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Muerte al diálogo

Muerte al diálogo

jueves 14 de febrero de 2019, 17:31h

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Así comienza, Crónica de una muerte anunciada del genio Gabriel García Márquez. Al igual que Santiago, el dialogo sabía que su tiempo se había acabado y sólo quedaba esperar su asesinato al escuchar el NO por parte de la derecha y de los independentistas a los Presupuestos Generales del Estado.

La semana venía precedida de mal augurio. La policía denunció que el Partido Popular se financió ilegalmente durante las campañas electorales que llevaron a Rajoy a la Moncloa, además de revelar que se pagaron con facturas falsas actos de las Nuevas Generaciones del Partido Popular presidida por Pablo Casado.

Los líderes de las derechas ante la falta de defensa lanzaron a los ciudadanos su mejor cortina de humo; Cataluña. La mejor defensa es un buen ataque y de la mano de la derecha más radical y neofascista haciendo desfilar a sus hordas por las calles de Madrid con el objetivo del asesinato del dialogo entre el Gobierno de España y el Gobierno Catalán. Como en cualquier batalla bélica era necesario un chivo expiatorio y en este caso lo encontraron en el “relator”. Una figura encargada de mediar entre dos posiciones contrapuestas para llegar a un acuerdo y narrar a los ciudadanos el acuerdo alcanzado. Aquel que osase a dialogar era catalogado de traidor al Estado, vende patrias, felón, incapaz, ilegitimo,..

Matar al dialogo para que no se aprobaran los Presupuestos Generales del Estado. Unos presupuestos que acababan con la desigualdad y los recortes del PP que afectan a la mayoría de españoles. Unos Presupuestos que suben el Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros, que aumentan un 1,6% las pensiones públicas, que aumenta un 60% la partida de dependencia, que aportan 220 millones más para luchar contra la violencia de género, que los mayores de 52 años que no puedan conseguir un empleo tengan una prestación, aumentar más del 10% las becas en educación y eliminar los copagos en sanidad,…

Como Casca clavo el puñal de Julio Cesar, la derecha capaz de todo por retornar al poder para impedir a las fuerzas del Estado que investiguen sus corruptelas para no terminar en la cárcel, dónde ya se encuentra el milagro económico del Partido Popular, acechó un pinchazo al dialogo y fue secundado por unos partidos independentistas que dan un hachazo a los ciudadanos catalanes más necesitados les llegue unas ayudas para poder llegar a fin de mes, además de clavar la estocada al dialogo. Los acuerdos y los pactos no se llegan con el que piensa igual sino con el diferente. Asesinar el dialogo es lo mismo que asesinar a la democracia. No se puede ser Constitucionalista sin ser dialogante con el diferente. Se necesita a una derecha que vuelva a hacer política de Estado y no arrodillada al extremismo y unos partidos independentistas que vuelvan a la Ley; Se necesita unos partidos que piensen más en los problemas de los ciudadanos que en los suyos propios. Se necesita vivo al dialogo y más dialogo.

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