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Nadal se impone al polémico Kyrgios
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Nadal se impone al polémico Kyrgios

lunes 27 de enero de 2020, 23:08h

El número 1 dio una nueva exhibición contra un Kyrgios que dio bastante guerra al balear. Nadal se mete en los cuartos de final por 6-3, 3-6, 7-6 (6) y 7-6 (4) después de tres horas y 39 minutos. Un encuentro en el cual, Nadal tuvo que emplearse a fondo porque Kyrgios exigía un partido perfecto. Después de dos primeras rondas reguleras (victorias sin brillo ante Dellien y Delbonis), Nadal creció ante Carreño y presentó su candidatura real vaciándose ante Kyrgios, que no es poca cosa. En cuartos le espera Dominic Thiem, que antes se deshizo de Gael Monfils por la vía rápida (6-2, 6-4 y 6-4).

Era uno de los partidos más esperados del torneo, antes incluso de su arranque, y ninguno de los dos jugadores decepcionó. Rafael Nadal ofreció al mundo una amalgama de todas sus virtudes, esas que le han llevado a ser ya firme candidato a mejor tenista de la historia y con las que es capaz de emocionar a cualquier aficionado en todo rincón del planeta. Garra, inteligencia táctica, coraje, carisma, talento a raudales y esos intangibles que solo poseen unos pocos. Tuvo que valerse de todo ello para desplegar su mejor tenis y evitar que la rebelión de Nick Kyrgios fuera a más. El australiano jugó con intensidad y motivación, algo raro en él, por desgracia, y aunque no renunció a sus altibajos emocionales y gestos mejorables, fue partícipe de un espectáculo sublime y estuvo cerca de poder dar la campanada. Sin embargo, Nadal terminó ganando por 6-3 3-6 7-6 (6) 7-6 (4) y está ya en cuartos de final del Open de Australia 2020, donde se medirá a Dominic Thiem.

Salió algo frío a pista el australiano, al que le costó arrancar motores en el primer set después de la paliza física y mental que se dio en tercera ronda ante Khachanov. Lo aprovechó para imponer su autoridad con el servicio y abrir hueco en el marcador en cuanto tuvo ocasión. El saque no le terminaba de funcionar a Kyrgios, algo pasivo de fondo de pista y sin el orden táctico necesario, o el caos ordenador en su caso, para poder derribar la muralla balear. Prueba de ello es que no conectó ni un solo golpe ganador, algo extraño en cualquier jugador y casi imposible en alguien con un patrón de juego como el del australiano. La superioridad del español era manifiesta, pero parecía evidente que tarde o temprano llegaría la reacción.

Todo pudo haber cambiado en el primer juego del segundo parcial. Nadal siguió imponiendo su ritmo y tuvo oportunidades para romper el saque. Kyrgios encontró el punto de inflexión al salvarlas, y una de ellas con un golpe entre las piernas y de espaldas. Despertó la grada de la Rod Laver Arena y despertó Nick, dispuesto a meter una marcha más y demostrar al mundo ese infinito potencial que todos sabemos que atesora pero que ofrece a cuentagotas. Rafa no pudo aguantar el envite de su rival y cedió el servicio en un juego esplendoroso del australiano, crecido moralmente, lo cual aprovechó para equilibrar el marcador valiéndose del servicio y el juego directo.

La tercera manga parecía tener todos los alicientes para ser una batalla inolvidable y así fue. Kyrgios jugó con seriedad, pasión y entrega, exigiendo lo máximo a un hombre que presentó sus credenciales al título en Melbourne. Nadal se metía dentro de pista con el revés, golpe con el que estuvo muy atinado y abrió muchos ángulos, y que compensó una cierta dificultad para lanzar drives paralelos. El australiano buscaba bolas altas a la zona de revés del español y no dejaba escapar la oportunidad de ser agresivo, favoreciendo intercambios majestuosos y repletos de golpes admirables, con ambos metiéndose en pista y acabando con eficacia en la red. Se llegó al tiebreak después de una sola pelota de rotura en favor del balear, y en la muerte súbita se vivieron momentos de infarto. Nadal se adelantó 4-1, Kyrgios equilibró el marcador, hubo dos dobles faltas seguidas, una de cada uno, y Nadal terminó haciendo valer su experiencia en estas lides para dar un golpe sobre la mesa.

Influjo moral notable para Rafa, que aprovechó el viento a favor en los primeros compases del cuarto set, donde logró hacer break a un Kyrgios que acusó la decepción de las oportunidades perdidas. Sin embargo, lejos de irse del partido como cabría esperar en él otras veces, el australiano luchó hasta el final y se exprimió física y mentalmente. Permanecer en la refriega le permitió emerger cuando estaba al borde del abismo y levantó una desventaja de 3-5 para llevar el set al tiebreak. De nuevo, el espectáculo fue sublime y hubo alternativas en el marcador, hasta que excelsos servicios del balear y un error infantil en la ejecución de una dejada por parte del aussie en el momento cumbre, decantaron la balanza. Rafael Nadal está en cuartos de final del Open de Australia 2020 con gran confianza, tal y como atesoran sus estadísticas, con 64 golpes ganadores y 27 errores no forzados y demuestra una vez más su poderío ante un gran Nick Kyrgios. Su siguiente rival será Dominic Thiem.

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