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El azar, gran protagonista de los juegos y las compras actuales
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El azar, gran protagonista de los juegos y las compras actuales

martes 17 de diciembre de 2019, 19:47h
Lo lineal es aburrido. La rutina nos aporta estabilidad y orden, pero por norma general, buscamos evadirnos de lo previsible a través de novedades o sorpresas que de una u otra manera nos provoquen una reacción imprevista.

Los diseñadores y comerciales lo saben muy bien y están poco a poco introduciendo en todo tipo de productos y experiencias el factor sorpresa y dejando algunas de nuestras decisiones al azar. A nosotros, como consumidores, parece que nos encanta dejarnos llevar por esta incertidumbre. Si bien no todos sucumbimos a este nuevo orden en el consumo, los números demuestran que es una fórmula que reporta beneficios, desde los juguetes destinados a la infancia llegando a los juegos para adultos.

Ahora que la Navidad se acerca, es mucho más palpable. Si la lotería es una compra típica de estas fechas, con un fuerte componente de azar que hace que no podamos resistirnos a comprar más de un décimo en diferentes lugares por si uno no toca pero otro sí, cada vez se están poniendo más de moda los calendarios de adviento. En los centros comerciales los encontramos de chocolatinas, pero a poco que naveguemos por internet descubrimos que los hay de cosmética (a precios prohibitivos al igual que los productos sorpresa que encontramos dentro), de figuras “freaky” (como los que ha lanzado Funko con colecciones como la de Marvel) e incluso de productos no tan tangibles como uno especial para desarrolladores informáticos en el que cada día obtienen un código que puedan emplear en sus creaciones, o el de Mr Wonderful que ofrece un sorteo diario y otro producto más (una descarga, un descuento o cualquier otra sorpresa).

Claro que no hace falta que sea Navidad para que nos decantemos por juegos o productos con el azar como ingrediente principal. En los videojuegos, sean para videoconsolas o bien para dispositivos móviles o incluso los juegos web, cada vez introducen más orbes o huevos sorpresa con los que conseguir armas, personajes o diversas mejoras. Disponemos de alguno gratuito al día y si queremos avanzar más deprisa en el desarrollo de la historia podemos comprarlos, sea con moneda virtual o pasando por caja de verdad. Algunos de los objetos incluidos serán interesantes, otros no los querremos para nada, pero seguimos optando por esto en vez de adquirir el objeto que nos interesa realmente por un coste superior al del orbe o huevo sorpresa, porque ¿y si toca? Con los juegos de azar como las nuevas tragaperras online sucede lo mismo: podemos jugar gratis pero si decidimos jugar dinero real la inversión es mínima y podremos sacar un buen pellizco, lo que las hace más apetecibles para algunos que un fondo de pensiones (a veces de hecho tan abandonados al azar como un juego, pero sin duda no tan divertido).

Estas máquinas tragaperras se han consolidado ya como un género en sí mismas. Ya no se trata de alinear tres frutas iguales para obtener un premio, el catálogo, sobre todo online, abarca cientos de juegos temáticos, en los que alinear objetos semejantes es parte esencial de la mecánica pero no es lo único. Juegos como Narcos (en colaboración con Netflix) o Motörhead, máquina oficial del grupo, demuestran que los jugadores valoran una buena trama, banda sonora y estética, no sólo buscan el dinero sino también la diversión. Es por esto que este factor de azar a través de las tragaperras se ha introducido también como alternativa a orbes y huevos de pascua en muchos videojuegos, a modo de minijuego extra.

En cuestión de productos de consumo y objetos tangibles, los adultos también estamos cada vez más interesados en un nuevo modelo de suscripción a cajas sorpresa de diferentes tipo como alimentación gourmet, ropa, cosmética, productos de papelería o incluso productos para mascotas. Por supuesto conoceremos el valor económico aproximado y deberemos rellenar un perfil para que acierten, o al menos lo intenten, con nuestros gustos. El gancho es el mismo que en los huevos sorpresa de los juegos: la oportunidad de conseguir algún producto de precio superior al de la caja o suscripción, y algunos otros de valor inferior. La marca gana el dar salida a un stock que no había conseguido liberar en los productos “de relleno”, pero el consumidor obtiene productos premium a precios bajos también. Como ejemplo, Patasbox o Degustabox, con los que además dan a conocer nuevos productos que tal vez no nos atreveríamos a comprar por ser demasiado rompedores pero al estar incluidos en una caja sorpresa terminamos por probar.

Los niños también se han aficionado a coleccionar juguetes sorpresa, que se han convertido en los nuevos “cromos” para coleccionar o intercambiar en el recreo. Desde los Superzings, que parten de un precio de 0,70€ a las LOL Surprise, que rondan los 20€, los padres compran a ciegas un producto que saben que forma parte de una colección, pero no saben si sus hijos ya lo tienen o no. El objetivo, completar una colección en la que hay objetos convencionales, otros raros y otros ultrarraros. La emoción de abrir el sobre o huevo está servida, y el hecho de poder encontrar alguno repetido fomenta que luego se intercambien con otros niños, con lo que se convierten en productos virales que finalmente cualquier niño termina por tener para entrar en la dinámica del trueque en el recreo. Sin duda una fórmula que se va a perpetuar, ya que el consumidor disfruta y el vendedor rentabiliza.

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