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Altamira Gonzalo, durante una charla feminista de mujeres juristas THEMIS
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Altamira Gonzalo, durante una charla feminista de mujeres juristas THEMIS (Foto: Luchi Somoza / LHD)

¡Viva el 8 de Marzo!. ¡Viva la lucha de las Mujeres!

domingo 08 de marzo de 2020, 11:57h
Así gritaremos miles de personas este domingo 8-M. Es el grito que daremos para reconocernos a nosotras mismas que solo nuestra lucha pertinaz y convencida ha hecho posible las trasformaciones que hemos conseguido las mujeres en nuestro País. Cómo hemos sido capaces de pasar de una situación de discriminación legal y real en todos los ámbitos de la vida, a una situación de igualdad formal prácticamente total y de importantes avances en la igualdad real.

Y gritaremos también para exigir que se lleven a cabo todos los cambios que son necesarios para acercar más la igualdad real entre mujeres y hombres.

Dejando claro que todos los avances y mejoras conseguidas lo han sido gracias, en primer lugar, al movimiento feminista, que en nuestro País está muy vivo desde los años 70 y gracias, en segundo lugar, a la concurrencia de gobiernos socialistas, que ha hecho suyas las reivindicaciones de las mujeres y durante sus mandatos se han producido los avances más importantes en materia de igualdad entre mujeres y hombres. Alguno de ellos, como la L.O. 1/2004, de medidas de protección integral contra la violencia de género, han sido y son ejemplo en el mundo de cómo luchar de manera multidisciplinar contra un fenómeno que es global, que es la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres, por el hecho de ser mujeres, en el seno de la pareja. Bien es cierto que erradicar la violencia machista es tarea ardua y que tenemos mucho trabajo que hacer aún para conseguirlo, siendo, a mi modesto entender, la clave de los cambios sociales, la coeducación, que, como ya he mencionado en alguna ocasión, es tarea pendiente y urgente.

El día 8 de marzo es una fecha instituida en el año 1910 por la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que se celebró en Copenhague, para la demanda del sufragio de las mujeres, a propuesta de Clara Zetkin. Más tarde, en el año 1975, la ONU declaró esta fecha como Día Internacional de la Mujer. Hoy es un día para reivindicar el derecho que nos asiste, como mujeres, sujetos del feminismo, a vivir en libertad y a ostentar los mismos derechos, las mismas posibilidades que les asisten a los hombres. No queremos más, pero no nos conformamos con menos.

Las desigualdades, que subliminalmente denominamos “brechas”, abarcan todavía y aunque hemos mejorado mucho, es verdad, a todas las facetas de nuestra vida: la violencia machista en todas sus manifestaciones, las desigualdades en las retribuciones, en las pensiones, en el poder político, en el poder económico, en la cultura, en el deporte, en los cuidados… Nadie puede defender como justa la situación actual, porque no lo es. Es un déficit democrático, que repercute en una inferior calidad de vida para la mitad de la población, para las mujeres.

Para comprender las enormes resistencias que encontramos en los hombres para equiparar nuestra situación a la suya, sirva un ejemplo. En el año 2007 se aprobó la L.O. 3/2007, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Una ley preciosa, que tenía y tiene varios objetivos. Uno de ellos, que la maternidad no suponga para las mujeres una dificultad para acceder a un trabajo, o que, una vez conseguido el trabajo, no fuera una dificultad para su promoción en las mismas condiciones que tienen los varones. En ese año 2007, el 95,75% de las excedencias para el cuidado de hijos e hijas las obtuvieron las mujeres. Diez años más tarde, en el año 2017, el porcentaje de mujeres fue del 92,34%. Quiere esto decir que, en 10 años, solo aumentaron las excedencias que solicitaron los hombres en un 2,5%. O sea, que para llegar al 50%, que es lo justo, deben pasar 200 años, si el BOE no lo remedia. Porque hemos aprendido que el devenir natural no restaña las desigualdades entre mujeres y hombres y que solo se consiguen mediante la obligatoriedad.

La abolición de la prostitución es este 8 de marzo una reivindicación de la mayoría del movimiento feminista. Porque consideramos que la prostitución es violencia sexual contra las mujeres; porque no hay libertad cuando hay necesidad; porque es una institución masculina y patriarcal; porque el negocio de los proxenetas, a costa de ejercer violencia sobre las mujeres a las que prostituyen, supone en este momento una macro industria transnacional, que obtiene grandes beneficios con un coste escaso, a costa de la explotación sexual de mujeres y niñas. Si no hubiera demanda de sexo de pago, no habría trata de mujeres y niñas. Creemos por ello que se debe sancionar a los compradores y dotar de recursos suficientes a las mujeres prostituidas que quieran salir de la situación. Y en eso consiste la abolición, y es la única forma de terminar con esta forma de explotación de seres humanos, mujeres y niñas en su inmensa mayoría.

Las cifras de la violencia machista en el seno de la pareja son insoportables. Es urgente hacer realidad todas las medidas que se encuentran pendientes del Pacto de Estado contra la violencia de género; son fruto de un trabajo muy concienzudo de nuestras y nuestros representantes y son todas ellas necesarias para frenar las cifras de la violencia machista que nos duelen profundamente cada vez que las escuchamos.

Desde las grandes manifestaciones del 8 de marzo del año 2018, se han producido dos grandes conquistas en el ámbito judicial. La primera de ellas es la sentencia del Tribunal Supremo de 4 de julio de 2019 sobre la Manada de Pamplona, que revocó las dictadas por los Tribunales navarros y supuso un cambio de paradigma en la interpretación jurisprudencial de la violencia sexual, alejada de los estereotipos machistas y centrando el foco, no en la conducta de la víctima, sino en la de los agresores. A esto llamamos juzgar con perspectiva de género. Y también, como consecuencia del movimiento MeToo, se ha hecho público recientemente en Nueva York el veredicto el jurado que ha presidido el juicio contra Weinstein, el hombre todopoderoso de la industria cinematográfica norteamericana, denunciado por conductas sexuales inapropiadas por más de 90 mujeres. El jurado lo ha declarado culpable de un delito de violación y de otro delito sexual y puede ser condenado hasta a 29 años de prisión. La sentencia se hará pública en unos días.

Las movilizaciones de muchas mujeres y también de muchos hombres están detrás de esos cambios. Y solo así, solo mediante el activismo acompañado por gobiernos progresistas, hemos conseguido avanzar en nuestro largo camino hacia la igualdad real.

VIVA LA LUCHA DE LAS MUJERES.

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