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Mark Twain, un clásico incombustible
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Mark Twain, un clásico incombustible

martes 04 de junio de 2019, 12:34h

Dediquemos unas líneas a señalar la figura emblemática, en la literatura anglosajona y mundial, de Samuel Langhorne Clemens, conocido por el seudónimo de Mark Twain, nacido en Florida, Misuri, el 30 de noviembre de 1835 y muerto en Redding, Connecticut, el 21 de abril de 1910.

Además de escritor, fue cajista, piloto navegante en el río Misisipi y periodista. Escribió, relatos, artículos y novelas de aventuras e históricas, ideales para adolescentes, en una prosa dinámica y precisa. Considerado autor de literatura juvenil, en realidad es un clásico de la narrativa universal por su capacidad de atraer a millones de lectores, tanto en inglés como en cientos de otras lenguas a las que ha sido traducido, por su claridad, su originalidad y su belleza de expresión, en las que se han inspirado cientos de autores.

Mark Twain trata el alma norteamericana de fines del siglo XIX, el alma de la América profunda: rural, clasista, religiosa, nada igualitaria. Retrata el alma del Misisipi, el largo río de Estados Unidos que fluye en dirección sur a través de diez estados: Minesota, Wisconsin, Iowa, Misuri, Illinois, Kentucky, Tennessee, Arkansas, Misisipi y Luisiana, hasta desaguar en el golfo de México (océano Atlántico), cerca de Nueva Orleans. Tiene una longitud de 3734 km, y en sus orillas crecían en la década de 1880-90 muchas ciudades, aldeas, granjas e infinidad de plantaciones. “Las aventuras de Tom Sawyer” y su secuela, “Las aventuras de Huckleberry Finn” son dos de sus grandes novelas que transcurren en este río, concretamente en su tramo sur. Así se citan en sus páginas distintas granjas y pequeños pueblos, pero también ciudades medianas como Menphis, Minneapolis, New Orleans, Saint Louis y Baton Rouge. Otra de sus obras donde aparece este río es “Viejos tiempos en el Misisipi”, inspirada en datos autobiográficos.

Twain también escribe otros libros famosos, como ”El Príncipe y el mendigo”, ambientado en 1547, que cuenta la historia de dos niños de apariencia física idéntica: Tom Canty, un mendigo que vive con su padre abusivo en Offal Court, Londres, y el príncipe Eduardo, hijo de Enrique VIII de Inglaterra.

El autor, el 3 de febrero de 1863 firmó una historia humorística sobre un viaje, Letter From Carson, por primera vez como «Mark Twain», adoptado de la expresión mark twain, típica de los cantos de trabajo de los negros en los riverboats del río Misisipi, que significa «marca dos», en referencia a dos brazas (3,6 m), el calado mínimo necesario para una navegación segura.

​Twain mostró, además, a lo largo de su vida, un gran interés por la ciencia, la investigación científica y las nuevas tecnologías. Entabló gran y prolongada amistad con Nikola Tesla, y ambos pasaron mucho tiempo juntos en el laboratorio de Tesla. Viajó por su país y por Europa como periodista y escritor, y durante años trabajó como piloto navegante de su amado y conocido río Misisipi. En sus novelas describe la vida de chiquillos que subsisten armando y conduciendo balsas con sus propias manos, cazando, utilizando máquinas y conociendo todo tipo de gente: pillos, circenses o comerciantes.

Su libro “Un yanqui en la corte del Rey Arturo” está protagonizado por un viajero en el tiempo, que utiliza sus conocimientos científicos para introducir la tecnología moderna en la Inglaterra del rey Arturo. Este tipo de argumento se convirtió posteriormente, en el siglo XX, en una característica frecuente de la ucronía o historia alternativa, un subgénero de la ciencia ficción, del que, entre otros, Twain es pionero.

Centrándonos en una de sus novelas más conocidas, “Las aventuras de Huckleberry Finn”, editada en Canadá, Inglaterra y Estados Unidos en 1.885, observamos su argumento central: el culto a la amistad en la adolescencia. Huck, de 13 años, es el protagonista principal, junto con el esclavo fugado, Tim, y Tomn Sawyer, que aparece en los últimos capítulos. Huck vive al principio en casa de una viuda caritativa y rica, va al colegio e intenta organizar una banda de pillos con chicos de la aldea. Luego lo encontramos secuestrado por su disoluto padre, que le roba y utiliza, y del que Huck consigue escapar viajando solo y con Jim por el Misisipi, en una balsa hallada por azar.

El libro nos muestra también el esclavismo feroz de los estados americanos del sur, donde trabajan miles de hombres y mujeres negros, trasplantados de África a América desde el siglo XVII, así como sus creencias supersticiosas, mezcla del protestantismo y la religión de sus ancestros africanos.

Otra característica del libro es el uso continuo de la violencia, tanto entre vecinos como de padres a hijos, o de maestros a alumnos, y desde luego ante cualquier extraño que aparezca en el solitario horizonte. La patria potestad, por otra parte, se defiende incluso con un padre indigno, ladrón y borrachín.

La vida cotidiana rural se evidencia en cada página: un tipo de existencia autosuficiente, clasista, en contacto constante con la naturaleza, y también el trasiego de personas que surcan el Misisipi: granjeros, huídos de la justicia o viajeros en busca de empleo.

Los adolescentes varones aparecen, por primera vez, con Twain, como héroes de la narrativa, incluso con su sometimiento a padres, profesores y adultos en general, y lo seguirán siendo en las siguientes décadas, en las que se inventarán las caricaturas, los tebeos, las series televisivas, las colecciones de libros como Guillermo, Cuchifritín, Celia, Los cinco, o las novelas juveniles llevadas al cine como Harry Potter, Las crónicas de Narnia o el Señor de los Anillos, de influencia universal.

Mark Twin es el creador del viajero en el tiempo, también del personaje que se cambia por otro, cual es el caso del rico por un pobre, y de la panda de adolescentes como pequeños delincuentes.

La literatura juvenil genera hoy cuantiosos ingresos y se acerca a un público que en un futuro leerá periódicos, narrativa y poesía de todas clases, tratados de derecho, economía o ciencia.

Animemos a los jóvenes lectores y lectoras actuales, también a los adultos, a deleitarse con las aventuras y trapacerías de los protagonistas de las obras de Twain, que nos las cuenta con un lenguaje rico, una imaginación desbordante y un estilo fluido
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