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El campo se levanta y pide precios justos
El campo se levanta y pide precios justos

Menos "tractoradas" manipuladas por la derecha y más intervención

lunes 17 de febrero de 2020, 15:01h
Llevan años siendo los sufridores de la clase trabajadora en España. Los olvidados de la moqueta y el capital. Cada equis tiempo, tanto agricultores como ganaderos se levantan en armas y movilizan sus tractores hacia la ciudad. Con toda la razón, sí. Pero da la sensación de que se están dejando instrumentalizar por discursos demagógicos de la derecha -aunque no en todos los casos ni en todas las regiones- para tratar de desestabilizar, otra vez, a nuestro recién estrenado Gobierno progresista. Por tanto, menos tractoradas manipuladas y más combatir las políticas económicas neoliberales que son el origen de su problemática.

Los agricultores y ganaderos españoles tienen razones más que suficientes para estar descontentos, pero también resulta sospechoso, que durante los largos periodos en los que la derecha gobierna en España, no se ven movilizaciones de tractores por las ciudades. Las generalizaciones pueden ser injustas pero da la sensación de que estos colectivos del campo suelen tender a votar a partidos de derechas. Las estadísticas centran gran parte del poder del PP y de Vox en los espacios electorales de esa España vaciada cuya economía tanto depende del sector primario. Lo cual no es óbice para reconocer que es una auténtica vergüenza que los precios pagados a estos productores en origen estén por debajo de los costes de producción. Lo que no quieren entender estos colectivos es que, precisamente estos son los efectos secundarios de las políticas neoliberales que han predominado en Europa y en España en los últimos lustros por parte de partidos de derechas.

Todos somos un poco culpables, para empezar, los consumidores finales a quienes no nos preocupa en exceso el origen de los productos agroalimentarios con tal de que el precio nos resulte atractivo.

Para empezar a buscar soluciones a este conflicto, cabe empezar reconociendo que somos muchos los culpables:

-Los consumidores finales a quienes no nos preocupa en exceso el origen de los productos agroalimentarios con tal de que el precio nos resulte atractivo.

-Las grandes empresas de distribución que con prácticas oligopsónicas imponen unos precios irrisorios a unos productores que están obligados a seguir con sus explotaciones para poder recibir las cuantiosas ayudas públicas provenientes en su gran mayoría de los fondos de la PAC ( Política Agraria Común de la UE)

-Los intermediarios que a veces se llevan márgenes de intermediación excesivos para el poco valor añadido que generan en la cadena de valor.

-Los gobiernos anteriores que siempre han mirado para otro lado con respecto a los problemas de la España rural, esa que ahora denominamos “la España vaciada”

-Y también el propio sector agropecuario que no ha sabido, o no ha podido, modernizarse para poder competir en este mercado globalizado.

Nos guste o no, el sector primario en una economía moderna y abierta al comercio exterior como lo es la España del siglo XXI, ha perdido mucha importancia

La globalización también ha llegado a los campos. Antes, el sector primario en muchas economías europeas era un sector estratégico, normalmente el más importante en esas antiguas economías de subsistencia, en las que cualquier sequía, plaga o inundación podía ocasionar un déficit de producción que originaba en este tipo de mercados autárquicos una escasez de alimentos que degeneraba en hambrunas y crisis sociales. Actualmente estos escenarios se dan aún, por desgracia, en algunos países del tercer mundo. Nos guste o no, el sector primario en una economía moderna y abierta al comercio exterior como lo es la España del siglo XXI, ha perdido mucha importancia y peso en la generación de la riqueza nacional. Sigue siendo un sector importante, pero salvo para algunos territorios muy determinados, ya no es el más importante. En realidad, mucha gente lo desconoce, hace ya bastante tiempo que ni siquiera producimos alimentos suficientes para nuestro autoconsumo. Necesitamos importarlos y dependemos de países terceros, al igual que para la importación de materias primas de todo tipo.

Así son las cosas, el neoliberalismo desregula los mercados y reduce los impuestos tan necesarios para poder subvencionar las explotaciones agrícolas.

Así son las cosas, el neoliberalismo desregula los mercados y reduce los impuestos tan necesarios para poder subvencionar las explotaciones agrícolas. Precisamente en perjuicio de ese sector que paradójicamente tanto apoya con sus votos a estos partidos conservadores. Es una gran contradicción, estos sectores apoyan a partidos no intervencionistas del mercado libre y luego salen a la calle a pedir ayudas y subvenciones estatales.

El PP, Ciudadanos y Vox, para ser sinceros con sus votantes, deberían explicar a los ganaderos y agricultores que según la ortodoxia económica neoliberal no se debe ayudar a negocios poco eficientes y que no son rentables según las leyes de los mercados libres. Por tanto, que no se engañen, todos los problemas que sufren en la España vaciada son consecuencia directa de las políticas de partidos de la derecha que han permitido ayudas directas al campo con el único fin de intentar fidelizar el voto rural hacia sus formaciones. El Estado debería intervenir más en el sector primario.

El PP, Ciudadanos y Vox, para ser sinceros con sus votantes, deberían explicar a los ganaderos y agricultores que según la ortodoxia económica neoliberal no se debe ayudar a negocios poco eficientes y que no son rentables según las leyes de los mercados libres.

Primero cohesionando el territorio gracias a políticas de inversión en infraestructuras y de potenciación de los diversos servicios públicos. Segundo, creando una suerte de agencia pública para ayudar, asesorar y formar a las nuevas generaciones que deberían tomar el relevo en la gestión de este tipo de explotaciones agrarias para convertir en más eficientes y rentables sus negocios.

Y finalmente, potenciar el cooperativismo en el sentido de agruparse en entidades de mayor porte para que puedan asumir todas las fases de generación de valor añadido, es decir producción, transporte y venta directa, reduciendo de igual manera el excesivo peso de los intermediarios en este sector de la economía. En este sector, nunca mejor dicho, la unión hace la fuerza, y actualmente la mayoría son pequeñas explotaciones muy expuestas a las imposiciones de los intermediarios y grandes distribuidoras.

Es cierto que no hay soluciones simples a los problemas que arrastra nuestro sector primario desde hace siglos, pero soluciones hay, y este gobierno tiene vocación para revertir la despoblación y la falta de atractivo para las nuevas generaciones de la España rural. En definitiva, menos “tractoradas” - manipuladas- y más dialogo con el propósito de ofrecer soluciones a los grandes problemas del campo que a su vez lo son de toda la sociedad.

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  • Menos "tractoradas" manipuladas por la derecha y más intervención

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    5082 | Andres - 25/02/2020 @ 22:04:43 (GMT)
    Muy bien explicado. En primer lugar, el Gobierno debería intervenir todo el tema del sector primario. Y en segundo lugar, promover el cooperativismo del campo a nivel estatal. copiando el sistema francés.

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