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Pedro Sánchez en campaña permanente gracias al bloqueo permanente
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Pedro Sánchez en campaña permanente gracias al bloqueo permanente (Foto: LHD)

Que no nos roben las elecciones. Ahora Sí ¡a votar todos!

viernes 01 de noviembre de 2019, 12:17h

Ahora, Sí. Estas no son dos simples palabras que se utilizan como lema de campaña, es que tiene que ser ahora, de verdad, el #10N es nuestra enésima oportunidad, Sí, para que por fin consigamos vencer a los partidos de derechas, con sus juegos sucios de campañas pagadas para que nos abstengamos y con sus tontos útiles de la falsa pureza de la izquierda. La pinza anguitiana se reditó e Iglesias quiere entrar cual Caballo de Troya, si o si, en este gobierno para después dividirlo y ponerse al otro lado de la Ley en la cuestión catalana. Para Iglesias es su salvación o la muerte de su ego. No es el interés de España y los españoles. El partido socialista no necesita chantajes, sabe asociarse en positivo para construir y llevar a la práctica buenas políticas sociales y de progreso para todos los españoles, -como así lo ha demostrado con sus más que generosas ofertas- no para repartir sillones a gente inexperta y amenazadora.

Como trabajador y fiel socialdemócrata de toda la vida, sabéis que para bien o para mal, digo lo que pienso. Sin filtros. Eso no me ha servido precisamente para hacer demasiados amigos, vivimos en el reino de lo políticamente correcto, en el universo de decir lo que la gente quiere oír, del susurro a los caballos errejonista para que se tranquilicen. Pues qué queréis que os diga, una cosa es ser educado y respetuoso con los demás y otra es no presentar lo que uno cree la verdad, desnuda, ante los ojos de nuestro prójimo.

Y mi verdad, lo que veo como cruda realidad, es que estamos en una guerra por conseguir llegar al gobierno de España y utilizar, democráticamente -bueno eso en algunas formaciones políticas sería mucho decir- todos los resortes del Estado para poder modelar nuestra sociedad, nuestro modelo de convivencia en función de una ideología determinada. Unos estamos a la izquierda, con la lucha contra las desigualdades y la implantación de la justicia social y la redistribución justa de la riqueza, el amparo a los vulnerables, mujeres, inmigrantes, LGTBI, etc. Y otros están por hacer aún más profunda la brecha de la desigualdad, el abismo entre ricos, cada vez más ricos, y clase media camino de la pobreza. Es eso y nada más. Y la abstención favorece lo segundo.

Aunque los dos partidos de reciente aparición, que vinieron a regenerar la democracia, han intentado, insistentemente, en negar esta realidad y agarrarse a lo suyo para obtener sillones y puestos de poder, sin ganar elecciones. Al contrario, perdiendo votos año tras año, cuando la gente se da cuenta de lo poco que les interesa España y los españoles.

Es la lucha eterna entre la derecha y la izquierda. Entre las clases privilegiadas y elitistas que aunque minoritarias en número, detentan el poder económico-financiero, y entre otras muchas cosas, utilizan los grandes medios de comunicación en su beneficio, y, entre el pueblo llano, que aunque mayoritario, lo formamos la gran mayoría de ciudadanos de a pie, muchos de ellos fácilmente manipulable, porque que alguien me diga ¿qué sentido tiene que un trabajador que se mata por un salario de miseria vote a un partido que, si o si, si viene mal dadas, siempre se lo va a recortar?. Pero así son las cosas, los grandes medios manipulan bien y venden mentiras descaradamente.

Es de sentido común pensar que no todos podemos acceder a esa parte minoritaria de la sociedad acaparadora de la mayoría de la riqueza que se genera en una nación. Todos no podemos ser ricos, las elites -si no tienen un freno gubernamental de políticas socialdemócratas que protejan y amplien de forma solidaria el poder poder adquisitivo de las clases medias- necesitan explotar al resto de la sociedad para mantener e incrementar su estatus socio-económico. Podemos complicar las cosas todo lo que queráis, pero es bien simple. La derecha busca mantener los privilegios de una minoría de ciudadanos y la izquierda busca que la mayoría de los ciudadanos tengan una vida digna y que vaya mejorando en el futuro.

Que no se me interprete mal, salvo algunas ideologías de izquierda radical y utópicas (anticapitalistas, comunistas, anarquistas, independentistas anti sistema etc) ningún partido político serio podría defender un cambio en el modelo de sociedad en el siglo XXI. Nuestro modelo de sociedad actual ha creado injusticias y desequilibrios que estamos obligados a solucionar, otra vez es la izquierda , la pragmática, la que busca resolver esos problemas, pero en la historia de la sociedad nunca tantas personas hemos tenido una vida digna como en las democracias occidentales en el siglo XX y XXI, y especialmente en los sociedades del centro y norte de Europa donde se implementaron las políticas socialdemócratas que ampliaron el bienestar social y la calidad de vida y poder adquisitivo a la práctica totalidad de la clase trabajadora.

