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No es Más o menos Madrid, es más o menos fascismo

No es Más o menos Madrid, es más o menos fascismo

martes 28 de mayo de 2019, 22:22h

Horas antes de comenzar el domingo trielectoral del pasado 26 de mayo, la cúpula de Podemos expresaba su preocupación por la previsible alta participación en los barrios pudientes frente al descenso en los barrios pobres. El tuit de Juan Pablo Echenique no tiene desperdicio y es revelador. En primer lugar, porque ningún demócrata que lo sea de verdad, puede estar preocupado porque la gente acuda a votar, independiente de su situacion social.

Votar es un derecho inalienable en una verdadera democracia. Lo que debería haber preocupado a los líderes de Podemos era por qué los barrios obreros se iban al campo el 26—M en vez de votarles a ellos, naturalmente. Pero, hasta entonces, Pablo Iglesias y su equipo directivo estaban más preocupados por los puestos que ocuparían en el futuro Gobierno de coalición con el PSOE, que en recuperar los votos que se iban al sumidero de la abstención en sus feudos tradicionales. En sacar pecho nombrándose ministro y eligiendo la cartera que llevaría en el coche oficial.

En la noche del 26-M, es posible que a Pablo Iglesias le viniera a la memoria la conocida canción de Luis Eduardo Aute, ‘’sillon de mis entretelas, mi despachito oficial, van a dejar a dos velas a un director general’’. Y ha sido esa ambición, legítima cierto, la que le ha dejado a dos velas a él y hundido a su partido. Tal vez porque, la sola idea de verle con una cartera ministerial es la que ha empujado a esas clases pudientes a acudir masivamente a las urnas, hasta el punto de colapsar las postas para votar por correo en previsión de no poder hacerlo presencialmente, incluso llevando a sus familiares ancianos en silla de ruedas.

Tal vez, si Iglesias y sus ministrables hubieran sido mas prudentes y discretos y no hubieran vendido la piel antes de cazar al oso, otro gallo les habría cantado no solo a ellos, tambien al PSOE, al que habrían votado mas gente de centro que se han ido a Ciudadanos ante el temor de verse gobernados por la facción dominante en Unidas Podemos ; y no solo a Gabilondo, que se ha quedado con los mismos 37 diputados autonómicos que ya tenía, sino a Más Madrid, con Iñigo Errejón y Manuela Carmena como los damnificados estrella por el descalabro de Unidas Podemos en Madrid. Con una candidatura común en Madrid, a estas horas Gabilondo sería presidente de la Comunidad y Carmena, alcaldesa de la capital. Y lo que es más importante, la presencia de VOX en la Asamblea de Vallecas sería testimonial, inocua, azucarillos en agua, como la castiza zarzuela.

Tal es la importancia de lo ocurrido en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, que una victoria clara y contundente de la socialdemocracia española se ha convertido en una dulce derrota de la derecha, especialmente del Partido Popular, que ha sufrido un descalabro similar al de Unidas Podemos, pero su liderazgo en Madrid, ha compensado su desaparición de enclaves tan importantes como Barcelona. El color azul en el centro de España ha provocado temor e inseguridad en la dirección socialista y ha resquebrajado la imagen de un Pedro Sanchez dominante y arrollador en su camino hacia una mayoria absoluta dentro de cuatro años.

Especialmente de cara a los pactos para formar Gobierno y para recibir apoyos a su derecho a gobernar en aquellas Comunidades y Ayuntamientos donde ha sido la lista más votada. Y en este punto, conviene recordar como antaño líderes del PP tan señalados como Mariano Rajoy, Soraya Sáez de Santamaría y el propio Pablo Casado quienes, defendieron siempre que gobernara la lista más votada para no dar el Gobierno a los perdedores. Desde las elecciones andaluzas donde dijeron cuando digo digo, digo Diego.

De hecho, Pedro Sánchez y su equipo de Gobierno ya han advertido a Unidas Podemos que se olviden de un Gobierno de concentración con ellos. Han vuelto su mirada a Ciudadanos con la esperanza de dar la vuelta a la tortilla en Madrid y dejar fuera de peligrosas veleidades la entrada de VOX en el Gobierno madrileño. De momento, los contactos de Pedro Sánchez con Macron y otros dirigentes europeos, con la fuerza que le da ser el líder del partido socialista más fuerte de Europa y con mas eurodiputados, van encaminados a que los partidos conservadores y liberales europeos hagan desistir a Rivera de sus tentaciones de pactar con VOX para ampliar su poder territorial, aunque sea a costa de meter a los neofascistas en las instituciones nacionales. De ahí el dilema de Sánchez. Contrariar a sus bases pactando con los trileros de Rivera o perder gran parte del poder politico y social que recuperó para los socialistas. La dimisión de Iglesias favorecería mucho su decisión de apoyarse en Unidas Podemos y mantener una imagen de dignidad política al no llegar a pactos ‘contra natura’ con uno de los grupos que está metiendo el fascismo por las costuras de la Democracia española y europea.

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