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Nuria González: 'Una sociedad moderna no puede admitir la explotación reproductiva de mujeres y la compraventa de bebés'
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Nuria González: "Una sociedad moderna no puede admitir la explotación reproductiva de mujeres y la compraventa de bebés"

miércoles 02 de enero de 2019, 13:00h

Lo primero que dice la autora, Nuria González, es que "una sociedad moderna y avanzada no puede admitir la explotación reproductiva de mujeres y la compraventa de bebés como algo lícito y aceptable". La entrevistamos con motivo de la publicación de "Vientres de alquiler", la obra en la que detalla esta práctica y explica por qué es asimilable a la prostitución en cuanto a la mercantilización del cuerpo de la mujer. El libro, prologado por la filósofa Alicia Miyares y cuyo epílogo escribe Manuel Ollé, catedrático de la Universidad Complutense, es una monografía sobre el proceso de alquiler de vientres, sus costes y las implicaciones y contradicciones que conlleva.

Nuria González es presidenta de la asociación L'Escola A. C. que entre otras cosas fue la que puso la denuncia que consiguió ilegalizar la organización de trabajadoras sexuales OTRAS. En su prólogo, la filósofa, Alicia Miyares, que ejerce de portavoz de la Plataforma "No Somos Vasijas" y de la Red Estatal contra el Alquiler de Vientres (RECAV) teoriza sobre la libre elección y la igualdad real para tomar las decisiones, que supone el argumento fuerza de los regulacionistas. El catedrático, Manuel Ollé resume y alaba en el epílogo el recorrido exhaustivo de Nuria González por el fenómeno del alquiler de vientres por el mundo y por la historia y refuerza la tesis de que en España esté considerado un ilícito penal. Porque por mucho que en ocasiones se quiera decir desde los sectores en favor de la legalización, en nuestro país la gestación subrogada no está desregulada, está prohibida.
  • Este libro es el posicionamiento de la autora sobre el alquiler de vientres como forma de explotación del cuerpo de la mujer, al igual que la prostitución. ¿A quién va dirigido el mensaje?

A la sociedad en su totalidad. Los vientres de alquiler van mucho más allá de una afectación a los derechos de las mujeres y de los bebés. Afectan directamente a la base de los Derechos Humanos en los que se basa nuestro modelo social, en el que ya habíamos acordado que las personas no son mercancías y que tienen derechos por el mero hecho de ser personas. Eso es lo que se está poniendo en que con los vientres de alquiler: nuestro modelo social donde existen seres humanos y no personas de primera y personas de segunda.

  • ¿Es la pedagogía la única manera de convencer de la no regulación de los vientres de alquiler, frente al neoliberalismo político actual? ¿Cómo convencer a la mujer y a parte de la sociedad, que exhiben la bandera del altruismo y la libertad frente a la de la explotación de la mujer?

La pedagogía y la educación en valores es una arma importantísima que hemos dejado de utilizar correctamente, ya que si no, ni siquiera estaríamos teniendo este debate. Una sociedad moderna y avanzada nunca se plantearía la explotación reproductiva de mujeres y la compraventa de bebés como algo lícito y aceptable, ya que son planteamientos de hace siglos que ya habíamos conseguido superar, o al menos, eso creíamos. Sin embargo, a largo plazo, es imprescindible que el sistema educativo eduque, además de en conceptos abstractos, a ciudadanas y ciudadanos que sepan, al menos, respetar los derechos humanos y los tengan como un valor y no como un impedimento para cumplir sus deseos, los cuales, pagando, me puedo saltar.

Por otra parte, no creo que haya que convencer a la mujer de nada puesto que todas las mujeres que han sido madres gestantes se encuentran en una situación de necesidad y vulnerabilidad que, de no existir, nunca hubieran llegado a vender a sus hijos, como es humanamente normal. A las que hablan de altruismo les diría que exigir la generosidad ajena desde una posición de privilegio es, cuanto menos, indecente. Nunca he visto a las que proclaman el altruismo parir para una mujer pobre y estéril, la verdad. Siempre es la pobre la que acaba pariendo para personas ricas que creen que el dinero todo lo puede comprar. Y tristemente hoy en España así es.

Por tanto, además de la educación, hace falta mayor regulación, mucho más punitiva, que venga a complementar la que ya existe, que existe en España, y que es totalmente prohibicionista. Esta es una herramienta que da resultados mucho más rápido. Urge que se anule la orden de la dirección de Registradores y Notarios por la cual se inscriben a estos bebés, en fraude de ley, en los consulados extranjeros de España, aplicando la doctrina del Tribunal Supremo que ya estableció en 2014 que los contratos de vientres de alquiler vulneran los derechos humanos de mujeres, y niños, van contra el orden público español y son nulos de pleno derecho, por lo que no pueden causar ningún efecto legal en España. Es increíble que se inscriban niños cada día saltándose nuestra propia legislación y nadie haga nada por evitarlo desde los poderes públicos.

  • Muchas mujeres, partidos políticos y sectores sociales, que se dicen feministas, apelan a la libertad de la mujer para decidir alquilar vientres a una pareja que no puede tener hijos. ¿Cómo explicar este conflicto entre regulacionistas y no regulacionistas dentro del propio movimiento feminista?

