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La España vaciada pide atención
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La España vaciada pide atención (Foto: Telecinco)

Desmantelar consultorios rurales: otra bala que impacta en la España Vaciada

martes 31 de diciembre de 2019, 10:21h

“Esto ya los hemos vivido”, escuché hace un par de años a una señora que rondaría los 80 en un pueblo de Castilla. Y tenía razón. Debatíamos sobre cómo el mundo rural vuelve a vaciarse, igual que ya ocurriera, fundamentalmente, en las décadas de los 50 y los 60. “La gente, sobre todo los jóvenes, se van donde hay trabajo y aquí tenemos poco que ofrecer”, reflexionaba con pena esta mujer. Por desgracia hoy, en pleno siglo XXI, en un mundo aparentemente digitalizado, el mundo rural vuelve a desangrarse.

La mecanización de la agricultura y un fuerte proceso industrializador hicieron que mucha gente del mundo rural apostara entonces por marcharse a ciudades grandes como Madrid, Barcelona o grandes núcleos de Euskadi, porque en el pueblo ya no había como salir adelante. Algunos, incluso, lo hicieron fuera de España, con destino a países como Suiza o Alemania, aunque algunos hoy ignoren que, efectivamente, fuimos un país emigrante.

Por desgracia hoy, en pleno siglo XXI, en un mundo aparentemente digitalizado, el mundo rural vuelve a desangrarse. Sin embargo, al contrario que entonces, la gente que quiere quedarse y también la que desea volver al lugar donde creció (joven o mayor) ha tomado conciencia de que hay posibilidades de vivir con dignidad en el mundo rural sin ser ciudadanos de segunda. Tras una gran manifestación en Madrid el 31 de marzo y una concentración en las plazas de los pueblos el 7 de octubre, a la España Vaciada le aguardaba un hito más para cerrar el año 2019: entrar en el Congreso de los Diputados. Lo consiguió el 10 de noviembre gracias al escaño obtenido por la plataforma de electores Teruel Existe. Ello garantiza que las demandas del mundo rural llegarán directamente, sin intermediarios, a los foros donde deben tomarse decisiones para revertir la sangría poblacional.

Por desgracia hoy, en pleno siglo XXI, en un mundo aparentemente digitalizado, el mundo rural vuelve a desangrarse

Ahora bien, dar la vuelta a las estadísticas no va a ser fácil, a tenor de las propuestas de algunos partidos políticos, que en lugar de apoyar con hechos a aquellos valientes que deciden quedarse o volver, se empeñan en poner palos en la rueda. Pondré el caso de la sanidad en Castilla y León, que es la comunidad autónoma en la que vivo y cuyas consecuencias padezco En mi pueblo, de unos 200 habitantes (hemos ganado tres en el último año según el INE) llevamos meses, muchos, sin médico de familia asignado. La nuestra, una doctora maravillosa, está de baja por enfermedad, pero no ha sido sustituida (que no hay tasa de reposición, dicen). Las consecuencias son variadas: cada día un facultativo distinto al que tienes que contar desde cero tu historia clínica y que, muchas veces, asume sus pacientes y los de su compañera enferma (es decir, cuatro pueblos en una mañana); cada día de los dos que tenemos consulta llega en un horario diferente, del que a veces se informa de un día para otro, y, lo mejor de todo, trabajando con un sistema informático (Medora) cuyas deficiencias han sido denunciadas en múltiples ocasiones. No me digan que no es para echarse a llorar, pero aquí ya casi nos lo tomamos con ironía. Como dice una vecina mía, mientras algunos enfermos penan buscando una segunda opinión médica, nosotros no necesitamos movernos del sitio para tener no sólo una doble, sino una triple o cuádruple valoración.

Y ante esta situación, ¿qué hace la Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular y Ciudadanos?

Y ante esta situación, ¿qué hace la Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular y Ciudadanos? Pues en lugar de incentivar las plazas de Atención Primaria y Pediatría en el medio rural, decide plantear un nuevo modelo de asistencia sanitaria cuya decisión más sangrante es el cierre de consultorios. Una propuesta que creará ciudadanos de primera, segunda y tercera dentro del medio rural. He aquí su propuesta: tres niveles para la atención médica: los centros de salud (como los actuales, casi siempre en cabeceras de comarca); los consultorios rurales de agrupación (con consulta médica y de enfermería diaria que solo podrán ubicarse en municipios que tengan farmacia) y los consultorios de proximidad (sólo con consulta de enfermería algunos días, en función del volumen de población y de las necesidades clínicas, y con videollamadas como medio de contacto entre pacientes y médicos). Semejante propuesta significa no entender cómo funciona el mundo rural, donde los usuarios de los consultorios son, sobre todo, gente mayor. Pacientes que poco o nada saben sobre el uso de las nuevas tecnologías y, en muchos casos, con problemas de movilidad a los que bastante les cuesta llegar al consultorio de su pueblo como para que ahora les quieran llevar a ver a su médico a un pueblo distinto. Porque esa es otra incógnita, ¿quién va a asumir el coste de los desplazamientos? ¿Cómo van a trasladar a aquellas personas que no tienen medios y viven solas? En fin, un despropósito que va en contra del sentido común: si no se garantizan servicios básicos, y la sanidad lo es, lo que se hace es condenar a los pueblos a morir.

Pero si algo ha quedado claro tras este 2019 es que ‘la gente del campo’ ya no nos resignamos

Pero si algo ha quedado claro tras este 2019 es que ‘la gente del campo’ ya no nos resignamos. Seguiremos demandando una sanidad y unos transportes de calidad; unas infraestructuras (incluyendo la banda ancha) que conecten y no aíslen; una discriminación fiscal que atraiga población y dinamice nuestros pueblos; apoyo para el sector agrario (que es el que nos da de comer), cuya adecuada regulación es esencial en la lucha contra el cambio climático y, por supuesto, poniendo en valor el papel de las mujeres rurales, que contribuyen como nadie al desarrollo y el progreso, económico, social y cultural del medio rural.

Ese mantra de que los pueblos no tienen nada que ofrecer, que durante tiempo ha calado en el imaginario colectivo, cada vez está más diluido. La creencia contraria ya está en la agenda política. Pocos minutos antes de terminar este artículo leo con emoción que el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos contempla en su apartado octavo revertir la despoblación estableciendo una Estrategia Nacional frente al reto demográfico. Es, sin duda, una declaración de intenciones. Ojalá funcione y las estadísticas se reviertan, porque más allá de lo económico hay mucho humano en juego. Y si no, seguiremos luchando numantinamente. Por cierto, Numancia, en Soria… ¡Qué cosas!

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