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Elisa y Marcela, el film de Isabel Coixet sobre el primer matrimonio lésbico religioso que la Berlinale quiere censurar por ser de Netflix
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Elisa y Marcela, el film de Isabel Coixet sobre el primer matrimonio lésbico religioso que la Berlinale quiere censurar por ser de Netflix

viernes 15 de febrero de 2019, 14:00h
La historia de Elisa y Marcela fue difícil de rodar por dos motivos: Coixet quería que fuera en blanco y negro y la temática no terminaba por convencer a ningún productor. Cuando por fin Netflix se encarga del asunto y la película se lleva a cabo, le comunican a la cineasta catalana desde la Berlinale la retirada de su película porque la ha hecho Netflix y el festival "defiende la gran pantalla".

Elisa Sánchez Loriga y Marcela Gracia Ibeas se casaron en Dumbría (A Coruña) el 8 de junio de 1901. El matrimonio se convirtió en la única unión lésbica aprobada por la Iglesia -quien tampoco anuló jamás el matrimonio-, pero solo había una pega: solo ellas lo sabían. El cura pensó que había casado a un hombre y a una mujer porque Elisa se había convertido en Mario, su primo fallecido.

Eran dos profesoras que se conocían desde estudiantes, convivían como pareja y un día quisieron casarse. Pero para hacerlo una debía ser un hombre… Y así fue. Pero Couso, la aldea donde daban clase, empezó a chismorrear y el matrimonio tuvo que huir a Portugal. El 16 de agosto fueron detenidas en Oporto y acabaron en prisión. Marcela estaba embarazada de una niña que nació el 6 de enero de 1902, aunque no se sabe quién fue el padre. Y tampoco se sabe mucho más de ellas: ese mismo año, ambas escaparon a Argentina sin el bebé.

NI BLANCO Y NEGRO NI TEMÁTICA

La historia conmovió a Isabel Coixet, la directora catalana artífice de otras obras como Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras, La librería. Tras diez años rumiando el guion, tenía claros varios aspectos: quería que el film, por ser de época, fuera en blanco y negro. Algo arriesgado hasta que llegaron Cold War o Roma a demostrar que ese formato también era válido. Aunque al principio, los productores se negaran, problema superado. Segundo problema: temática ¿arriesgada? "A quien le contaba la historia le parecía exótica aunque inverosímil. Incluso en Francia, donde me reuní con algunos productores, me decían que en Galicia…” aclara Coixet, que encuentra en la cabezonería su mejor capacidad como cineasta: “Sabía que algún día la filmaría, y así ha sido”. A sus 58 años, es consciente de que es una mujer “que se lo curra”.

EL BERLINALE FILM FESTIVAL SE QUEJA DE NETFLIX

Ahora los dramas están superados y la película rodada: Netflix se encargó de la producción de Elisa y Marcela. El problema llega cuando, desde el festival cinematográfico de Berlín, le comunican a Coixet que diversos exhibidores germanos han pedido su retirada del concurso. ¿El motivo? Que en Alemania nunca se verá en la gran pantalla. Elisa y Marcela solo se podrá ver en cines en España -y aún no se sabe cuándo-.

Asegura Der Spiegel que se trata de una postura oficial del festival con respecto a la regulación de producciones de plataformas de Video On Demand con y sin estreno en salas de cine alemanas. La Asociación AG Cinema-Gilde de teatro y cine alemán ha hecho hincapié en que “la película debería estar fuera de la competición oficial”. Sin embargo, tampoco parecen menospreciar el trabajo de Coixet, ya que añaden que la Berlinale puede hacer un visionado del film siempre y cuando no opte al Oso de Oro.

Coixet ha mostrado su descontento: "Creo en el respeto al autor y pedir que no esté aquí es no respetar al autor. ¿Que si me ha dolido la carta? Por supuesto. Que esto se haga en nombre de la cultura… Los exhibidores hacen negocio con lo que crean los autores, así que boicotear a un autor es incoherente. El futuro pasará por la coexistencia en películas en plataformas y salas. Y la cosa va a cambiar con el triunfo de Roma en los Oscar. Pero la carta es una falta de respeto al festival, a la producción y a mí como autora. Me duele que nos señalen como si hubiéramos intentado engañar a alguien".

La Berlinale indica que “defiende la gran pantalla, mientras que Netflix la pequeña”. Y Coixet se sincera: ella es la primera que hace cine para el cine y no para las plataformas nuevas que van saliendo, pero entiende que tiene que adaptarse a las nuevas tendencias, no luchar contra ellas.

Que todo un festival pida la retirada de Elisa y Marcela, ya no por el “curro” previo que lleva detrás, sino por falta de empatía, “porque es de Netflix”... es lo mismo que ocurre con Taxi y con Uber: que unos se adaptan a los nuevos modelos y otros solo aceptan los convencionales. ¿Pero debería el Berlinale, como una de las plataformas de difusión del cine europeo más importantes, tomar postura en el asunto? ¿Venía especificado en algún lado que esto podía pasar -si la película era producida por una empresa como Netflix- o ni Isabel Coixet ni su equipo podían pensar que esto ocurriera?

Aún así, Coixet ha agradecido a la Berlinale el apoyo. "Aquí he vivido mis peores y mis mejores momentos como cineasta. Yo hago películas porque es un virus que me posee. En esta edición, pensé que esta vez lo había hecho bien cuando vi que junto a mí en la sección oficial había otras directoras como Lone Scherfig, Agnieszka Holland, a la que adoro, o Agnès Varda, que es mi objetivo vital".
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