lahoradigital.com
Todas putas
Ampliar

Todas putas

martes 25 de junio de 2019, 12:12h

A las mujeres, la que es la esclavitud más antigua del mundo, la de ser prostituidas, nos ha marcado y marca por el hierro del patriarcado cual vacas. Pertenecemos a la ganadería de las putas. No importa lo que hagamos, quienes seamos o de donde vengamos. Somos cinco letras que juntas suenan y huelen a la putrefacta mugre de quienes se atreven a ultrajarnos con su virilidad desde el principio de los tiempos.

Estos días le ha tocado ser puta a una ministra. En un rato lo seré yo por escribir verdades machistas como puños y en menos de lo que canta un gallo (machirulo) lo serás hasta tú. Ninguna nos libramos. Unas veces nos lo llaman a los cuatro vientos de las redes sociales pero con asteriscos (“de una p*** solo puedes esperarte putadas”) y otras veces nos lo dicen a pleno pulmón hasta cuando estamos aparcando el coche. Nos llaman putas hasta cuando se insultan entre ellos. Somos hijas de puta.

Los que se atreven con su voz de puteros a insultarnos en público con tal desprecio son muchos. Cada vez más. Y es que los señoros desde que tienen el púlpito subidito están más que desatados y no se cortan ni un poquito.

Los de la bilis verde -como llama mi querida Sonia Vivas a los que van a caballo haciendo la reconquista- son lo más. Hete ahí ese juez misógino que lleva una toga a la que le cuelgan las puñetas patriarcales y que dice ante la sentencia de La Manada que “la diferencia entre tener sexo gratis y pagando, es que gratis puede salir más caro”. Para él, y su compañero de partido, el de los asteriscos, la cultura de la violación es mandamiento de su catecismo rancio y machista. Se nos puede insultar y por tanto violar (como lo que somos, simples putas) en grupo en un portal, o ya más de “oficio” en los prostíbulos y los pisos. Ahora con Lola Delgado, amplían el ratio a los ministerios.

Su dios les cría y les junta a ellos, a quienes van a sus mítines y a otros de cualquier partido que son puteros de palabra y obra; y nos divide a las mujeres en dos tipos: Las santas (sus mujeres, madres, primas, hermanas…que para ellos eso es ser feminista) y las putas. Que somos las demás. Basta escuchar a las hordas de los votantes del partido de Abascal cómo gritaban “puta” y “cabrona” a Susana Díaz (para ellos Susanita que el diminutivo empequeñece más) en un acto electoral en Huelva cuando el jefe hablaba en nombre de la hombría de toda la vida frente a la expresidenta andaluza que llama a la violencia de género como lo que es: violencia de género.

Esta sociedad que no cuida ni ama a las mujeres nos maltrata y nos quiere putas en distintos formatos. En volquetes, en mafias de policías locales, en despedidas de soltero, en el bote que juntan los jóvenes los fines de semana para rifarse a quien le toca ir al puticlub. Nos quiere bajo su control nunca en igualdad de condiciones. Les da igual todo el dolor, la violencia brutal a la que cada día somete el sistema prostituyente a las mujeres que son tan pobres que solo tienen su cuerpo para poder pagar la deuda por tener la mala suerte de haber nacido sin nada.

Es el mensaje claro de que ellos mandan porque pagan y tienen el poder. Por eso no quieren ni les gusta que una mujer sea libre. Ni siquiera a las quienes tienen a su lado que las aman en sumisión. Por eso llaman puta hasta una ministra. Machistas que son inmundicia. Porque no hay putas ni hijas de puta. Lo que hay son puteros e hijos de puteros. Y así os vamos a señalar.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)



Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de La Hora Digital

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.