Resumiendo, en una democracia parlamentaria, las derechas necesitan que los ciudadanos de a pie nos olvidemos de los verdaderos problemas sociales, el futuro de nuestros hijos y de nuestros mayores, el paro, las desigualdades sociales, la violencia de género, la sanidad y educación públicas, el cambio climático, los derechos y protecciones laborales etc y nos preocupemos de temas más viscerales, -en los que no nos va nuestro bienestar social- (los toros, la caza, las misas etc). Pero seamos serios, sus esfuerzos van en la línea y la clara intencionalidad para que nos olvidemos de los verdaderos problemas que acucian nuestra dignidad y supervivencia cotidiana. Hacen lo posible para que votemos motivados por temas menos racionales como lo son el patrioterismo, la religión, el miedo a los diferentes etc.

Y hasta diría que en los últimos cuatro o cinco años la están consiguiendo a tenor del avance retrógrado, valga la expresión, de las fuerzas de la extrema derecha en Europa, donde los partidos constitucionalistas, tipo PP y CS, les bloquean y hacen un cordón sanitario para excluirlos de los gobiernos, mientras que aquí, tanto Casado como Rivera se han echado en sus brazos y les han metido en las instituciones. Lo pagaremos caro, con una involución gigantesca en derechos que creímos conseguidos y consolidados.

Aunque desde 2015 hay un movilización ciudadana para conseguir un gobierno progresista, hemos pasado por una gran crisis, por casi siete años de un gobierno del PP liderado por Rajoy, al lado de Casado parecía incluso un activista de izquierdas, que ha recortado derechos y libertades sin ningún miramiento con tal de contentar a las élites económicas, y sin embargo han conseguido bloquear este anhelo de la mayoría del pueblo español. Ni si quiera, el PSOE, habiendo conseguido ganar los últimos cuatro procesos electorales, se le ha impedido formar un gobierno de izquierdas, entre otras cosas porque ahí está, de nuevo la pinza anguitiana”, en este caso ni siquiera es programa, programa,programa, sino sillones, sillones, sillones (con nombre y apellidos propios: Iglesias y Montero).

La realidad es que las derechas han perdido las elecciones -por cuarta vez- pero les han dejado como falsos “vencedores” en las ultimas batallas políticas, gracias a la invaluable ayuda de Pablo e Irene y el pequeño coro de detentores de la pureza de la verdadera izquierda, que como dice con pena Gaspar Llamazares, básicamente consiste en impedir que la izquierda aunque gane elecciones -si no son ellos los que se sienten en el Ejecutivo- ni pueda gobernar ”. Y les importa muy poco paralizar inversiones, conculcar derechos a la clase trabajadora, hacer perder dinero, imagen y ritmo laboral a los españoles…Para ellos todo esto no son sino daños colaterales para conseguir su kilo y medio de ministerio”, como dicen algunos buenos compañeros de columna en este medio. Los hechos son, que gracias al bloqueo al partido socialista, se ha conseguido dar más tiempo para que la derecha española, más franquista que nunca, se reagrupe, retome fuerzas para esta batalla del #10N, que será la definitiva para los próximos años.

Utilizando, como es habitual en ellos, la guerra sucia y la financiación espúrea, fuera de radar, de las normas establecidas para una campaña electoral. Ojo a la exquisita JEC que ve agravio en las entrevistas de Sánchez en Moncloa, pero no en las de Rajoy, Aznar, Zapatero o González y que hace la vista gorda a la “campaña sucia, pagada con dinero del PP” para incitar a la abstención. El PP está desesperadamente intentando desmovilizar a los ciudadanos progresistas, saben que somos más y por eso necesitan que no vayamos a votar. En Andalucía, ahora se ha sabido que el PP, con una campaña pagada de 40.000 euros conseguido que los votantes andaluces se abstuvieran de votar a Susana Díez para hacer posible que, aunque ella ganara las elecciones, el tri-fachito consiguió cifras para formar Gobierno.

Ojo. Quieren repetir la jugada a territorio nacional. Y han puesto en marcha una jugosa campaña de desmovilización.

El próximo 10 de noviembre todos los ciudadanos que buscamos el bien común, a los que no solo nos preocupa nuestro interés particular y que queremos una sociedad más justa, tenemos que ir a votar en, masa.

Las derechas tienen más medios, tienen un ejército muy disciplinado y adiestrado, disponen de la ayuda de los medios de comunicación y se aprovechan de los tontos útiles ególatras que se esconden en la “falsa pureza de la izquierda” a los que no les importa que gobierne la derecha sino consiguen ellos mismos ser ministros.

Pero nosotros, los progresistas pragmáticos y solidarios, tenemos mejores armas: Somos muchos más, pensamos y meditamos nuestros actos, tenemos el corazón a la izquierda y buscamos el bien común.

Es imposible que al final no ganemos esta contienda justa y solidaria.

Nos vemos el #10N, yo votaré al único partido que puede derrotar a las derechas, votaré PSOE.

La izquierda ganará.

#AhoraSí.

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