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Las alarmas encendidas
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Las alarmas encendidas

miércoles 09 de enero de 2019, 15:29h

Una mujer libre, es sinónimo de una sociedad libre. Y es precisamente este punto el que entra en contradicción con la ultraderecha, donde la libertad viene asociada al poder autoritario, dominante y machista.

Una sociedad libre no permite las agresiones a las mujeres por ser mujeres, tampoco las justifica, tampoco juzga a las víctimas ni las somete a un escrutinio encauzado a culpabilizarlas. Una sociedad libre hace responsable a la ciudadana y al ciudadano de sus actos, pero en ningún momento la diluye en falsa camaradería o manada. Una sociedad libre no recluye a nadie por condición de género, raza, sexo o clase social. Y es la misma sociedad libre la que forma a personas que vivan de manera autónoma, sin miedo y convencidas del Estado Social y de Derecho en el que se desarrollan.

Ejemplos de casos contrarios ya los hemos vivido.

En los años de la dictadura, la mujer no podía abrir una cuenta bancaria en España sin el permiso de su marido. Hasta el año 1975. Este es un ejemplo que ilustra la “libertad” en la que durante años nos sumió la dictadura del genocida.

Durante los cuarenta años que duró, no sufrimos un estancamiento de nuestros derechos. Los perdimos. Perdimos los que habíamos conquistado. Incluso perdimos más que los hombres. El régimen dictatorial nos apartó de la mayoría de las actividades, obligándonos a asumir el rol de la trilogía nazi: niños, hogar, iglesia (Kinder, Küche, Kirche). También nos tuvimos que excluir del registro de obreras a finales del año 1939, salvo si éramos cabezas de familia y, fuimos obligadas a darnos de alta dando el nombre del marido, la profesión, el salario y el número de hijos (cosa que a los hombres no se pidió).

Se creó el Patronato de Protección a la Mujer en marzo de 1942, presidido por Carmen Polo de Franco cuya función era salvaguardar y fomentar ese papel a la vez que, se nos impedía progresar económica, administrativa y socialmente. Estábamos en inferioridad jurídica y sin permiso para participar en la vida pública. Nuestra palabra no valía nada. No nos escuchaban, ni nos escuchábamos. Empezamos a asumir la sordera y a frenar nuestra capacidad de tejer redes de sororidad.

En las dictaduras nazis, la mujer es el templo del régimen, el lugar donde se depositan las enseñanzas que tenemos que transmitir a nuestras hijas e hijos. La maternidad es entendida como espacio de adoctrinamiento para que se perpetúen esos valores. Y es la única que se valora y potencia.

Si el régimen autoritario consigue llegar a la tercera generación, todo es más fácil. La Democracia ya es algo lejana y se ha teñido en negativo, la capacidad de decisión no forma parte de nuestros derechos, la indefensión ya está instaurada y cada vez se ve más lejos la posibilidad de cambio.

En un mundo donde el poder se establece como cosa de hombres y las mujeres somos consideradas seres inferiores (otra vez), la lucha no partirá de cero, comenzará en menos 10. Esta es nuestra libertad cuando hay un régimen totalitario o se navega en su ideología. Esta y levantarnos las primeras de la mesa para ir a fregar los cacharros de la cocina.

Cuando una dictadura finaliza para la sociedad en general, la mujer sigue sin ser libre.

La lucha por nuestros derechos incluye el apoyo de los hombres que tienen que compartir los suyos, que tienen que renunciar al espacio de poder que se les dio cuando a nosotras se nos arrebató. No es tarea fácil que nos miren como iguales mañana, cuando ayer nos trataban desde el plano de la desigualdad. No es tarea fácil tampoco para las mujeres que ejercían el puesto de poder desde la represión.

Por eso, cuando escucho los argumentos neofascistas destinados a las Mujeres hablar sobre nuestros derechos y libertades, sigo comprobando que lo de debajo es frustración, represión y sumisión. Lo tienen todo inventado. No deseo volver a ser un objeto fácil “como dios manda”, porque ahora mismo y ante los ojos del mundo, yo soy una mujer libre por encima de cualquier dios, en una sociedad libre.

Las alarmas están encendidas. #NiUnPasoAtras

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