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MI VOTO ES SI AL GOBIERNO DE COALICIÓN CON UP EN MINORIA

Los militantes socialistas votan más en clave de frenar a la ultraderecha que de gobierno de coalición
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(Foto: LHD)

Los militantes socialistas votan más en clave de frenar a la ultraderecha que de gobierno de coalición

sábado 23 de noviembre de 2019, 11:28h

Soy un trabajador medio, un sindicalista que lucha por los derechos laborales y un socialista que lucha por la igualdad de oportunidades y una sociedad más justa. Y hoy voto como militante de base. Y voto si. Voto si a un gobierno de coalición. Voto si, no porque me gusten los modos y exigencias de la izquierda minoritaria con la que hemos pactado, sino por pragmatismo, por sentido de Estado y porque está claro que sólo un gobierno socialista, es capaz de frenar a la ultraderecha envalentonada ahora en España como desde hace unos años lo lleva estando en Europa. La diferencia es que, mientras en Europa los partidos liberales y conservadores le hacen un cordón sanitario a la extrema derecha aquí en España, PP y Cs se asocian con ella y le hacen partícipe de los gobiernos regionales. Aquí expongo algunas claves de la escalada hacia la regresión y el fascismo, así como las razones que me llevan a votar si al pacto.

A medida que más hablo con la gente de la calle, sencilla y corriente, me pregunto qué es lo que está pasando en España, al igual que lo que ya ha pasado en Europa, para que tantos ciudadanos apoyen mediante su voto las tesis de partidos de ultraderecha. Qué es lo que está pasando para que los obreros y las clases más humildes voten a partidos de la ultraderecha más radical en toda Europa y en España.Para que trabajadores mileuristas, obreros, autónomos y pequeños empresarios se crean las soflamas populistas de líderes como Santiago Abascal que de lejos huelen a fascismo, intolerancia y odio a las mujeres. O mejor dicho, odio a que las mujeres sean libres e independientes y ocupen su lugar igualitario en la sociedad sin ser más ni menos que los hombres. No me explico cómo es posible que tantas mujeres -aunque no tantas como hombres todo hay que decirlo, creo que son mucho más inteligentes que nosotros- abracen la ideología negacionista de la violencia machista de Vox.

Aunque es bastante complicado opinar sobre lo que está pasando en muy pocas líneas, intentaré hacerlo según, como siempre, la humilde opinión de un trabajador sindicalista y socialista. La cosa viene de lejos. Los treinta gloriosos y el Keynesianismo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los setenta del siglo pasado la política económica y social en los países industriales se caracterizó por:

-Un nuevo papel del Estado que interviene en la economía:

Este periodo fue testigo del nacimiento a nivel práctico de la socialdemocracia y la creación de lo que hoy entendemos como Estado de Bienestar. Las ideas de Keynes favorecieron el nacimiento tanto en Europa como en Estados Unidos de la famosa clase media.

-Auge de la negociación colectiva: a través de diversos acuerdos, se otorga mayor importancia a los sindicatos, lo que supuso una mejora sustancial de los derechos laborales.

-Política fiscal: Periodo de aplicación de los impuestos progresivos y mayores tasas impositivas a las rentas más altas

Sería muy largo de explicar todas las políticas y medidas económicas aplicadas en este periodo pero el resultado fue que las clases más humildes de la sociedad consiguieron acceder al consumo y a las ayudas sociales (Papá -Estado) haciendo que la mayoría de la población tuviera sus necesidades básicas cubiertas y pudiera aprovechar las oportunidades de subir en el escalafón de las clases sociales. (Ascensor social)

Ahora veamos qué sucede a partir de 1973.

La llegada del Neoliberalismo:

-Esto llevó aparejada un cambio absoluto de tendencia en el pensamiento social y económico precedente. Se demonizó y atacó la intervención del Estado en la economía; se eliminaron los controles y regulaciones en los mercados financieros; se destruyó la fuerza sindical; la política fiscal se reorientó para favorecer a las rentas altas; se produjo la apertura total de los mercados y el libre movimiento de capitales, etc.

En España, el motor de cambio que hizo posible la creación de un embrión de Estado de Bienestar después de 40 años de una dictadura, y el desarrollo, por primera vez en nuestra historia reciente, de un clase media compuesta mayoritariamente por trabajadores “por cuenta ajena, autónomos y pequeños empresarios”, fue, en gran gracias a las medidas fiscales y económicas de los gobiernos socialistas. El PSOE siempre ha sido un partido con vocación transformadora, con muchas luces y algunas sombras siempre hemos intentado mejorar nuestra sociedad. Y lo hemos hecho con pragmatismo, sentido común, responsabilidad y con sentido de Estado. Esto último de lo que adolecen los tres cuatro representantes de los otros partidos mayoritarios, tras el Psoe, que llevan tantos meses bloqueando la conformación de un gobierno cuando ellos han perdido, hasta en cuatro diferentes ámbitos y ocasiones, las elecciones.

