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La batalla entre Puigdemont y Junqueras definirá el nuevo diálogo con Cataluña
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(Foto: Europa Press)

La batalla entre Puigdemont y Junqueras definirá el nuevo diálogo con Cataluña

martes 12 de marzo de 2019, 13:42h

PDeCAT y ERC mantienen una lucha para dilucidar quién controla el independentismo catalán. El ex presidente catalán, Carles Puigdemont, ha decidido seguir con una postura de confrontación con el Estado tras su fuga de la justicia y su “retiro” en Bruselas. Pero el líder de ERC, Oriol Junqueras, desde la cárcel quiere liderar una posición más realista en la que incluye un diálogo sincero con el próximo Gobierno que busque soluciones y acabe con la confrontación.

Las elecciones generales del próximo 28 de abril y las municipales y autonómicas del 26 de mayo tienen una importancia capital en toda España y muy particularmente en Cataluña. Nadie escapa a la realidad de que el problema generado con el independentismo es uno de los mayores retos a los que se enfrenta el país en los cuarenta años de Democracia. La resolución del enfrentamiento es ya improrrogable y de cómo se resuelva tiene mucho que ver el resultado de los próximos comicios.

Tras la declaración unilateral de independencia y la ruptura del marco constitucional por parte de los partidos catalanes, ahora se abren vías distintas dentro del movimiento independentista.

Por un lado, el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, desde su plácida fuga de la justicia española, en Bruselas, quiere seguir por el camino de la confrontación. Para el líder del PDeCAT la línea estratégica del independentismo pasa por tensionar al máximo la situación. En este contexto se enmarca la lucha interna que estas pasadas semanas ha vivido la formación heredera de Convergencia por la elaboración de las listas para los comicios generales, municipales y europeos. Y esa batalla la ha ganado sin mayor dificultad Puigdemont.

El dirigente huido de la justicia ha torcido el brazo al sector más moderado del partido liderado por la ex presidenta Marta Pascal y los diputados Carles Campuzano y Jordi Xuclà. Éstos estaban más en sintonía con lo que propone Junqueras y con la vía del diálogo como salida al conflicto territorial catalán. No en vano, la Moción de Censura de Pedro Sánchez salió adelante gracias al trabajo de la propia Pascal. Y Campuzano se negó hasta el último momento a tumbar los presupuestos generales del Gobierno socialista que hizo que se convocaran las elecciones.

Todos ellos han sido apartados y los diputados que lleguen al Congreso tras los comicios generales seguirán al dictado las órdenes de Puigdemont, lo que dificultará el diálogo de aquellos que necesiten el apoyo de los partidos catalanes para llegar a la Moncloa.

Los presos que están siendo juzgados en el Supremo, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turrull serán los que ocupen los primeros puestos de la candidatura del PDeCAT. Aunque habrá que ver si pueden recoger el acta de diputado, caso de que lo consigan, por sus actuales problemas con la justicia.

Lo mismo le ocurrirá al propio Puigdemont que encabezará la lista de su partido a las elecciones europeas, pero tendrá que viajar a España si quiere recoger su acta de eurodiputado. Y ya sabe que en cuanto pusiera un pie en suelo español sería detenido por la justicia española.

Los que han sido vencidos y apartados de las listas, reconocen ya que tienen muy difícil su futuro dentro del partido de Puigdemont. Y no es de extrañar que en un tiempo breve se decidan a seguir otros caminos que se materialice en la aparición de una nueva formación política que recoja a todos los moderados procedentes de la antigua CIU y que hoy no se sienten representados dentro del PDeCAT.

En el otro extremo del movimiento independentista se encuentra la ERC de Oriol Junqueras. El que fuera vicepresidente de la Generalitat sabe que se enfrenta a una dura condena del Tribunal Supremo que juzga estos días la DUI de 2017 y la celebración del referéndum ilegal de autodeterminación.

A pesar de sus problemas judiciales y de que permanece en prisión preventiva desde el año pasado, Junqueras reconoce que se equivocaron en su pulso al Estado y ahora apuesta por una vía dialogada que busque soluciones reales para el independentismo. Como presidente de ERC se presentará como candidato a las elecciones europeas y quiere convertir a su formación en el partido que capitalice el movimiento independentista. Pero quiere retomar las conversaciones con el Estado. Su ingreso en prisión y la forma en la que está asumiendo sus responsabilidades, muy alejada de la de Puigdemont, le convierten en la persona adecuada para sentar en una mesa al Estado y a los independentistas. Nadie le podrá tildar de traicionar la causa secesionista pues es uno de los que más alto precio está pagando y pagará por la apuesta rupturista del catalanismo.

Desde Madrid, concretamente desde las filas de la izquierda, el pulso entre Puigdemont y Junqueras se verá con alta expectativa, pues de la resolución de esta batalla depende si se puede emprender una salida dialogada o si por el contrario, estamos ante las puertas de una nueva confrontación.

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