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Pedro Sánchez saluda a las presidentas del Congreso, Meritxel Batet, y del Senado, Pilar Llop, en los actos del Día de la Constitución
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Pedro Sánchez saluda a las presidentas del Congreso, Meritxel Batet, y del Senado, Pilar Llop, en los actos del Día de la Constitución (Foto: Europa press)

PSOE y ERC encaran una semana clave para el futuro Gobierno de España

lunes 09 de diciembre de 2019, 12:10h

Este martes los negociadores socialistas y los republicanos se reúnen en Barcelona para seguir acercando posturas que haga posible una investidura de Pedro Sánchez. El PSOE quiere un Gobierno antes de que acabe el año pero los independentistas dicen no tener prisa, como si la cosa no fuera con ellos. El acuerdo parece estar aún lejos ya que se entremezclan numerosas cuestiones: la situación de los presos, la configuración de nuevos espacios de diálogo, decisiones judiciales, presiones de sectores económicos, la mirada desde Europa… Y todo debe cuadrar en el gran puzle de la política española.

El actual Gobierno de España encara ya su octavo mes en funciones, una anormalidad democrática que, además, se está repitiendo tras lo sucedido con el Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2015. En aquella ocasión, el entonces líder del Partido Popular estuvo al frente del Gobierno de la nación diez meses en esta situación, hasta que una abstención “técnica” del PSOE le permitió ser reelegido. Ahora, Pedro Sánchez se acerca al récord marcado por su antecesor.

Por ello, los dirigentes socialistas se afanan por tener cuanto antes los apoyos necesarios para superar una investidura y que España salga de un bloqueo político que empieza a no entender prácticamente nadie. Pero que pocos hacen algo para que se supere.

Pedro Sánchez dijo en campaña electoral que en menos de 48 horas tras cerrar las urnas y hacerse público el resultado, su formación se comprometía a enviar al resto de partidos una propuesta de desbloqueo. Es obvio que en el seno de los socialistas se barajaban varias hipótesis en función de cómo les hubiera ido en la repetición electoral. Tras saberse que lo poco que cambiaba en este nuevo paso por las urnas fue el despeñamiento de Ciudadanos y la enorme subida de la extrema derecha de Vox, el secretario general de los socialistas decidió mover ficha. Tardó unas pocas horas en cerrar un preacuerdo con Unidas Podemos y con su líder Pablo Iglesias quién se integrará en un futuro Gobierno como vicepresidente.

La suma de ambos partidos da, curiosamente, 155 diputados. Por eso hay que sumar a más partidos al acuerdo. Los socialistas negociaron ya con los partidos regionalistas, con la nueva izquierda verde de Íñigo Errejón y con el PNV. Ahora están en disposición de sumar 169 escaños, a tan solo siete de la mayoría absoluta. En este punto, el camino elegido para superar la investidura es conseguir la abstención de ERC para que el Gobierno salga adelante. Cabía la posibilidad que los 10 diputados de Ciudadanos hiciesen que el futuro Gobierno no dependiera de fuerzas independentistas, pero esa opción está casi descartada a tenor de las declaraciones de Inés Arrimadas. No obstante, aún cabe la sorpresa puesto que la líder del partido ‘naranja’ tiene pendiente una reunión con el líder socialista.

En contra, Sánchez tendría los votos del PP, Vox, Cs y Navarra Suma que llegan a 153 escaños, a los que se sumarían la CUP y JxCAT por lo que podrían llegar a los 163.

Y la balanza la desequilibraría los 13 diputados de los republicanos y los 5 de Bildu que no son necesarios pero normalmente votan en bloque con los independentistas catalanes.

Socialistas y republicanos ya han tenido dos reuniones marcadas por un comedido optimismo, pero la situación política es tan delicada que solo fueron suficientes unas declaraciones del presidente Pedro Sánchez anunciando que haría publico el acuerdo al que llegara con ERC para que estuviera a punto de torcerse todo. Las llamadas a la tranquilidad de José Luis Ábalos y algunas conversaciones telefónicas hicieron que todo volviera a su cauce normal.

El quid de la cuestión en la negociación está en que los republicanos quieren abrir la posibilidad de que se pueda hablar de todo, incluso de la autodeterminación, aunque se a largo plazo. Los socialistas, por su parte, no se cierran al dialogo pero siempre dentro de la legalidad vigente y de la Constitución. En el seno de las filas socialistas entienden que la próxima Legislatura debe ser la que encauce el problema catalán, pero sostienen que la solución definitiva será a mucho más largo plazo. La vicepresidenta en funciones Carmen Calvo ya habló de que su partido podría llegar a plantear un nuevo encaje territorial de Cataluña a través de la reforma del Titulo VIII de la Constitución, pero siempre hablando con todas las regiones españolas. En el PSOE no quieren saber nada de hablar de la autodeterminación.

Por eso, el acuerdo parece aún distante. Este domingo, la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, que forma parte del equipo negociador, afirmaba en una entrevista que “lo importante no es un acuerdo rápido, sino que sea firme y con compromisos claros”. Esa frase resume el objetivo que se plantean los independentistas. Saben que tienen una oportunidad de oro y la quieren aprovechar al máximo. Desde las filas republicanas son conscientes que el problema catalán no se resolverá en unos meses pero quieren poner las bases sólidas para poder llevar sus reclamaciones por otras vías más efectivas tras comprobar que la vía unilateral solo ha conseguido que sus líderes acaben en prisión. La clave estará en el término medio. Si sus exigencias son demasiado ambiciosas no conseguirán nada y el bloqueo podría llevar al país a un nuevo escenario electoral. Si se quedan cortos, tienen tras de sí el peligro de quedar como los “botifler” (traidores) del independentismo, lo que lastraría sus opciones electorales ante unas cercanas elecciones catalanes donde JxCAT es su enemigo a batir, a pesar de que ambas formaciones conforman el bloque independentista.

