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El denigrante trato a la víctima de Violencia de Género
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El denigrante trato a la víctima de Violencia de Género

domingo 24 de noviembre de 2019, 01:09h
Naciones Unidas conmemora todos los 25 de noviembre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, para visibilizar que las mujeres somos discriminadas y maltratadas por el hecho de serlo en sociedades machistas y patriarcales donde solo cuentan los hombres. La violencia de género es un problema mundial grave, sin olvidar los feminicidios cada diez minutos un hombre mata a una mujer que es o fue su pareja, según la ONU, pero en la mayoría de los países las agresiones se silencian o intentan arreglarse en privado, todavía en algunos el violador no es juzgado si se casa con la victima o es su marido, el acoso sexual o por motivos de sexo y la violencia ejercida mediante la prostitución y matrimonios forzosos está al orden del día en casi todos.

Desde la Conferencia de Beijing esta violencia específica hacia la mujer se denomina violencia de género, pero en España el discurso de los grupos de ultraderecha se ha abierto camino negando su existencia, tachando esta lacra de invención política, reabriendo un debate publico ya superado, que todas las violencias son iguales, en una negación de la presencia del machismo, y confundiendo la violencia domestica o intrafamiliar (a cualquier integrante de la familia, tipificada ya como delito en el Código Penal, Art. 173 ) con la violencia de genero dirigida hacia las mujeres. En un día tan señalado en la agenda como el 25 de noviembre deciden bloquear las Declaraciones institucionales de reconocimiento a las victimas en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, incurriendo en el mayor acto de denigración y ninguneo a la victimas y sus familiares, que a su vez implica a la sociedad española ante la mirada internacional.

Y es que tras el gesto de revanchismo contra el “feminismo supremacista” y la “ideología de género” se esconde el oportunismo electoralista de la extrema derecha, que encuentra su filón en el descontento e indignación de unos varones que ven cuestionados sus injustificados privilegios de siglos en detrimento de los derechos de las mujeres, el patriarcado. Con apodos como hembristas y feminizis despachan a toda mujer que decide organizarse para defender la sociedad del artículo 14 de la Constitución española, mientras añoran el modo de vida de la dictadura franquista, la película en blanco y negro, donde cualquier tiempo pasado les vino mejor con sirvientas, madres y putas a su servicio.

De esta resistencia a la libertad de las mujeres ya nos avisó Susan Faludi en su obra “ Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna”, y comprobamos que el pilar del programa político ultraderechista, no es mucho más que el manifiesto de Belvis del Jarama “contra la desigualdad para luchar contra la discriminación masculina”, éste que debe firmar todo ciudadano (y ciudadana si por allí pasaba) porque vulnera los derechos fundamentales de una parte de la población (los hombres, en realidad sus privilegios de ancestro), marcando de nuevo la clásica línea divisoria entre mujeres y hombres para la guerra de sexos. Objetivo prioritario, por tanto es, la derogación de toda norma de discriminación positiva, la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (LIVG), la Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, y establecer con urgencia la custodia compartida preferente. Lectura sencilla, un campaña electoral dirigida al grueso de ex-maridos o ex-novios cabreados que representan los anhelos recurrentes del patriarcado, controlar los/as hijos/as de las mujeres sin coste alguno en caso de separación o divorcio.

Pero todo no queda ahí, acusan al Estado (por el Pacto de Estado contra la violencia de genero) de derivar fondos públicos a políticas de género, que según éstos constituyen un incentivo más a la denuncia instrumental por sus prestaciones destinadas a las mujeres maltratadas, así como a lobbies feministas que “criminalizan la masculinidad y persiguen las relaciones entre hombres y mujeres”, “corrompen la lengua por motivos ideológicos y enrarecen las relaciones heterosexuales con una inaceptable intromisión judicial en la vida privada”, “promueven la intromisión en los centros educativos de una ideología que criminaliza al varón”, y para legitimarse utilizan de escudo a la propia mujer, que aseguran perjudicada por la LIVG al discriminar a los hombres: madres, hermanas, hijas, abuelas y parejas. Otro insulto a las mujeres victimas, detenidas y violadas, solo por ser esposas o novias de hombres (delito de consorte) con ideas contrarias a las del régimen (las víctimas ‘olvidadas’ de Franco).

