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Así transcurre la sesión de Investidura, todos se lo pondrán difícil a Sánchez
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Así transcurre la sesión de Investidura, todos se lo pondrán difícil a Sánchez

lunes 22 de julio de 2019, 12:08h

Todos se lo pondrán difícll a Pedro Sánchez, pero se prevé que el próximo 25 de julio saldrá investido presidente del Gobierno por segunda vez. A pesar de no tener aún cerrados los detalles del pacto con UP, las partes hablan de final feliz. Entre otras cosas poque el Psoe ha ganado ampliamente las elecciones y no hay alternativa. Se negocia a contrareloj y a puerta cerrada apagando redes y filtraciones. Lo que sí transciende es que todos se lo van a poner difícil a Pedro Sánchez y UP se va a cobrar sus escaños a precio de oro.

Cerrados a cal y canto los negociadores del Psoe y Up y con la discrección por delante para no interferir en los acuerdos. Adrían Barbón, presidente socialista de Asturias, ha sido de los pocos que han hecho declaraciones a su llegada al Congreso de los Diputados. Ha recordado que el Principado tiene modificadas sus leyes de manera que este tipo de bloqueos allí no se puede producir y por eso ha pedido al resto de partidos que lo primero que han de hacer, cuando arranque la legislatura, es la modificación del artículo 99 de la Constitución, para evitar situaciones tan tensas y que se prestan a posiciones intransigentes y tactiticistas .También, Alberto Garzón de Izquierda Unida -Unidas Podemos-, ha asegurado que hay buena sintonía para que salga bien la investidura este jueves, 25 y también ha apelado a la discreción hasta que haya fumata blanca. Joan Baldoví, de Compromís ha expresado su deseo de que "se acabe este calvario y que haya mayor generosidad para lograr un acuerdo ya". Ximo Puig, a su llegada ha hecho hincapié en la necesidad de gobiero de estabilidad, sin querer añadir ni una sola palabra sobre el estado del pacto con UP.

Expectación máxima a las puertas de la sesión de la Investidura y expectación máxima nacional que siente que esta novedad parlamentaria atomizada añade vulnerabilidad a los intereses ciudadanos a la hora de formar un Estado sólido. La irrupción de los nuevos partidos, CS y UP han acabado de momento con el bipartidismo clásico, pero han dado lugar a un nuevo bipartidismo de bloques que dificulta mucho los acuerdos dada la falta de generosidad que exhiben los nuevos partidos. Éstos demuestran poca flexibilidad y una discutible capacidad negociadora ya que se enrocan en cuestión de máximos y tacticismos partidistas.

A partir de las 12:00 el Secretario General de los socialistas expondrá su proyecto de país ante los 350 diputadas y diputados de la cámara más fragmentada y multipartidista de la democracia. A partir de las 16:00 los portavoces de los principales grupos políticos subirán al estrado para explicar la posición y el voto de sus partidos. Antes de este discurso, la dirección del PSOE ha decidido que su equipo se encierre con Unidas Podemos, sin dejar transcender ningún detalle y apagar sus vías de filtración y redes, hasta que haya un pacto definitivo que comunicar a la audiencia. Se está gestando el primer gobierno de coalición desde la Transición y serán definitivos los acuerdos para frenar el avance de la extrema derecha que ha conseguido infiltrarse entre los conservadores y liberales.

A punto de cumplirse los tres meses desde la celebración de las elecciones generales del 28 de abril, Pedro Sánchez se enfrenta desde este lunes a su segunda Sesión de Investidura, con los grandes partidos, Populares y Liberales, en contra. Cabe recordar que en aquella primera oportunidad, en 2015, llegaba con un acuerdo cerrado con Ciudadanos que no prosperó y se forzó la repitición las elecciones ante la incapacidad del PP y de su candidato, Mariano Rajoy, de llegar a ningún acuerdo. Según los actores involucrados, esta segunda investidura tiene muchas más opciones de salir delante de manera satisfactoria. A pesar de que el PSOE llega a este día sin un acuerdo cerrado con Unidas Podemos, ambos partidos negocian desde el pasado sábado a contrareloj para constituir el que podría ser el primer Gobierno de coalición desde la Segunda República.

El presidente necesita en la primera votación mayoría absoluta, algo complicado ante una cámara enormemente fragmentada con tres partidos de derechas, varios nacionalistas e independentistas y dos grandes partidos de izquierdas repartiéndose los asientos. Pero los 123 escaños socialistas más los 42 de Podemos suman un fuerte apoyo parlamentario de 165 votos a solo 11 de la mayoría absoluta. Y, por ejemplo, ERC, entre otros, ya ha dicho que no bloqueará la investidura de un Ejecutivo progresista. Por tanto, el próximo jueves, cuando se exige al candidato una mayoría simple (más votos afirmativos que negativos) puede ser el día que, por fin, el dirigente socialista se quite la etiqueta de “en funciones” que le acompaña desde los comicios y sea reelegido presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez está en La Moncloa desde junio de 2018 cuando prosperó la moción de censura contra el equipo de Mariano Rajoy. Ha estado gobernando prácticamente un año acordando ley a ley el apoyo necesario para sacar adelante importantes medidas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la vuelta de la sanidad universal o la recuperación de derechos perdidos durante la crisis.

