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¡Rusia ha ganado la Guerra! de las fakes, los trolls y los bots a la que nadie hizo caso
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¡Rusia ha ganado la Guerra! de las fakes, los trolls y los bots a la que nadie hizo caso

José M. Sánchez Guitián autor de “El cliente sale de viaje”. “Cómo entender a los clientes del futuro”. Editorial Kolima. Trabaja en Inteligencia Artificial (AI) en Los Angeles, California

domingo 29 de diciembre de 2019, 12:09h
Quédense con este nombre IRA (Internet Resarch Agency). Porque esta “granja de trolls” propiedad Eugeny Prigozhin ha influido en la llegada al poder de un presidente norteamericano, ha separado a una isla de las decisiones políticas europeas, y entre otras muchas cosas polariza y da argumentos para que los territorios intenten desligarse políticamente de los estados y también para que las opciones extremas tengan argumentos de venta populares y creíbles. Prigozhin sabe que la desunión, la crispación y la mentira juegan a su favor; el de la estrategia política exterior rusa no oficial.

Nadie quiere reconocerlo. Reconocerlo sería admitir que estamos siendo influenciados. No, nosotros no, es a los otros. Son los otros a los que les están “comiendo el coco”. Nosotros somos muy listos para esto (perdónenme si me río).

Quédense con este nombre IRA (Internet Resarch Agency). Porque esta “granja de trolls” propiedad Eugeny Prigozhin ha influido en la llegada al poder de un presidente norteamericano, ha separado a una isla de las decisiones políticas europeas, y entre otras muchas cosas polariza y da argumentos para que los territorios intenten desligarse políticamente de los estados y también para que las opciones extremas tengan argumentos de venta populares y creíbles. Prigozhin sabe que la desunión, la crispación y la mentira juegan a su favor; el de la estrategia política exterior rusa no oficial.

El mundo entero está viviendo un momento de especial trascendencia por las implicaciones que tiene en el uso de las redes sociales la creación de un mundo de noticias falsas, que apoyan determinadas iniciativas (y las contrarias) y que se dan por verdaderas.

Miles de cuentas de Twitter, Instagram o Facebook esparcen información cada vez más extrema que cala en grupos de descontentos. Hacer de un descontento un partidario, un fanático, ese es el objetivo. Si estás enfadado no piensas.

En su primera entrevista como presidente tras ganar las elecciones de 2016, Donald Trump aseguró que debía su triunfo a las redes sociales: «Creo que las redes sociales son más poderosas que el dinero de campaña», dijo. Cuando llegó al poder, IRA tranquilamente cambió el sentido de sus mensajes para generar discordia y resentimiento entre los estadounidenses que estaban en contra. Recuerda: divide y vencerás.

Miles de cuentas de Twitter, Instagram o Facebook esparcen información cada vez más extrema que cala en grupos de descontentos. No importa el motivo. Hacer de un descontento un partidario, un fanático, ese es el objetivo. Si estás enfadado no piensas.

El mundo fake (mentira) es una realidad. Creemos lo que estamos dispuestos a creer. Y además se da la paradoja de que el que puede acusar a otro de mentir es el que realmente está mintiendo. Miles de noticias e informaciones falsas, parcialmente documentadas o sesgadas invaden nuestros dispositivos móviles cada día, lo que se ha dado en llamar «generadores de contenido», trolls.

El consumo de mensajes fácil, de titulares sin ningún tipo de análisis o reflexión, nos lleva a un mundo donde estamos abiertos a creérnoslo todo. Sobre todo aquello que afirme nuestras creencias. La función básica de las noticias falsas (fake news) es tan antigua como las relaciones humanas: se trata de una forma tecnificada del rumor.

Todos somos una fuente en el tráfico de rumores. Convertimos nuestro pequeño mundo en un proceso de tensión social interna ante la falta de datos exactos y completos sobre una cuestión, o también cuando negamos determinados datos, solemos plantear propuestas distintas. Las personas nos inclinamos más a recordar y a extender un rumor si este sirve para aliviar, justificar y explicar nuestras tensiones emocionales. Los individuos aceptamos y propagamos el rumor sin someterlo a crítica alguna, sin contrastarlo y medir su veracidad, siempre que encaje en nuestro patrón de preferencias y sentimientos, también si proporciona una explicación emocionalmente satisfactoria.

Ahí surge el primer problema, ya que en las redes sociales la presentación es la misma fuera cual fuere el origen de la información. Un artículo de The New York Times contrastado por un grupo de expertos tiene la misma importancia que un disparate inventado por un adolescente frente a su ordenador. Las informaciones inventadas en las redes sociales actúan como formadoras de opinión con dos objetivos principales: captar la atención para un beneficio espurio y ejercer influencia política.

