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La crisis venezolana nos ha puesto frente a la decadencia europea
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La crisis venezolana nos ha puesto frente a la decadencia europea

lunes 28 de enero de 2019, 11:00h

La crisis de Venezuela, más exacto sería decir el terremoto político, económico y social que amenaza con liquidar todas las estructuras legales del país y dividir de forma traumática a la sociedad venezolana, ha venido a estallar en uno de los momentos más críticos de la UE, de EEUU y del gigante chino, sumido en una guerra comercial con Donald Trump que amenaza con rebajar su potencial económico y su influencia en el mundo. Tampoco el presidente electo con menos votos populares que su rival demócrata, Hillary Clinton, pasa por sus mejores momentos. Acosado por el Congreso norteamericano, que no ha cedido a su pretensión de meter en los presupuestos generales los 5 000 millones para construir otro muro de la vergüenza en la frontera con México, ha tenido que doblar su pulso, volver a abrir el Gobierno y devolver a sus puestos de trabajo a los 800 000 funcionarios que había dejado sin dinero incluso para comer.

Su amenaza de volver a cerrar el Gobierno dentro de tres semanas si el Congreso no accede a sus deseos no deja ser una bala de fogueo que ya no asusta a nadie. Entre sus problemas legales, el cabreo de sus empleados y de sus familias y su incapacidad para entender la problemática de la sociedad actual, Donald Trump está en estos momentos en el punto más bajo de su popularidad desde que accedió a la presidencia del país más importante del mundo y adalid de la defensa de las libertades en el mundo. Eso dicen ellos aunque no se lo crean. No es extraño pues que el primer mandatario en ilegalizar a Nicolás Maduro y reconocer al Presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó presidente de Venezuela haya sido el presidente más analfabeto en la historia de EEUU. Más incluso que el ignorante George W. Bush que metió al mundo en una espiral de terrorismo sin precedentes.

Pero si EEUU está en la cuerda floja, no menos problemas tiene la UE, el otro pilar de la democracia y de la libertad. Eso decimos nosotros. En plena explosión del Brexit, un problema que sabemos como empezó pero no como acabará. Con los barcos cargados de emigrantes que huyen del hambre y de la guerra en busca de refugio en los otrora solidarios y seguros puertos de las costas mediterráneas. Con la extrema derecha gangrenando las instituciones comunitarias y los gobiernos europeos, la crisis venezolana nos ha puesto ante el espejo de la decadencia europea y de la falta de líderes con sentido de Estado y de conocimiento de la geopolítica.

Ni Francia ni Alemania ni España son hoy los países que encabezaron la construcción de una Union Europea sin fronteras, y segura. Hoy la UE es la antítesis del que soñaron Jacques Delors, Helmut Khol y Felipe González. En esta coyuntura, con una UE dividida y con la amenaza constante de que la extrema derecha controle las instituciones comunitarias y tome las riendas de los gobiernos nacionales, es obvio que la prudencia era la postura mas lógica ante el previsible desafío de Nicolás Maduro. Buscar una voz única que abriera el dialogo para evitar la confrontación civil era la postura más conveniente para los venezolanos y para el resto del mundo.

En este contexto de crisis global, de divisiones y de enfrentamientos buscar el consenso era lo políticamente no correcto, sino conveniente. Las decisiones precipitadas e imprudentes no son propias de estadistas sino de populistas. En este sentido, la posición de Pedro Sánchez de buscar con sus colegas europeos el consenso era la decisión más adecuada. La prudencia no es cobardía ni la precipitación valentía. Escuchar a Pablo Casado y a Albert Rivera atacar a Pedro Sánchez por su iniciativa para que la UE hable con una sola voz, asusta. Es una regla no escrita que en cuestiones de política exterior, la oposición apoye y busque el consenso con el Gobierno. Nada de eso hicieron los mal llamados líderes de la oposición. Hacer política a golpe de tuit grandilocuente, populista y demagógico no es propio de quienes aspiran a liderar la sociedad española sino de políticos bajistas que invierten al corto plazo. Por ellos habla la extrema derecha que llevan dentro y el discurso ideológico del mentor de Casado, José María Aznar, dispuesto otra vez a meter a España en el contenedor de la basura orgánica. Tal es la degradante política que hacen Rivera y Casado,que ya no usan las instituciones creadas para debatir y buscar soluciones, Congreso y Senado, sino los tuits en las mal llamadas redes sociales. Mas que redes son telas de araña tejidas por los ignorantes para atrapar a los necios.

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