Ahora, los socialistas negocian desde el pasado sábado con Unidas Podemos para configurar un Ejecutivo de coalición que sería el primero de este tipo desde la Segunda República. La decisión de Pablo Iglesias de apartarse y no ocupar ninguna cartera ministerial ha desencallado una situación que estaba bloqueada. Ahora, sobre la base de los Presupuestos Generales del Estado que no pudieron ver la luz el pasado año y el documento presentado por el PSOE “España Avanza”, los grupos negociadores acuerdan la agenda legislativa que aprobarán los próximos años y también los equipos que llevarán a cabo ese trabajo. La vicepresidenta, Carmen Calvo, explicó el mismo sábado que ambos partidos estaban negociando ya el futuro Gobierno. Y van tan en serio que lo primero que han hecho ha sido imponerse un bloqueo informativo para dialogar en la más absoluta discreción para que nada interfiera dichas negociaciones. La fecha límite que tienen para cerrar y sellar todo es el próximo jueves cuando se producirá la segunda votación.

Durante la mañana de este lunes, Pedro Sánchez expondrá, por tanto, ante los diputados y diputadas los pilares de su proyecto. La misma tarde del lunes, los portavoces de los distintos grupos de la cámara baja (de mayor a menor representación) expondrán la posición de sus formaciones durante 30 minutos y podrán ser contestados por el candidato a la investidura cuantas veces lo pida. La réplica en las contestaciones individuales será de 10 minutos.

El martes seguirán las intervenciones de los portavoces y a su término se procederá a la primera votación que será pública y por llamamiento de la mesa. El candidato necesita en esta primera vuelta la mayoría absoluta de la cámara, es decir, el voto afirmativo de 176 diputados como mínimo que es la mitad más uno del Congreso. Recordemos que el PSOE tiene 123 escaños que, si llega a un acuerdo con UP (42), podría llegar a sumar 165 votos afirmativos. Pedro Sánchez necesitaría 11 votos más. Podría sumar dos ‘síes’ procedentes de Compromís y del PRC. Pero para alcanzar la mayoría absoluta, alguno de los partidos independentistas catalanes (ERC, JxCAT, Bildu), tendría que votar también que sí a la investidura. El PNV no ha anunciado aún su decisión ya que espera que les llamen para saber qué se les ofrece. En contra votarán seguro PP, Ciudadanos, Vox, Coalición Canaria y Navarra Suma. EhBildu anunció hace tiempo que su voto será el mismo que el de ERC.

De no prosperar la votación del martes, la presidenta del Congreso de los Diputados Meritxel Batet, mandará reanudar la sesión justo 48 horas después para una segunda votación en la que se precisa una mayoría simple (más votos a favor que en contra) para que la cámara otorgue su confianza al candidato. Aquí entran en juego las estrategias de las abstenciones. Si el PSOE llega hasta aquí con el acuerdo con UP cerrado comienza con 165 votos afirmativos. Para tumbar al candidato haría falta que el resto de grupos votaran prácticamente todos en contra y, por lo anunciado por los propios partidos, eso no ocurrirá.

Los 165 votos de las formaciones de Sánchez e Iglesias se incrementarían, posiblemente, con los de Compromís y PRC. PP, Cs, Vox, Navarra Suma y Coalición Canaria seguirían en el ‘no’ pero suman tan solo 151 escaños. Las abstenciones de algunos de los grupos independentistas y nacionalistas (ERC, Bildu, PNV) bastaría para que Pedro Sánchez superase la sesión de investidura.

Pero si el PSOE fracasa y Pedro Sánchez no consigue superar ninguna de las dos votaciones, la candidatura del socialista decae. El Rey podría abrir nuevas rondas de contactos para proponer nuevamente un candidato, que tendría que ser obligatoriamente otra vez el socialista pues sus rivales políticos no pueden sumar de ninguna manera. Pero, previsiblemente llegados a este punto, el PSOE ha dicho que estaríamos abocados a una repetición electoral que ya tiene fecha: el próximo 10 de noviembre.

Los acontecimientos de las últimas horas alejan el fantasma de repetición electoral y todo hace indicar que está más cerca un gobierno progresista que la repetición de los comicios. Aunque en política las cosas cambian de un minuto a otro.

La investidura podrá seguirse en directo a través de la web del Congreso de los Diputados. Igualmente, el canal 24 Horas de TVE emitirá el debate de investidura de Sánchez.

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