En el horizonte cercano hay fechas clave para ERC. El día 19 de este mes, el Tribunal Europeo de Justicia de la Unión Europea debe pronunciarse sobre el recurso sobre la inmunidad del líder de los republicanos, Oriol Junqueras. Nadie espera que la justicia europea excarcele al político, ya con sentencia firme, pero todos están expectantes y la posibilidad de un nuevo revés a la justicia española es una realidad.

Además, el 21 de diciembre se celebra el congreso nacional del partido republicano en el que los líderes de la formación rinden cuentas de su gestión ante su militancia. Precisamente, las bases independentistas votaron hace unas semanas que solo darían luz verde a un gobierno progresista en Madrid si se ponía en marcha una mesa de diálogo entre el Gobierno central y el de la Generalitat. Por eso, este martes el equipo negociador catalán querría tener ya en la mano acuerdos firmes que exponer ante los suyos.

Otra variable de la negociación está en los presos independentistas. En los próximos días, la Generalitat tiene que establecer la clasificación penitenciaria de los condenados en el juicio del ‘procès’ que ya cumplen condena firme en las cárceles catalanas. Desde la derecha española se denuncia que el tratamiento a estos presos será diferente al de los demás y consideran que la consejera de Justicia, Ester Capella, de ERC, dispondrá de un trato de favor con sus compañeros. Y, dependiendo de la decisión que se tomé, finalmente serán los tribunales los que deciden lo que ocurre.

En la sentencia del Supremo, no se recogía la petición de la Fiscalía de prohibir el tercer grado a los condenados hasta que no cumplieran la mitad de su condena. Por eso, nada impide a que se les aplique ese régimen y que disfruten en pocos meses de una situación de semilibertad que haría que solo fueran a prisión de lunes a jueves a dormir. El peligro de esa decisión es que la Fiscalía la podría recurrir (es casi seguro que lo haría) y la decisión final estaría en manos del tribunal sentenciador, es decir, en manos del juez Manuel Marchena.

Lo más probable es que se les califique en el segundo grado, el ordinario, lo que acallaría las voces que denuncian el supuesto trato de favor. Esto no cierra la puerta de disfrutar de permisos y de salir de la cárcel en breve. De hecho, el Reglamento Penitenciario contempla la posibilidad de los presos de salir si éstos disponen de un trabajo fuera del centro. Precisamente, uno de los presos más famosos de España, Iñaki Urdangarin, disfruta de ese régimen desde hace varias semanas.

En ERC no quieren que tantas horas de negociación se cierren como un nuevo “pacto del Majestic” que solo incluya más competencias para las instituciones catalanas y más recursos por parte del Estado. Eso sería un fracaso para los independentistas. Por eso, insisten en que quieren certezas y bases sólidas a la creación de una mesa de diálogo que se alargue a lo largo de la Legislatura y que se vayan poniendo encima de la mesa las distintas peticiones históricas del independentismo catalán.

Lo cierto es que los republicanos de Oriol Junqueras y Gabriel Rufián están en una situación delicada. Sus socios de JxCAT, liderados por Puigdemont desde Bruselas, aprietan para intentar hacer descarrilar la negociación entre ERC y el PSOE. Este martes, el ex presidente catalán ha llamado a filas a los diputados y senadores de su formación para establecer la estrategia a seguir. No se descarta incluso que el actual president, Quim Torra, anuncie un adelanto electoral que dificulte el acuerdo para que Pedro Sánchez sea finalmente elegido presidente en Madrid.

Por su parte, JxCAT tiene también sus propias contradicciones y sus peleas internas, En una reciente entrevista desde Lledoners, el líder de la Crida y ex diputado de JxCAT, Jordi Sánchez abogaba por hacer un borrón y cuenta nueva para integrar a la propia CRIDA, al PdeCAT y a JxCAT en un nuevo espacio político. El objetivo último es agrupar a todos (exconvergentes, independentistas y los que se han ido sumando en el camino) en una sola marca que de establezca como un partido tradicional, con un único líder, con sus corrientes, pero con una sola voz.

El problema les viene en que esas corrientes tan diferentes unas de otras podrían cristalizar en escisiones que conformen otras vías. Una de ellas podría ser El País de demà, ahora un think tank formado por empresarios, académicos y políticos procedentes de la antigua Convergencia y del PSC. Éstos rechazan la vía unilateral y proponen un camino distinto que apuesta por el diálogo para la resolución del problema catalán.

Este martes, la reunión de ERC y el PSOE y el PSC es un nuevo hito en el camino. Muchos están ya es la determinación de dar pasitos, aunque sean cortos, porque España no puede estar más tiempo atrapado en el permanente bloqueo político. El gran puzle en el que se entrecruzan múltiples intereses tendrá que cuadrar algún día. Y, por último, no hay que olvidar que España lleva desde mucho tiempo con un Presupuesto General del Estado prorrogado y desde Europa nos miran con atención para que demos respuesta a nuestros propios problemas.

Mientras tanto, el Rey ya ha citado a los portavoces políticos de los distintos grupos parlamentarios para poner en marcha el procedimiento de la investidura. Pasarán por Zarzuela 19 líderes políticos, representantes del Congreso de los Diputados más fragmentado de la historia. En total, en la cámara baja hay 22 formaciones distintas, cada una con sus intereses. Y el PSOE debe ser el encargado de liderar a todos y dar respuesta a todas las peticiones. En muchas ocasiones este trabajo supone la cuadratura del círculo.

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