Actualmente vivimos bajo la influencia de una doctrina socio-económica que hace pensar en muchas ocasiones que no existen otras opciones, que nunca se aplicaron otras formas de entender la economía. Hemos vivido a lo largo de los últimos treinta años, un desplazamiento hacia la derecha del pensamiento político y económico, no tanto porque los partidos conservadores sean más de derechas (que en algunos casos también), sino porque la socialdemocracia occidental que ayudó a crear el Estado de Bienestar o a aplicar los impuestos progresivos, se ha dejado influenciar, en mayor o menor medida, por la ideología neoliberal (con contadas excepciones).

En resumen, la clase media ha perdido su importancia de cohesionar la sociedad, se está creando una nueva clase social: La antigua clase media pasa a ser la clase de los trabajadores pobres. Esta pérdida de calidad de vida crea desafección e ira. Y a este tipo de ciudadanos empobrecidos es a quienes se dirigen con sus proclamas populistas los partidos nacionalistas radicales, da lo mismo que se definan de derechas o de izquierdas, en el fondo defienden las mismas ideas. Las clases sociales más afectadas por las políticas económicas neoliberales son los que están haciendo crecer a los partidos de la ultraderecha.

Pero lo más triste es que las nuevas generaciones han abrazado los nuevos postulados socio políticos. Tenemos una parte de la juventud mucho más individualista y materialista que en anteriores generaciones. Luchan mucho más por su interés particular que por el bien común. Y eso lo han reflejado con todo descaro los líderes jóvenes -de esta nueva generación- de las tres fuerzas políticas más grandes tras el Psoe. Dos de ellos incluidos por las políticas liberales y conservadoras que asumen, y el tercero por contagio generacional.

Recordemos quien ha puesto encima del tablero político aquello de “no voy a dar mis votos gratis”, obviando, por primera vez en la historia de la democracia que los votos no son personalistas, son un préstamo que el ciudadano hace a cambio de medidas y prestaciones sociales que le incrementen sus derechos y su calidad de vida, y no tal o cual puesto político del mencionado político. Ojalá esta idea vuelva a sus orígenes para que, en el futuro, la creación de nuevos gobiernos no se convierta, como ha sido esta vez, en un mercadeo de votos.

La realidad se hace presente por muy dura que parezca. El neoliberalismo austericida ha ganado la partida generando un sentimiento de desafección hacia la sociedad que hemos creado en el siglo XXI. Ahora nos tiramos de los pelos cuando vemos los disturbios en Francia, en Cataluña, en Chile, en Bolivia o el auge de los partidos de ultra derecha en España y en Europa.

En mi humilde opinión necesitamos menos Milton Friedman y más John Maynard Keynes. Necesitamos, otra vez, al partido socialista, que haciendo gala, de nuevo, de nuestro sentido de la responsabilidad y de nuestro pragmatismo, volvemos a ser la única opción de liderar, como siempre, un gobierno socialdemócrata en España. Esta vez lo haremos con otros, no nos queda otra opción si queremos formar gobierno y de paso levantar un cordón sanitario frente a la ultraderecha franquista y populista que nos amenaza.

Hoy es el comienzo, los militantes socialistas volveremos a votar. Volveremos a apoyar las decisiones de nuestro partido y de su cúpula dirigente que actualmente está tan conectada con las bases, como en los inicios de la democracia, allá por los años ochenta. Yo ya lo he hecho. Después de valorar todas las consecuencias de mi decisión. He votado SI a un gobierno de coalición con UP. Nuestro pragmatismo y Sentido de Estado nos lleva a hacer de la necesidad virtud.

Algunos tertulianos a sueldo neoliberal afirman que al final los militantes socialistas siempre votamos lo que quieren nuestros dirigentes. Esa y otras maldades malintencionadas con el fin de ningunear nuestro actual empoderamiento. Bueno, no voy a perder demasiado tiempo en desmontar otra vez, esas mentiras, si eso fuera cierto Pedro Sánchez no sería mi secretario general y el Presidente en funciones de todos los españoles, sin más…Debe ser que elegimos bien a quien queremos que nos represente.

En fin, por nosotros que no sea, los militantes, estoy seguro, votaremos SI de forma masiva a un gobierno de coalición. Nuestros líderes ya trabajan incansablemente para llegar a acuerdos con el resto de formaciones que no quieren un gobierno con ministros de la ultraderecha.

Tenemos solo una oportunidad, aprovechémosla

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