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El hombre de papel
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El hombre de papel

jueves 23 de enero de 2020, 23:43h
Así era nombrado y conocido por su buen estilo deportivo en el campo de juego. A nosotras nos suena Maradona. Ahora la juventud conoce a Messi o Ronaldo. Pero el gran y famoso futbolista austriaco Matthias Sindelar, que vivió en el periodo de “entreguerras” del siglo pasado, prefirió suicidarse antes que someterse a los antojos de Hitler.

Uno de los antojos del sometimiento fue cambiar el nombre del equipo de futbol, que le encumbró hasta lo más alto siendo un niño de un barrio obrero, pues Austria fue anexionada a la Alemania nazi, sin ninguna resistencia por parte de las autoridades.

¿Y cómo una profesional de la medicina como yo se atreve a hablar de futbol, algo que no conoce más allá de la evidencia diaria y televisiva sobre el asunto futbolístico? Pues, por el deber de escritora y lectora tras un importante hallazgo con la lectura de la novela del mismo título de la Editorial 33. Hay una frase en el libro que me ha impactado mucho. La dijo Meisl como entrenador del equipo austriaco, donde jugaba Matth, para resumir su estrategia deportiva: “La mejor defensa es un buen ataque”, refiriéndose al admirado y principal líder como defensa del equipo de futbol.

Cuantas veces lo he escuchado, pero al revés, en las comidas de las mujeres directivas, para empoderar a las líderes diciendo: “Un buen ataque es la mejor defensa”. Resulta curioso, cómo un silogismo deportivo puede cambiar tanto y tan mal por desconocer las fuerzas que tienen las palabras. Y también por desconocer su significado e incluso su historia original.

¿Y a qué viene el ejemplo del futbol?, pues simplemente porque antes era un deporte con una gran fuerza ejemplar para la juventud, aunque los deportistas fueran de figura asténica, altos y flacos, o más bien “gorditos” como el legendario Ladislao Kubala, pero con el arte del futbol a sus pies.

Ahora, prima sobre todo el negocio y el espectáculo. Las palabras malsonantes, los insultos e incluso la violencia o la muerte.

Demasiado paralelismo del lenguaje sin escrúpulos para aquellos o aquellas que tienen o quieren servirnos a través de los poderes públicos de la Política en España.

En la Democracia tiene que prevalecer el lenguaje del disentir y no el de insultar. La búsqueda del arte del gobierno por los derechos y libertades para la mayoría, con el respeto de las minorías. Y que sean los programas como las tácticas de la estrategia propia de cada uno de los partidos que juegan en el terreno o la cancha democrática. Hay que hacer un buen partido y que ganen los mejores.

El gran Sindelar, lo habría entendido así.

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