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Pedro Sánchez planta cara a las derechas y pone en valor la acción de su Gobierno en el primer debate electoral
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(Foto: Europa Press)

Pedro Sánchez planta cara a las derechas y pone en valor la acción de su Gobierno en el primer debate electoral

martes 23 de abril de 2019, 02:04h

Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado debatieron este lunes durante algo más de 100 minutos en el primer debate electoral que organizó RTVE y durante ese tiempo los líderes políticos intentaron explicar sus propuestas y confrontarlas con sus adversarios. Por suerte, un quinto factor entró en el debate electoral: los verificadores de las mentiras en tiempo real. El primero en abrir el fuego fue Rivera con la mentira de que la administradora de RTVE, Rosa María Mateo, había sido elegida a dedo por Sanchez. Falso. Fue elegida en el Congreso de los Diputados por mayoría absoluta. Inmediatamente Casado disparó su batería de mentiras sobre la subida de pensiones de Rajoy y no de Sánchez y Zapatero, incluso con gráficos trucados. Falso. Y asi siguieron hasta al menos diez mentiras pilladas, sobretodo a los líderes de la derecha. Determinar un ganador, como antaño, es difícil sobre todo por la agresividad del debate y el falsemiento de datos. En lo que si coinciden los analistas es que Sánchez logró plantar cara a las mentiras de la derecha, y fue el único que hizo presencial la existencia, allí, de la extrema derecha impregnada en ambas siglas, Ciudadanos y Partido Popular. Las encuestas sobre la marcha, arrojan el dato de que apenas hay cambio de voto tras un debate de estas características. El debate de este martes, en AtresMedia, con Ana Pastor y Vallés, se espera bronco.

Tanto Partido Popular como Ciudadanos tenían marcado en rojo en su calendario la celebración del primer debate electoral en RTVE. Era una de sus últimas oportunidades para revertir la situación que les auguran las encuestas y tratar de poner contra las cuerdas al actual presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección, Pedro Sánchez. Sin embargo, no han conseguido sus objetivos más allá de los artificios de Rivera que ha querido afrontar el debate con cierto grado de enfrentamiento y con una actitud bastante agresiva. Su minuto de oro en el que ha destacado un slogan muy artificial 'es el silencio' será recordado como aquella 'niña de Rajoy' que tantos disgustos le costó al entonces líder popular.

Una de las modas de este debate han sido las verificaciones de los datos que los candidatos han aportado al debate. Como era de esperar, Pablo Casado ha roto todos los esquemas con sus mentiras. Mintió en los datos de la pérdida de trabajo durante el mandato de Sánchez y mintió también en la reducción de la brecha de desigualdad, y en los datos de crecimiento de Rajoy. También utilizó datos falsos para referirse a la subida de las pensiones con los gobiernos de Rajoy, y con los de Zapatero. Efectivamente subieron mucho más las pensiones con los gobiernos de Zapatero y de Sánchez. Incluso los gráficos que mostraba Casado eran falsos. Por su parte, Rivera continuo con la mentira permanente de dar por hechos los acuerdos entre el presidente Sánchez y el presidente de la Generalitat, Torra, mostrando una fotografía, como si el resto de presidentes, tanto del PP como del Psoe, jamas se hubieran sentado con el presidente de la Generalitat, algo habitual y necesario en una democracia. También mintió Rivera al decir que la adminsitradora de RTVE, Rosa María Mateo, había sido puesta a dedo por Sánchez cuando él sabe, prefectamente,porque estaba allí, que fue elegida en el Congreso de los Diputados con mayoría absoluta.

El minuto de oro de los cuatro participantes es un buen resumen de lo que fueron los 100 minutos de debate. Pedro Sánchez no quiso entrar en el juego de la derecha y se ha alejado de la crispación. En su minuto final pidió a el voto "a los jóvenes, a las mujeres que quieren igualdad y a los mayores que luchan por las pensiones. Pido una enorme moción de censura contra la crispación. Una España que avance en convivencia y limpieza". Si hay algo que reprochar a Pedro Sánchez en la noche de este lunes es la ausencia tras el debate de su valoración. El resto de candidatos salieron de los estudios de RTVE y comentaron con los periodistas su primera impresión. Sin embargo el líder socialista prefirió dirigirse directamente a la sede de Ferraz y allí, ante los suyos dijo sentirse muy satisfecho de su papel en el debate.

Por su parte, Albert Rivera importó un discurso final muy preparado que sonó muy artificial con su ya famosa frase "es el silencio". El líder de Ciudadanos quiso ser muy agresivo en el debate y se lanzó desde el primer minuto a por el presidente Sánchez. Lejos quedan ya los tiempos en los que Rivera firmó un acuerdo de gobierno que después no tuvo la confianza de la Cámara, del que dijo arrepentirse. En algún momento, incluso recordó a Gabriel Rufián cuando sacó una fotografía del encuentro entre el presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat de Catalunya, o cuando mostró una supuesta tarjeta sanitaria única con una gran bandera de España.

Pablo Iglesias se dirigió prácticamente durante todo el debate a su electorado, al que aún conserva y, sobre todo, al que le ha abandonado para volver a las filas del Partido Socialista. En su minuto de oro, le sobró tiempo para pedir la confianza de los españoles y afirmar rotundo que les dejen cuatro años para cambiar muchas cosas en este país y dijo que si en ese tiempo no lo hacen, "no nos voten nunca más".

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, iba al debate con muchas expectativas. La campaña del PP se ha basado hasta ahora duros ataques al presidente del gobierno, por eso sorprendió su tono plano casi gris. No entró en la crispación, algo que agradecerá sin duda el secretario general del PSOE. Aunque quizás su estrategia cambia para el debate de este martes en la televisión privada. En su minuto de oro, quiso hacer ver a los electores que su partido es el que "mejor programa electoral" tiene. Pero tuvo que aceptar que su formación política ha tenido en un pasado muy reciente un grave problema de corrupción.

Las actitudes de los cuatro contrincantes durante este primer debate tan cuestionado, decían mucho de los mismos. En todo momento Pedro Sánchez intentó mantenerse impune a las mentiras de los líderes d elas dos derechas, pero no pudo evitar repetir, "el detector de las mentiras", "el detector de las mentiras", cada vez que sus oponentes de la derecha inventaban sobre la marcha datos y hechos inexistentes. Fue muy firme en cuanto a la igualdad y las mujeres y la violencia de género, en cuanto a #NoEsNo a la independencia de Cataluña, y #SiEsSi al diálogo hasta la extenuación en la negociación y el diálogo -ahí le echó una mano Iglesias- y el presidente se lo agradeció, y muy expositivo sobre los esfuerzos que su gobierno había hecho para aumentar las cotas de bienestar social y reducir la brecha de desigualdad entre ricos y probres.

A lo largo del debate, Pablo Iglesias fue moderado y reivindicativo con los diferentes aspectos sociales de la Constitución, Casado se fue viniendo abajo al salir de su zona de confort de la hipébole y el insulto, Rivera se vino arriba al creer en el efectismo de la foto de Torra, sentado en una visita institucional a Moncloa, y Sánchez quizá pecó de estar un poco excesivamente distante, dejando que sus contrincantes acomodaran sus posiciones al plató y él manteniéndose solemne para poner en valor la acción del gobierno durante estos diez meses.

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