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Sánchez en la cumbre del G-7 de Biarritz determinada por las guerras comerciales, desiguadades o segregación
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Sánchez en la cumbre del G-7 de Biarritz determinada por las guerras comerciales, desiguadades o segregación

viernes 23 de agosto de 2019, 14:56h

Los presidentes y jefes de Estado de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón, Canadá y Estados Unidos afrontarán cuestiones como la lucha contra las desigualdades, el comercio, el Brexit o la crisis con Irán pero la crisis del multilateralismo hace que no se llegue a acuerdos importantes. El presidente español, Pedro Sánchez, participa el domingo en la cena de Jefes de Estado como invitado en un evento que se celebrará en la localidad francesa de Biarritz.

Durante este fin de semana las siete principales potencias económicas del mundo se reúnen en la localidad francesa de Biarritz para abordar temas de importancia global y que afecta a todos los países como la desigualdad creciente, el Brexit, el comercio mundial… Aunque no se espera que se llegue a grandes acuerdos por la crisis del multilateralismo desde que llegaron al poder líderes como el americano Donald Trump o el recién elegido primer ministro británico Boris Jhonson.

El primer ministro francés, Enmanuelle Macron ejercerá de anfitrión y deberá desplegar todas sus dotes diplomáticas para intentar que los siete países participantes lleguen a acuerdos que supongan poner soluciones a estos problemas globales.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acudirá el domingo a la cena informal de los Jefes de Estado como invitado. Será la única ocasión en la que Sánchez pueda participar en esta cumbre internacional y aprovechará para exponer la posición de nuestro país en los asuntos tratados.

Las reuniones de trabajo comenzarán este sábado en el Hotel du Palais, un majestuoso palacio construido en 1855 y que fue utilizado como residencia de verano de la emperatriz Eugenia de Montijo. Durante el día los países participantes presentarán las ponencias sobre economía y seguridad internacional, así como la que se centra en la lucha contra las desigualdades. También se presentará un informe sobre igualdad entre hombres y mujeres de la mano de la directora general de la ONU, Phuile Mlambo-Ngcuka.

Macron ha comenzado a recibir a los líderes participantes, como el primer ministro británico Boris Jhonson que llega con el firme convencimiento de llevar a cabo la salida de su país de forma improrrogable en los próximos meses, haya acuerdo con el resto de países de la UE o no.

Con líderes como Jhonson o Trump es imposible saber si la cumbre será un éxito o un fracaso, ya que sus posturas son impredecibles. Por eso, Macron ha eliminado de la cumbre la elaboración de una declaración final ante la sospecha de que no se pongan de acuerdo para firmar un documento en común.

A pesar de las dificultades Francia quiere asumir el papel de mediador entre las siete grandes potencias con la esperanza de obtener algunas concesiones del resto de líderes.

Se pondrá encima de la mesa asuntos como la crisis con Irán y su relanzado programa nuclear. Ello ha llevado a EEUU a endurecer las sanciones al petróleo iraní. Parece complicado que vaya a cambiar la postura de la potencia americana.

Macron propuso hablar también de la emergencia climática y de asuntos tan importantes como los fuegos que está arrasando el Amazonas brasileño. Pero pronto llegaron los reproches del también polémico Bolsonaro quien dijo que hablar de este problema sin la participación de Brasil es simplemente una “mentalidad colonialista”.

Durante tres días, los líderes mundiales se reunirán en el Hôtel du Palais, lejos de la sociedad civil a la que dicen escuchar, y en el elegante balneario de Biarritz, punto de encuentro de la realeza del siglo XIX.

Más de 13.000 policías y gendarmes serán desplegados en toda la región, donde una gran concentración de opositores a la cumbre hace temer disturbios el sábado desde Hendaya a Irún.

ya se han producido las primeras detenciones en la localidad francesa. Según informó la cadena BFMTV, el pasado lunes la Policía arrestó a cinco personas en Tours y Capbreton por planear un atentado en un hotel en el que está previsto que se alojen los gendarmes. Al parecer, los implicados pretendían prender fuego al edificio.

Paralelamente a la reunión de Biarritz, grupos de izquierda y extrema izquierda planean celebrar durante estos días diversos actos de protesta, principalmente en Irún, Hendaya y Urruña. El Gobierno vasco ha movilizado a cerca de 4.000 agentes de la Ertzaintza para preservar la seguridad.

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