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Reunión con el PSOE: los de Garzón aceptarían apoyar el programa sin ministerios pero Iglesias insiste en los sillones
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Reunión con el PSOE: los de Garzón aceptarían apoyar el programa sin ministerios pero Iglesias insiste en los sillones

jueves 05 de septiembre de 2019, 13:49h

El grupo de negociación de Unidas Podemos se reúne este jueves a las 16:30 con el equipo socialista en el Congreso de los Diputados. En esta ocasión, serán seis los representantes de los ‘morados’ ya que se han incorporado IU y las confluencias. A simple vista llegan sin fisuras, pero mientras que Podemos sigue apostando por una coalición, desde la formación de Alberto Garzón contemplan dar el apoyo a Pedro Sánchez en la investidura y después pasar a la oposición. El PSOE acude con su amplio programa de 370 medidas y ofrece puestos relevantes, exceptuando ministerios. Los socialistas no quieren votos ‘gratis’ y buscan estabilidad para los próximos cuatro años. Además Sánchez ha dicho que en una negociación se debe llegar a posiciones intermedias y que no deben haber ni vencedores ni ganadores. Sencillamente dos partes que se han puesto de acuerdo.

Los equipos negociadores de PSOE y Unidas Podemos inician una nueva ronda de contactos que podría convertirse en una definitiva negociación que acabe, por fin, por desbloquear la situación política. Sin embargo, tampoco se puede descartar que se trate de una simple reunión de cortesía que sirva para centrarse en las diferencias entre ambas formaciones en lugar de las coincidencias programáticas y se active ya la maquinaria para repetir las elecciones. Esta posibilidad es la que todos quieren evitar, lo que no se sabe es si será posible.

Básicamente las posturas están así: por un lado está Podemos, que siempre ha antepuesto el tener una vicepresidencia, si o si, y varios ministerios. La vicepresidencia debe ser, si o si, primero para Pablo Iglesias, después cedió y se la pasó a Irene Montero. Efectivamente cambió el nombre, y pasó de querer cinco ministerios, los más importantes del Gobierno, a pedir solo cuatro. Se le ofrecieron una vicepresidencia y tres ministerios y lo calificó de florero. El PSOE dijo que ahí concluía la oferta y que ello había demostrado que no están preparados para entar en un Gobierno ya que no adoptan una actitud de intregración sino de montar un motin, o otro gobierno dentro del Gobierno. Entonces Sánchez ha hecho otra oferta, cargos de poder institucional y apoyo programático social, elaborado con más de 350 organizaciones sociales. Pero no conceder sillones en el Consejo de MInistros.

El partido de Pablo Iglesias ha conformado un equipo más amplio al que tuvo en las negociaciones del mes de julio ya que ha integrado a miembros de IU y de las confluencias. Pablo Echenique volverá a encabezar la comitiva ‘morada’ y estará acompañado de Ione Belarra. Pero se suman a las reuniones Enrique Santiago, de IU; Jaume Asens, de En Comú Podem; Yolanda Díaz, de Galicia en Común; y Juantxo López de Ugalde, de Equo.

La tarde de este miércoles, estas seis personas se reunieron para preparar el encuentro con los socialistas y para analizar al detalle la propuesta de programa socialista de la que el propio Pablo Iglesias afirmó hace unos días que “suena bien”. En el punto programático no hay prácticamente nada que pudiera causar problemas en la negociación.

El ‘quid’ de la cuestión está en la estructura del futuro Gobierno. Desde Podemos siguen instalados en la necesidad de conformar un Ejecutivo de Coalición, sin haber movido ni un milímetro de su posición inicial, en la que ambas formaciones tengan su cuota de poder correspondiente. El partido de Iglesias quiere ministerios y quiere estar presente en el Consejo de Ministros.

Sin embargo, su error de julio, al minusvalorar y despreciar la oferta del PSOE de cederles una vicepresidencia social y hasta tres ministerios sigue pesando en el ambiente. El PSOE ya dijo que esa oferta no se repetiría y con el fracaso de la investidura del mes de julio la posibilidad de retomarla es imposible. Desde entonces la desconfianza recíproca se ha instalado en los líderes de ambas formaciones.

El equipo negociador de Podemos acude a la reunión de este jueves con la idea de dar una imagen de firmeza y cerrar filas en torno a su postura oficial, pero en el seno de Unidas Podemos cada vez son mayores las voces que piden flexibilidad y quieren un acuerdo, aunque no estén en el Gobierno. Esto ocurre sobre todo en IU que estarían dispuestos a votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez y después pasar a la oposición. Afirman fuentes de la coalición que, si el Gobierno de Coalición no es posible, la mejor opción pasa por desbloquear la situación, dejar gobernar a los socialistas y después ejercer el papel de dura oposición para controlar al PSOE desde el Parlamento. Esta opción pondría las cosas muy difíciles a los de Sánchez ya que les esperaría una legislatura complicada en la que tendría que pactar absolutamente todo y dejaría en el aire la aprobación de los presupuestos año tras año. Por eso, IU habla de esta vía rechaza un gobierno a la portuguesa.

La propuesta programática del PSOE es tan amplia que Podemos ha querido sumar a la negociación a miembros de sus confluencias para que todos se sientan representados. La previsión de las filas ‘moradas’ es que la negociación sea larga y se ponga encima de la mesa todos los aspectos. El temor es que el PSOE se cierre en banda desde el principio de hablar de los equipos que lleven a cabo el programa y se levanten de la mesa precipitadamente.

