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Los Derechos de las Mujeres no son una concesión graciosa

Los Derechos de las Mujeres no son una concesión graciosa

jueves 10 de enero de 2019, 12:17h

El termino “Derecho” es en si mismo antinómico de “concesión graciosa”, el derecho subjetivo es una facultad que otorga el ordenamiento jurídico a un sujeto, mientras la concesión graciosa es como una gracia o un favor que se puede concede a un sujeto.

Visto lo anterior los derechos de las mujeres no son concesiones graciosas que se pueden dar y después quitar, los derechos, que hoy son cuestionados por un partido político emergente de planteamientos preconstitucionales, fueron conseguidos a través de las vindicaciones de la organizaciones feministas y muchas mujeres rebeldes con un sistema injusto que legitimaba la dominación masculina e impedía la igualdad entre los seres humanos.

La democracia supuso un cambio radical frente al franquismo, añorado por los melancólicos de la dictadura, cambio que permitió que todos los planteamientos, todas las ideologías tuvieran un espacio de discusión y acuerdo en el parlamento; y es en este entorno donde las organizaciones de mujeres plantean la necesidad de una ley integral contra la violencia de género, que con no pocas dificultades, se llega a su aprobación por unanimidad del congreso y del senado.

Si los melancólicos del machismo visceral, consiguieran la mayoría suficiente para revertir los derechos que tienen como fin único llegar la igualdad real de hombres y mujeres, el horizonte legal tendría un retroceso tan significativo como para volver a la situación previa a la promulgación de la Constitución.

¿Que características legales tenía la mujer preconstitucional? ¿De donde partía el feminismo para vindicar la igualdad? Solo unas breves notas nos recodarán el pasado de muchas madres y abuelas, porque las leyes con sus derechos, deberes y prohibiciones son condicionantes del proceso de socialización. Nuestras abuelas y madres fueron socializadas con el deber de obediencia al marido, con la necesidad de que el marido las autorizara para abrir una cuenta en el banco o iniciar un negocio, el marido era quien administraba los bienes gananciales, las mujeres no podían abortar en ningún caso so pena de prisión, a las mujeres que mantenían una relación extramatrimonial se las juzgaba y condenaba a penas de prisión por adulterio, figura jurídica sólo para las mujeres pues cuando estos hechos eran realizados por los hombres se llamaba amancebamiento y no estaba penalizado; el poder del padre de familia era tan grande, que podía dar en adopción a un hijo matrimonial en contra de la voluntad de la madre.

Al pasado antidemocrático es donde quieren regresar los que están enquistados en el machismo, pasado en el que no había derechos que no fueran revocables por la via de hecho, pasado basado en la detención arbitraria, en la tortura y en la muerte del enemigo.

Los esfuerzos de las mujeres nunca han sido para ser supremacistas sobre los hombres, sino para compartir un camino de igualdad, donde lo colectivo y lo individual, lo público y lo privado fuera compartido en igualdad, y en este camino iniciado, a las feministas nos queda convencer a la mayoría de los hombres para que superando las desconfianzas de romper con arquetipos basados en la dominación, dejen atrás prejuicios arcaicos propios de un patriarcado agonizante y quieran compartir en igualdad la vida.

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