Quizá uno de los mejores informes publicados en el último año sobre este tema es el de Alina Polyakova y Spencer P. Boyer para el think tank Brookings con el nombre: The future of political warfare: Russia, the West, and the coming age of global digital competition (El futuro de la guerra política: Rusia, Occidente y la próxima era de la competencia digital mundial) en el que sus autores repasan con detenimiento una guerra “no declarada” que es “La guerra política del Kremlin contra los países democráticos”. En el informe se señala que “los avances tecnológicos en Inteligencia Artificial (AI), automatización y aprendizaje automático, combinados con la creciente disponibilidad de Big Data, han asentado el terreno para una nueva era de guerra política sofisticada, económica y altamente impactante. A muy corto plazo, será más difícil, si no imposible, distinguir entre personalidades de audio, vídeo u on-line reales y las falsificadas. Los actores malintencionados utilizarán estas tecnologías para dirigirse a las sociedades occidentales de manera más rápida y eficiente. A medida que estados autoritarios como Rusia y China inviertan ingentes recursos en nuevas tecnologías, la competencia mundial para el próximo gran salto en la guerra política se intensificará. A medida que la batalla por el futuro se traslade al dominio digital, los responsables de la formulación de políticas se enfrentarán a amenazas cada vez más complejas contra las democracias. La ventana para montar una respuesta de la sociedad, eficaz a estas amenazas asimétricas emergentes se está cerrando rápidamente”. Estas derivadas tienen un efecto político claro, no se trata tanto de difundir información como de generar comunidad, tal y como fue originalmente la oferta de las redes sociales.

Un artículo de The New York Times contrastado por un grupo de expertos tiene la misma importancia que un disparate inventado por un adolescente frente a su ordenador

Ahora "no me interesa lo que me cuentas", "te quiero conocer para influirte", así piensan. De esta manera, lo que nosotros subimos a la red en forma de fotos u opiniones sirve para proyectar nuestra personalidad y fortalecer los lazos con quienes compartimos la misma forma de pensar. Dime qué compartes y te diré quién eres. Es por eso por lo que los usuarios tienden a compartir aquellas informaciones que apoyan su propia visión del mundo y la veracidad o la objetividad pasan a un segundo plano. Las noticias falsas intentan modificar la formación de opinión política. Nuestro entorno personal digital cobra mayor importancia y, alimentado de noticias falsas, puede escalar en una espiral que refuerza siempre nuestra propia opinión. Los medios clásicos, y por ende los criterios periodísticos pierden así su importancia y dejan de ser garantes democráticos.

La realidad es que hay una cantidad ingente de mensajes que se esparcen por/con la ayuda de los social bots con base en Rusia. Son informantes ocultos haciéndose pasar por humanos cercanos a ti. Estas informaciones están tergiversando, potenciando o mintiendo deliberadamente para cambiar una opinión o mantener una creencia, y hay miles de personas utilizando estas redes que generan contenidos tendentes a crear una realidad que se adecue a sus intereses. Ya no es que el agua esté fría, sino que está caliente, y siguen diciéndonos que está heladora pese a que vemos el vapor en la superficie. Realmente a muy pocos les interesa la realidad y sí la sensación de la realidad.

Los social bots son perfiles automatizados en las redes sociales que sin embargo aparecen como perfiles de personas con nombres y apellidos, gente real, o sea que adoptan una imitación engañosamente genuina de un usuario

Los social bots son perfiles automatizados en las redes sociales que sin embargo aparecen como perfiles de personas con nombres y apellidos, gente real, o sea que adoptan una imitación engañosamente genuina de un usuario. Su trabajo es emitir opiniones, enviar fotos y videos, cada vez más cercanas y radicales a los usuarios con los que entran en contacto, a los que van polarizando poco a poco. La medición de las consecuencias de su actividad es muy incierta pero lo que sí es cierto es que estos social bots transmiten noticias que han sido inventadas y sin ninguna base informativa; más bien buscan la crispación, la desinformación y la radicalización de las opiniones de todos nosotros. Ahora están funcionando contra los que defienden el cambio climático sembrando dudas sobre los que mueven sus hilos que “manejan” a una joven ecologista.

Nuestras nociones democráticas del sentido de la verdad, el infantilismo estratégico y la falta de política están chocado con la tecnología y su redes. No hay vuelta atrás. Haremos lo que “ellos” quieran; han ganado esta guerra. Es el momento de los populistas con una buena estrategia de mensajes cortos y sencillamente impactantes. Menospreciamos ese mundo de narrativas increíbles, falsas; pensamos que nadie se las creería y nos equivocamos.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    4632 | Da miedo pensar en como nos manipulan - 29/12/2019 @ 22:39:50 (GMT)
    Excelente información. Había oido hablar del tema, pero ahora me ha quedado claro. Da grima pensar que ahora es la tecnología la que va a elegir las democracias, y donde esté el dinero... ya se sabe
    4631 | Secuestro de las democracias - 29/12/2019 @ 16:51:45 (GMT)
    No había leído nada tan interesante. Imprescindible para que entendamos qué es lo que está pasando y las explicaciones y orígenes del imperio de la mentira. Según nos dice el autor, que parece que de esto sabe mucho, se acabaron las democracias si los gobiernos no están despiertos para inutilizar e ilegalizar estas prácticas corruptas y antidemocráticas.

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