanders seguirá peleando, como en 2016, o se avendrá a un engañoso frente unido.

El coronavirus (con su cadena imprevisible de efectos) podría ser un enemigo mucho más fuerte para Trump que Biden, incluso con un partido demócrata aparentemente cohesionado. Si EEUU entra en recesión, como se temen algunos analistas, los apoyos del presidente actual se podrían volatilizar rápidamente. Aunque la trama ucraniana, generadora del proceso del impeachment, podría reaparecer, el debate se centraría en la supuesta fortaleza de América que Trump prometió en 2017.


NOTAS
(1) “Putin and Erdogan reach accord to halt fighting in Syria”. NEW YORK TIMES, 5 de marzo. “Russie, Iran et Tuquie auront bon multiplier les accolades au sommet; ells n’ont pas le mêmes desseins sur l’avenir de la Syrie”. ALAIN FRANCHON. LE MONDE, 7 de marzo.
(2) “Europe’s morality is dying at the Greek border”. PAUL HOCKENOS. FOREIGN POLICY, 5 de marzo; “Refugiés: la Grece refuse toujours d’ouvrir ses frontiers”.LE COURRIER DES BALKANS, 5 de marzo; “L’UE face le cinisme de la Turquie”. EDITORIAL. LE MONDE, 6 de marzo
(3) “Us-Taliban peace deal: a road to nowhere”. JOHN ALLEN. BROOKINGS INSTITUTION, 7 de marzo; “After 18 years, is this peace deal or just a way out”. DAVID SANGER. THE NEW YORK TIMES, 1 de marzo; “Afghanistan: une paix en forme de défaite. EDITORIAL. LE MONDE, 4 de marzo.
(4) “Strike three: How a ruling coalition still eludes Israel’s Nentayahu”. DAVID AARON MILLER. CARNEGIE ENDOWMENT, 5 de marzo.
(5) “How Hindu supremacists are tearing India apart”. SAMAN SUBRAMANIAN. THE GUARDIAN, 20 de febrero.
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