Precisamente este jueves el líder de UP, Pablo Iglesias, ha afirmado que hay cosas que no entienden de la actitud de los socialistas. Ha afirmado que si buscan el acuerdo no tiene sentido que la propuesta que ahora les presentan se haya filtrado antes a la prensa. Tampoco comprende que la presentación del documento se haya hecho en un acto que se parecía mucho a una campaña electoral. Y ha reprochado a los socialistas que hay propuestas de las organizaciones de la sociedad civil con las que se reunieron durante el verano que no se han incluido en dicho programa.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, volverá a encabezar el equipo negociador del PSOE que, al igual que en el mes de julio, estará acompañada por Adriana Lastra y María Jesús Montero. Aunque no se descarta que los socialistas amplíen también su equipo negociador.

Los socialistas se presentan a la reunión tras haberse reunido en el mes de agosto con los líderes de Compromís que ya han afirmado que están más que dispuestos a apoyar a Pedro Sánchez. Pero, además, el propio presidente del Gobierno en funciones se reunió este miércoles con el presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla, líder del PRC. El diputado de la formación cántabra en el Congreso de los Diputados ya dio el ‘sí’ a Sánchez en julio y volvería a dárselo ahora en septiembre. Por la tarde, el secretario general de los socialistas se reunió con el presidente del PNV Aitor Ortuzar y con el portavoz peneuvista en la cámara baja, Aitor Esteban. Tras la reunión, los representantes del grupo vasco ‘rogaban’ que PSOE y UP llegaran a un acuerdo y que ellos estaban dispuestos a dar un sí a dicho acuerdo.

Por otra parte, el secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y la portavoz socialista Adriana Lastra se reunieron con ERC. En la rueda de prensa posterior, el portavoz republicano, Gabriel Rufián, fue muy duro con la postura de Pablo Iglesias y le dijo directamente que si él se sentía ‘humillado’ por no conseguir ministerios “imagine si el presidente de tu formación estuviera en la cárcel y tu secretaria general en el exilio como nos ocurre a nosotros”. Los catalanes parecen haber cambiado su postura y defienden conformar ya un gobierno de izquierdas en España. Ya olvidan que su voto negativo a los presupuestos acordados entre PSOE y Podemos precipitó la convocatoria electoral. Pero ahora, a pesar que los socialistas cierran la posibilidad de pactar un referéndum en Cataluña, están dispuestos a facilitar el gobierno progresista.

Con el apoyo de estos grupos minoritarios, el PSOE quiere ejercer más presión sobre Podemos, aunque en las filas socialistas reina cierto pesimismo ya que consideran que sería un ‘milagro’ que el partido de Pablo Iglesias se venga a razones, entienda que no se puede formar un gobierno inestable y sin cohesión, y apuesten por renovar el acuerdo que funcionó tras la moción de censura en la que socialistas y ‘morados’ construyeron una colaboración que se materializó en recuperar derechos sociales, mejorar las condiciones de los autónomos o en elevar el SMI hasta los 900 euros, entre otras cuestiones.

La idea de Pedro Sánchez es evitar las elecciones ya que siempre ha defendido que quien gana unos comicios no quiere que se repitan. Desde el principio pidió que PP, Cs y UP dejaran gobernar a la fuerza más votada y que dobla en escaños a la segunda. Pero la cerrazón de las derechas ha hecho desistir al presidente del Gobierno en funciones de volver a pedir responsabilidad de Estado a quienes se autodefinen como constitucionalistas. Su socio prioritario siempre ha sido Unidas Podemos, pero también recuerda que la suma de las dos formaciones no llega a la mayoría absoluta. El PSOE, igualmente, sigue insistiendo en que el próximo Ejecutivo no puede depender de los votos de los nacionalistas catalanes ya que ‘no son de fiar’ como se demostró con la votación de los presupuestos.

Sánchez no quiere volver a someterse a una investidura sin tener atados todos los apoyos. Pero tampoco quiere votos ‘gratis’. No ha a aceptar que a última hora, UP le dé un ‘sí’ pero luego no se comprometan a debatir y apoyar los presupuestos o a dejarle solo en los aspectos más importantes. Por eso ha hablado desde julio de desconfianza. No quiere vivir la experiencia italiana en la que la extraña coalición entre populistas y extrema derecha ha saltado por los aires tan solo un año después de salir adelante.

Pedro Sánchez busca convencer a Pablo Iglesias y a Podemos que la mejor opción es apoyar un Gobierno socialista, repleto de personas independientes muy cualificadas que aporten credibilidad, como se ha hecho el último año. Pero también quiere un socio de gobierno convencido de que el proyecto que lideran los socialistas es positivo para España, que aportaría beneficios a las clases trabajadores y que recuperaría muchos de los derechos perdidos durante los años de gobierno populares. Sánchez avisa que necesita un gobierno fuerte, cohesionado y comprometido para enfrentarse a los muchos desafíos que esperan a la vuelta de la esquina, con el tema catalán todavía lejos de resolverse, con una posible crisis económica en ciernes ante las posiciones incendiarias de la américa de Trump, o con el peligro de un brexit duro a menos de dos meses.

Si todo va bien, la semana que viene está previsto que se reúnan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Significaría que las negociaciones han sido positivas y quizás cerrarían el acuerdo. Si todo va mal, la próxima vez que ambos líderes se vean será en un plató de televisión, en un debate electoral.

Este jueves, en el Congreso de los Diputados, sabremos si PSOE y UP son capaces de poner por delante los intereses del país o si por el contrario es infructuoso el acuerdo y comenzamos una nueva y extenuante campaña electoral en la que tratarán de convencernos que ninguno quería elecciones, pero todos nos llevaron de vuelta a la casilla de salida.

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