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Entrevista a la periodista y escritora Lucía Mbomio Rubio, pregonera de las fiestas de Alcorcón 2019

“Alcorcón es poner en valor lo que para mucha gente es chabacano, ocultable, feo o peligroso y para mí, en cambio, es mi hogar y donde me siento a gusto”

“Alcorcón es poner en valor lo que para mucha gente es chabacano, ocultable, feo o peligroso y para mí, en cambio, es mi hogar y donde me siento a gusto”

jueves 22 de agosto de 2019, 18:00h
La cuna que ha mecido a Lucía Mbomio Rubio, es la misma que sigue balanceando sus sueños. Los que vive en presente continuo y los que han de llegar a buen seguro en futuro perfecto. Alcorcón es su casa, el barrio de toda la vida al que con hilo multicolor le ha bordado una frase a modo de tatuaje: “el único espacio de reconocimiento”. Un lugar que como el amor más absoluto ha aprendido a querer cada vez (más) y que echa de menos cuando se va de ahí. “Estando lejos, caí en la cuenta de que no pensaba en España, sino en mi hogar: Alcorcón”, comenta. Y es que el sitio al que denominamos casa, no es un simple felpudo por el que pasamos al salir o entrar en el domicilio. “Es donde se tiene nombre, rostro e historia”.

Ella, nacida en 1981, “de una madre blanca y segoviana y de un padre negro de Niefang en Guinea Ecuatorial que se vino a vivir a España”, y autora de dos libros (Las que se atrevieron e Hija del camino), recibió hace nada una llamada de la que aún se está reponiendo. Era la Sonia López Cedena, concejala de Cultura y Participación Ciudadana de Alcorcón, ese espacio al que quiere “de estómago y de corazón, no por su belleza sino porque en él residen los recuerdos, las amigas de infancia y los vecinos que son familia”.

La política la llamaba para decirle que la Mbomio es mucha Mbomio y que nadie mejor que ella, embajadora de pro de los casi 180000 habitantes que viven bajo la bandera rojiverde a la que hace mención con cada columna que escribe en El País sobre el “barrionalismo”, para ser pregonera de las fiestas 2019. “Barrionalistas somos aquellas personas que, independientemente de dónde estemos, responderemos siempre lo mismo cuando nos pregunten de dónde somos, en mi caso, Alcorcón, como si nuestro interlocutor tuviera que conocer nuestra patria chica que, seguramente, no”.

Su respuesta fue un sí, quiero. A buen seguro, cuando se asome al balcón y vea una plaza llena de caras sonrientes, responderá como ella sabe. Con palabras que son sonrisas mensajeras de un presente lleno de igualdad, diversidad y diálogo que da la espalda a un pasado rancio, machista y petulante.

Pregunta: ¿Esto de dar el pregón es por tu barrionalismo como santo y seña?

Respuesta: Pues supongo que sí, por ser barrionalista, que eso es algo más común de lo que creemos, pero, sobre todo, por contarlo en los medios, por intentar poner en valor lo que para mucha gente es chabacano, ocultable, feo o peligroso y para mí, en cambio, es mi hogar y donde me siento a gusto.

P: ¿Quién va a llorar más la madre que te parió o tu padre?

R:¡Ja, ja, ja!… Me da que ni mi padre ni mi madre. Somos bastante poco emotivos en mi casa. Las procesiones, las alegrías, las penas y los amores las llevamos por dentro.

P: De cero a diez, ¿cómo va la medida de responsabilidad de ser pregonera?R:

R: Si lo pienso, cojo la carretera de Extremadura y me planto en Cáceres huyendo. Quiero vivir esta experiencia como una nueva declaración de amor al sitio en el que llevo viviendo desde que era un bebé, a sus plazas, sus parques, sus calles y las personas que viven ahí que han provocado que yo sienta que esta es mi casa.

P: ¿Los lugares pequeños como Alcorcón acaban siendo los espacios más grandes para ser las mejores personas?

R: No sabría decirte, de todo hay en todos lados, no me gusta idealizar, aunque soy consciente de que lo hago en cada artículo. Lo que sí considero es que los sitios de menor tamaño y con población más o menos estable (que lleva tiempo residiendo en el mismo lugar) favorece en que se dé una forma de relacionarse más humana, basada en la cooperación, en la confianza y en la ayuda, llámense barrios, ciudades pequeñas o pueblos.

P: Venir de abajo, sudar la gota, ¿nos hace empatizar más con quien camina a nuestro lado?

R: Me gustaría pensar que no tendría que hacer falta compartir experiencias para entenderlas, sin embargo, como mujer negra y del extrarradio de Madrid, ya he aprendido que no. Sin duda, vivir ciertas cosas te hace comprenderlas, pero no basta con eso, es fundamental no olvidarlo y tenerlo presente.

P: ¿Qué piensas pregonar a los cuatro vientos?

R: Quiero que el pregón se parezca lo máximo posible a los artículos que escribo en la columna de El País, que mezcle recuerdos con orgullo y amor al barrio, que la gente que acuda se reconozca y reconozca el Alcorcón del que hablo.

P: ¿Algo más que añadir?

R: Sí. Un gracias a todas las personas que han colaborado en “Barrionalismos” contándome sus historias. Gracias a mi Alcor y a la Costa Marrón, en general, por ser mi inspiración con sus anécdotas maravillosas y las que lo son menos. Y nada más, bueno sí, ¡qué nervios!

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    4106 | Cynthia R - 23/08/2019 @ 17:00:46 (GMT)
    Claro que sí, vivan los barrios y viva Alcorcón!

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