Pero vamos a centrarnos en la típica estrategia machirula del divide a las mujeres y vencerás, porque no nos engañemos, estos grupos cuentan en sus filas con cooperadoras necesarias del patriarcado, que se oponen también a la LIVG porque: "atenta contra el principio de presunción de inocencia al criminalizar a nuestros hijos, hermanos, abuelos y amigos, por razón de su sexo". De esto ya nos avisó Camille Lacoste-Dujardin, en su obra “Las madres contra las mujeres: patriarcado y maternidad en el mundo árabe”, que como se puede comprobar, ídem en Occidente. Mientras tanto, algún varón ultraderechista argumenta que el hombre es más violento con el propio hombre que con “cualquier otro colectivo”, se matan más entre ellos. ¿Estamos ante la cultura de la muerte?, y contradictoriamente exhiben pancarta con la consigna: “la violencia no tiene género”. Lo cierto es que las cifras confirman que los hombres son los que más asesinan, pero justifican los asesinatos de las mujeres a sus manos, porque algunos están borrachos o esquizofrénicos, en todo caso no se persigue de oficio las denuncias falsas, cuando el CGPJ asegura que son solo el 0,01%, que las sentencias absolutorias no son denuncias falsas sino improbadas, y que en 2018 el 70,45% de sentencias fueron condenatorias.

Les queda solo como poder justificar la oleada de violencia sexual, las manadas que persiguen siempre a la misma presa: las mujeres. Ahí tienen la manada de Manresa (Barcelona, 2016 ), la manada de la Marina Alta (Alicante, 2018) la manada de Alicante (Callosa, 2019), y la manada de Sabadell (2019). Desde el origen de los tiempos el ritual de la violación grupal es una modalidad dentro de los delitos sexuales, muestra sobresaliente de la misoginia y el desprecio del hombre hacia mujer, ahora unida a la práctica del sexting o cibercoso.

En serio, que tanto la LIVG como la Ley de interrupción voluntaria de embarazo, son normas Orgánicas porque cuentan con la mayoría absoluta de la Cámara, y no las va a derogar un lobby contravenido en solitario. El TC ya se pronunció desestimando los argumentos de posible discriminación al hombre, validando el trato jurídico diferenciado de la violencia contra las mujeres por la existencia de un agravante de género, fundamentado en la pretensión de la subordinación de la mujer. Por tanto, es absurdo a estas alturas, intentar confundir a una opinión publica que ya reconoce la violencia de genero como el exponente extremo de la desigualdad estructural y discriminación que sobrellevan las mujeres desde siglos (pendiente desarrollo del articulo 14 de la CE), y entiende que cuando una mujer mata a su pareja o ex-pareja masculina se está ante un acto de violencia diferente, en la mayoría de casos, en defensa o respuesta a años de violencia hacia la mujer legitimada por casi todas las sociedades y culturas. Y por supuesto, nada que ver con la violencia intrafamiliar o domestica, delito de malos tratos a cualquier familiar, que como su nombre indica, encuentra su resolución en el desarrollo de articulo 39 de la CE, de protección de la familia, la infancia y los hijos.

Ante este ataque frontal al feminismo, se hace necesaria más que nunca una alianza y compromiso de las autoridades y organismos responsables, que actúen de forma decidida en España con una política feminista transversal en todos los servicios públicos, sociales, educativos y sanitarios, mediante la implementación de medidas conforme a los convenios internacionales contra todo tipo de violencia machista, y la intervención en la Justicia patriarcal que víctimiza a las mujeres en situación de maltrato, mediante la reforma del Sistema Judicial, la creación de nuevos juzgados de Violencia de Género y juzgados especializados en todas las instancias, con protocolos obligatorios y uniformes.


Elena de León Criado Politóloga y escritora.
Presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres de la Comunidad de Madrid (FAMCM)

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