No se puede hablar de libertad ni de consentimiento libre cuando no hay igualdad entre las partes que llegan a un acuerdo, en este caso, a firmar un contrato por el que, previo pago, se le entrega un bebé a unas personas que no tienen ningún derecho sobre él. Esta práctica se basa en la explotación de mujeres pobres para satisfacer los deseos de personas que pueden pagarlos. Ninguna feminista está a favor de semejante aberración. Y las mujeres que lo están, directamente no son feministas. No hay ningún conflicto entre feministas. Existe un conflicto entre la industria que pretende mercantilizar a las mujeres y a los bebés, a las primeras convirtiéndolas en medios de producción como si de una fábrica se tratara y a los bebés en productos de mercado, cuyas características puede elegir a tu gusto. Ya lo dijo un famoso y televisivo padre contratante, le iban a poner “Altagama” al niño porque les había costado como un coche. Y así es, cuesta como un coche y puedes elegir los “extras” como en un coche. Esa es la concepción de los bebés que tiene esta industria y quién accede a ella. El único límite es el dinero. La dignidad humana se pierde entre las cláusulas de esos contratos.

  • Describe en su libro el proceso comparado de la gestación subrogada en el mundo, pero no se evita que haya un conflicto: por mucha regulación que haya se produce la cosificación del niño y la mujer como objetos de consumo. ¿No es este un problema sin solución?

Solo existe una solución que evitaría la violación de los derechos humanos de mujeres, niñas y niños, y que a la vez que destruiría esa industria del tráfico de menores que es la prohibición a nivel mundial de la práctica de los vientres de alquiler, sea cuál sea su forma y circunstancia, tal como pasó con la esclavitud en su momento. Todo lo demás es degradar a los seres humanos a meros objetos de consumo. A los seres humanos pobres, claro.

  • Me importa mucho el tema de la neolengua. Hemos acabado aceptando llamar “externalización de servicios” a las privatizaciones, ¿es una batalla perdida intentar llamar vientre de alquiler a lo que sus partidarios denominan gestación subrogada?

La única batalla perdida es la que no se da, y la de la neolengua simplemente creo que ahora estamos empezando a librarla. Sólo desde el feminismo hasta el momento se ha combatido a este intento de dulcificar los hechos horrendos con palabras biensonantes para hacernos creer que la realidad de los vientres de alquiler no es tan inhumana como realmente es. Se trata de infantilizar a la sociedad con palabras de conceptos bonitos como el amor, la familia o el altruismo, cuando lo que de verdad se quiere decir es egoísmo, explotación humana y negocio. En realidad es bastante antigua esta de las “mentiras piadosas 2.0”. Nos creemos lo que nos queremos creer, que es lo más sencillo. Y en este punto quiero poner el acento en la especial relevancia de los medios de comunicación de masas para empezar a vencer la batalla de las mentiras con palabras bonitas. Es imprescindible que desde todos lados se venza el pudor a lo políticamente correcto y se empiece a hablar de lo humanamente decente. Cueste lo que cueste, puesto que nuestro modelo de sociedad es lo que nos jugamos. Frente al neoliberalismo y ultracapitalismo salvaje lo que nos queda a la sociedad civil es la fuerza de las ideas y la claridad de las palabras que las expresan.

  • Aunque el libro está escrito desde la perspectiva abolicionista, ¿considera aceptable algún tipo de vientre de alquiler en el que se demuestre fehacientemente que no hay relación comercial?

No, ninguno, en ningún caso, ya que eso sería tanto como aceptar que quien pare un hijo o hija no es su madre, sino su dueña en el sentido más patrimonial de la palabra, deshumanizando la maternidad. Aunque yo para un bebé ese bebé es una persona y por tanto, no es la posesión de nadie. Pongo un ejemplo: nos horrorizamos cada vez a que salta una noticia de que un menos ha sido vendido por su familia para cualquier tipo de explotación, matrimonio forzado, etc. Para mí no hay ninguna diferencia en vender a un hijo o hija con 15 años o con 15 horas. La monstruosidad del hecho no la determina la edad del menor vendido si no la práctica de cobrar por la entrega de un menor a otra persona, ya sea quien lo pare o el intermediario, en este caso, las agencias de vientres de alquiler. Por eso no, rotundamente no se puede aceptar ninguna práctica de vientre de alquiler puesto que todas deshumanizan al menor y le coartan todos sus derechos humanos.

  • Habla en el libro de la utilización para legitimar la práctica de famosos que la han utilizado. Aunque esto no tal vez no deba convertirse en una “batalla de gallos” entre partidarios y detractores, ¿no serían necesarias más iniciativas como la de la cantante Zahara que habla en su canción “Hoy la bestia cena en casa” contra los vientres de alquiler para visibilizar que no todos piensan igual?
Todas las iniciativas para explicar la realidad de la industria de los vientres de alquiler son totalmente necesarias y bienvenidas. El lobby económico detrás de este negocio es inmenso y muy poderoso. Se facturan millones de euros al año que quienes los ganan no están dispuestos a perder fácilmente. Para ellos es imprescindible una opinión pública a favor de esta práctica por dos motivos: el primero para que los potenciales clientes no se sientan mal vistos por la sociedad y continúen requiriendo de sus servicios, y segundo, para poder salir de su clandestinidad empresarial ya que, recordemos que esa actividad no es legal en España, y por tanto, todo el dinero que genera tampoco. Hay que desenmascarar a toda esa gente con todas las armas a nuest
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